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Invadidos por la impotencia

Emilio Fernández Corresponsal| El Universal
Sábado 02 de julio de 2011
Invadidos por la impotencia

EMERGENCIA. En algunas zonas de Ecatepec el agua alcanzó un metro de altura. (Foto: JACOBO ARELLANO EL UNIVERSAL )


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ECATEPEC, Méx.— La decepción se convirtió en impotencia y ésta en ira. Cansados de promesas oficiales de que no se presentarían inundaciones en el oriente mexiquense, los mismos de siempre, los que se anegan en cada temporada de lluvias exteriorizaron su coraje.

A la avenida Central se fue un centenar de habitantes de la zona norte de Neza y la sur de Ecatepec. Querían ser escuchados, tomados en cuenta y ayudados por aquellos que prometen lo que no cumplen.

Ahí, en la colonia Nueva Aragón, una de las primeras en inundarse el último día del sexto mes, los damnificados se armaron de coraje y decidieron cerrar la circulación de la arteria que comunica al DF con esta zona del Estado de México.

Con la quema de llantas y troncos bloquearon el paso de los automovilistas. Querían llamar la atención y calmar su malestar.

Y sí lo lograron. Un grupo de granaderos de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE) llegó al sitio del bloqueo y con gases lacrimógenos los dispersó. Los vecinos respondieron lanzando piedras, pero sacaron la peor parte. Magdaleno Maximino Piedra, de 41 años, habitante de la colonia Renacimiento recibió una pedrada en la cabeza.

Los pobladores acusaron a las autoridades estatales de no ofrecer la ayuda suficiente y reprimirlos por reclamar agua y comida. Otra manifestación de ira e impotencia vecinal se presentó más tarde en la misma avenida Central, a la altura de la colonia San Agustín, también en Ecatepec.

Otro grupo de damnificados bloqueó la circulación vehicular en dirección al DF. También fueron replegados por los granaderos.

La lluvia más intensa de la historia de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) convirtió al área más poblada del Edomex en lo que era hace cientos de años: un lago, pero ahora de aguas negras y pestilentes. Se convirtió en una extensión del río de Los Remedios.

El cuerpo de agua más importante de la ZMVM amplió sus horizontes hacia el área más densamente poblada de América Latina y arrasó con todo lo que encontró a su paso. Los daños ocasionados son millonarios y grande el sufrimiento de la gente de esta región del Valle de México.

Sin dormir trataron de sacar infructuosamente las aguas de sus viviendas que invadieron todos los rincones. Los techos de sus hogares se convirtieron en el mejor refugio para no quedar atrapados en los líquidos residuales. Matilde Reyes no cree lo que ocurrió. “La verdad estoy muy triste”, contó la vecina de la colonia Valle de Aragón.

La tristeza es otro sentimiento que también inunda los corazones de los residentes de esta zona. que no creen más en promesas de aquellos que aseguran que no pasarán por lo mismo otra vez.



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