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77% no confía en agua capitalina

Mónica Archundia| El Universal
Lunes 16 de agosto de 2010
Casi 5% toma directo de la llave, lo que representa un grave riesgo

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Poco más de tres de cada cuatro capitalinos usan agua embotellada o garrafón para consumir o cocinar debido a la percepción de la mala calidad del líquido que llega a los hogares del DF.

De acuerdo con la Evaluación de la política de acceso domiciliario al agua potable del Distrito Federal, realizada por la UNAM, 76.94% de la población consume agua de garrafón o embotellada, y son quienes viven en condiciones de pobreza alta los que más recurren a ella.

“Además de pagar por el suministro de agua, ya sea por conexión a la red pública o cualquier otro mecanismo, la población tiene que realizar un pago adicional para obtener agua de calidad para beber y cocinar, teniendo graves implicaciones económicas en la población más desfavorecida”, señala el estudio.

El consumo de agua embotellada o de garrafón se convirtió en la práctica más común entre los habitantes del Distrito Federal, ya que según el estudio de la UNAM actualmente sólo 10.84% de la población emplea el proceso de hervir el líquido para poder consumirlo, mientras que 4.37% lo filtra o purifica.

Del otro lado está un 4.54% de los habitantes del Distrito Federal, es decir alrededor de 402 mil personas, que, según el estudio, toma el agua directamente de la llave, “en las condiciones y calidad en que les llega”. Este porcentaje habita, principalmente, en las delegaciones con niveles altos de pobreza.

Esto es considerado grave por los especialistas que realizaron el estudio a petición del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del Distrito Federal (Evalúa DF), porque se estima que al oriente y al sur de la ciudad hay un alto riesgo de mala calidad del agua que llega a los hogares.

En el caso del oriente, se considera que hay zonas de captación próximas a tiraderos de basura que están amenazadas de ser contaminadas por lixiviados.

Por ello, “aunque los pozos en el oriente cuenten con plantas potabilizadoras a pie de pozo, caracterizadas por una tecnología muy avanzada y poco usual para una fuente de suministro para uso humano, se estima que el riesgo de mala calidad de esas aguas es alto y no sólo por lixiviados o heces, sino por muchos otros compuestos”.

Sobre el sur de la capital los especialistas consideran que esta parte de la ciudad carece de drenaje por la dureza del suelo y “las fosas sépticas que existen descargan agua de mala calidad al acuífero con riesgo de infiltración a los numerosos pozos de donde se extrae el agua en la zona”.

No obstante reconocen que en la ciudad los datos sobre la calidad del agua son escasos y la población no tiene forma de conocer si el agua que se le entrega en las tomas de sus casas cumple o no con todos los parámetros establecidos por la Norma Oficial Mexicana Salud ambiental, agua para uso y consumo humano, límites permisibles de calidad y tratamientos a los que debe someterse el agua para su potabilización (NOM-127-SSA1-1994).

La falta de información genera desconfianza entre la ciudadanía, que prefiere pagar por agua embotellada aunque eso signifique una merma para su economía.

Ante ellos los especialistas propusieron que se establezca un sistema de monitoreo de la calidad del agua, similar al que se usa en la contaminación del aire.

Del porcentaje que consume agua embotellada 28.16% está en los niveles más elevados de pobreza en el DF.

 



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