Las inundaciones son peores cada año

AFECTACIÓN. En la unidad Ex Lienzo Charro, en Iztapalapa, en julio pasado el agua llegó hasta 1.80 metros de altura. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
geovana.royacelli@eluniversal.com.mx
Todavía huele a humedad. En el ambiente se respira el olor a caño, y en las casas, a incertidumbre de no saber qué va a pasar la próxima temporada de lluvias. Es la unidad habitacional Ex Lienzo Charro en la delegación Iztapalapa, donde hace más de cinco meses, una lluvia, que llamaron atípica, inundó las casas hasta que el agua alcanzó 1.80 metros de altura.
Las calles ya están secas, lucen tranquilas, decenas de viviendas están deshabitadas; en la puerta hay un aviso que dice: “Desocupación preventiva”. La unidad ya no es la misma desde aquel 30 de junio cuando la lluvia, en pocos minutos, acabó con todo.
Las alarmas sonaron, igualito que una ambulancia, la gente empezó a alertarse, pero no se pudo hacer nada. El agua comenzó a subir a prisa. Dentro de las casas, la gente también subió algunas de sus pertenencias, pero fue tan rápido que casi nada se salvó, es lo que dice Rosa, una de las vecinas a quien ya le han tocado varias inundaciones, pero ésta ha sido la peor.
“Perdí todo. Mi sala, el comedor, el refri, la televisión, la cocina se dañó, todo se fue con la lluvia, hasta el yeso de las paredes tuve que cambiar porque el agua también las afectó”, dice mientras señala cada una de sus nuevas pertenencias, porque Rosa, igual que muchos vecinos de la zona con cada inundación, estrena.
La casa 89 fue de las más afectadas, pues se ubica en la zona más baja de la unidad. “Somos los primeritos en llenarse de agua, y quizá los últimos en recuperarnos, aquí el agua me llegaba arribita de la boca”, cuenta Roberto, el jefe de familia de ese hogar.
Roberto, su casa y familia, igual que otras 249 personas resultaron afectadas por aquella lluvia. A los tres días pudieron regresar a su casa, y la escena “era muy triste, todo estaba mojado y apestoso, se nos echó a perder.
Más de 100 familias del Ex Lienzo Charro fueron desalojadas a fin de evitar riesgos de otra inundación, el Instituto de Vivienda y la delegación Iztapalapa los apoyaron con tres mil pesos mensuales durante la temporada de lluvias para pagar una renta alejada de la zona de riesgo. Roberto fue uno de los que decidió evacuar.
“Ese maldito hoyo”
Detrás una pequeña trinchera que él mismo elaboró en la entrada de su casa, Roberto pide una explicación. “Llevo 12 años viviendo aquí, este es mi oasis y mi hogar y siempre nos habíamos inundado, pero poquito, el agua de lluvia alcanzaba por mucho 10 centímetros, pero desde que construyeron ese maldito hoyo nos hemos ahogado en las aguas negras”.
El hoyo al que se refiere es un respiradero aledaño a una planta de bombeo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) que fue inaugurada el 17 de enero de este año. Entonces se dijo que con ella se evitarían nuevas inundaciones en esa zona, como la ocurrida en 2010 cuando el agua alcanzó hasta 1.50 metros de altura. “Y la realidad es otra, ahora estamos peor, en 2010 alcanzamos a rescatar algo, pero ahora sí nada se salvó”.
Pensar en la reubicación se ve lejano. Rosa, Roberto y Ericka descartan la posibilidad. “No nos vamos a ir, no tenemos a dónde, y las autoridades no han dado respuesta” replica Ericka. Roberto sólo dice con la voz entrecortada: “esta es mi ilusión, mi patrimonio y no hay más”.
El 5 de julio la jefa delegacional Clara Brugada emitió una declaratoria de emergencia en siete secciones de la unidad y se solicitó al gobierno capitalino que elaboraran estudios técnicos para determinar la factibilidad de obras de mitigación de riesgo y en caso de que éstas no se puedan realizar, reubicar a las familias.





