El vivero más grande de AL está en Xochimilco
El aire en el pueblo de San Luis Tlaxialtemalco huele distinto. Es húmedo. Su ambiente, lejano al ruido y al acelerado ritmo del centro del DF, es propicio para que miles, millones, de árboles crezcan.
Ahí, en la delegación Xochimilco, en las 55 hectáreas que conforman el vivero más grande de América Latina, se siembran y crecen los árboles con los que la zona boscosa del Distrito Federal se reforesta año con año.
La maquinaria que emplea en sus procesos lo convierte prácticamente en una fábrica de árboles.
En este mes, la producción sembrada en 2009 ya está lista para salir del vivero rumbo a diferentes destinos.
Para 2010, informó Salvador Castro Zavala, responsable del vivero de San Luis Tlaxialtemalco, a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, la producción alcanzó los ocho millones de árboles, entre nativos, frutales y algunos arbustos.
Cinturón verde
El vivero, ubicado junto a las instalaciones de la Comisión de Recursos Naturales (Corena), forma parte del proyecto de reforestación de la Zona Metropolitana del Valle de México que se planeó en 1989. En ese entonces, se pretendía crear un cinturón verde para la ciudad de México con el objetivo de evitar y mitigar las partículas microscópicas suspendidas y combatir la contaminación del aire de la capital.
Como parte de ese programa integral contra la contaminación ambiental, también formaron parte la introducción de la gasolina premium, la aplicación del Programa Hoy No Circula y los estímulos fiscales a industrias menos contaminantes, según Castro Zavala.
En 1995 empezaron los trámites para recibir un préstamo del gobierno de Japón por 157 millones de dólares, a pagar en 32 años con bajos intereses.
En 1997 se inauguraron las instalaciones del vivero de San Luis Tlaxialtemalco. El reto, entonces, era producir 91 millones de plantas en cinco años con fines de reforestación, pero el estado de México y Morelos, que participarían en el proyecto, se salieron, por lo que la cantidad de árboles a producir se redujo.
En 1998 empezaron las reforestaciones en las zonas boscosas del suelo de conservación del Distrito Federal.
A nivel nacional, el proceso para las reforestaciones contemplaba primero construir los viveros y luego buscar dónde reforestar. En el caso de San Luis Tlaxialtemalco, primero se buscaron los terrenos a reforestar y luego se construyó el vivero. Cada año, en San Luis Tlaxialtemalco se producen unos 5 millones de árboles como pinos, oyameles, encinos, chapuliztles, piñoneros, magueyes, agaves, cacahuates y copales y árboles frutales como tejocotes, capulines, manzanos y duraznos. La producción depende de la demanda de los compradores de estas plantas.
Castro Zavala explica que el proyecto no consideraba sólo la construcción del vivero, sino la rehabilitación de caminos para llegar a las zonas a reforestar, la construcción de infraestructura para combatir incendios forestales y el centro de educación ambiental Acuexcómatl, en Xochimilco.
En San Luis Tlaxialtemalco trabajan aproximadamente 200 personas, pero en la temporada de lluvias, de julio a septiembre, cuando empieza la producción y la venta de árboles, el personal crece con 70 empleados más.
Los árboles del vivero de San Luis Tlaxialtemalco se destinan al apoyo de ejidos y comunidades donde se dedican al cuidado de los bosques; además, a la Comisión Nacional Forestal (Conafor) se le vende un millón 600 mil árboles al año para ser plantados en otras regiones de la República. El resto se vende al público en general.





