El maltrato físico aún persiste
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Antelmo Ramírez, vecino de la delegación Iztapalapa, aceptó que golpeó a su hijo de cuatro años el pasado 5 de abril; el menor falleció a causa de las lesiones. Roberta Díaz manifestó que sabía que su esposo golpeaba y maltrataba a su hijo, pero no lo evitó.
El día que murió el pequeño en la colonia San Miguel Teotongo, la mujer aceptó la propuesta de su esposo de llevarse al niño a Villa de Etla, Oaxaca, para darle sepultura. En dicho lugar, las autoridades ministeriales detuvieron al matrimonio tras un aviso por parte del síndico. La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) ejercitó acción penal en contra de la pareja.
El castigo físico o psicológico, habitual o esporádico, persiste entre las prácticas disciplinarias que los niños capitalinos reciben en casa, alertó la Cuarta Visitadora de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Guadalupe Cabrera.
Estas prácticas, que obstaculizan la protección física o psicológica del menor, acumularon 124 menciones de las 314 quejas presuntamente violatorias de los derechos humanos de la niñez que la CDHDF recibió en 2011.
“El maltrato infantil sigue latente en la capital. En estos contextos de violencia se sigue excluyendo a los niños como sujetos de derecho; todavía perciben al menor como un adicional en la familia”, señaló.
Cabrera destacó que entre los principales infractores se encuentran los miembros de la familia. En un entorno como la casa, dijo, los menores son testigos de comportamientos violentos o reciben castigos físicos.
Las niñas viven más situaciones de maltrato por su condición de género, resaltó Juan Martínez, director de la Red de los Derechos de la Infancia en México.
“Reciben sobre todo castigos por incumplimiento con labores domésticas o por no tener cuidado de sus hermanos más pequeños”, detalló Juan Martínez.
Los compañeros de la escuela ocupan el segundo lugar en la lista de infractores que violan los derechos de la niñez, al ejercer prácticas de maltrato físico o emocional, de acuerdo con Cabrera Ramírez.
“Los niños son blanco de mayores violaciones a sus derechos durante la adolescencia, cuando deben probar su condición de hombres en contextos como la escuela, donde prevalece el bullying”, dijo.
La funcionaria resaltó que un 5% de las quejas tiene su origen en contextos de extrema pobreza.
La violación a los derechos de los niños y las niñas se ubica entre las quejas que más recibe la CDHDF sobre otros grupos vulnerables.
Más de 95% de las quejas relacionadas con infantes los ubican como víctimas de algún delito que violenta su integridad.
Cabrera Ramírez y Martínez Pérez criticaron que no se observa una presencia importante en la protección de niños contra la violencia tanto del DIF-DF y de la PGJDF, a la que se dirigen más del 50% de las quejas relacionadas con violaciones a los derechos de la niñez por alguna dependencia.





