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La gasera "rompió" a su familia

Cristina Pérez- Stadelmann| El Universal
Lunes 02 de febrero de 2015
La gasera

El padre de familia afirma que la Procuraduría General de Justicia de Querétaro los ha ayudado a sobreponerse un poco de la tragedia por la que pasaron él y sus tres hijos. Espera que en el caso de Cuajimalpa la empresa se haga responsable de inmediato por la tragedia ocurrida. (Foto: Germán Espinosa )

El 29 julio de 2014, la esposa y la hija de Gabino resultaron lesionadas por el estallido de una pipa de Gas Express Nieto; la empresa no se hizo responsable hasta que ambas murieron

QUERÉTARO

Era el 29 de julio de 2014; Gabino Barrera, de 40 años y trabajador en una caja de ahorros en la capital del estado, “estiraba” la quincena para llegar al día 30 del mes, y así volver a cobrar. Estaba casado con Gabriela García Hurtado desde hacía 20 años y tenían 4 hijos; Paulina Estefanía de 7 años; Alan de 11; Cristian Gabino de 20 y Gabino Ricardo de 21 años de edad.

Fue su hijo Cristian quien le llamó ese mediodía a su trabajo para decirle que una pipa de gas había explotado en la esquina de la casa y que su mamá y su hermana Paulina Estefanía (a quien llamaban Fanny), habían sido trasladadas al hospital.

Gabino comenzó a recorrer los distintos nosocomios de Querétaro en una desesperada búsqueda de sus familiares hasta que finalmente supo que estaban en el Hospital General Regional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A la pesadilla por la noticia inicial se fueron sumando otras: “No podemos atenderlas. No pueden entrar a urgencias porque no aparecen en la lista de derechohabientes. Necesitamos que nos traiga el alta de ambas”, escuchó Gabino quien tuvo que dirigirse a su casa para buscar los papeles que las acreditaban somo usuarias pues en la computadora estas no aparecían y la casa donde viven queda lejos del nosocomio.

“Ahí (en el traslado) se perdió un tiempo muy valioso, pues no fue sino hasta entregarles los papeles al administrativo del hospital que comenzaron a darles atención. No fue sino hasta que pedí hablar con el director del hospital que las cosas comenzaron a caminar”, recuerda.

Lo que siguió fue la solicitud de medicamentos que Gabino debía ir comprando “pues ese hospital no es especializado en quemaduras, y yo tenía que ir solventando las medicinas que se iban requiriendo”.

Gabino recurrió a familiares, a vecinos, a sus compañeros en la oficina. Algunos comenzaron a aportar dinero para la atención de Gabriela y la pequeña Paulina.

Al día siguiente de la explosión, el 30 de julio, Paulina fue trasladada en ambulancia al Hospital Magdalena de las Salinas en la Ciudad de México. Gabino la acompañó en la ambulancia. Dejó a su esposa en Querétaro, mientras se trasladaba con su hija a la capital del país.

Permaneció algunos días con la niña y viajó de regreso a Querétaro en cuanto Paulina comenzó a mostrar señales de mejoría.

Gabriela, su esposa, agonizaba.

Al llegar al hospital en Querétaro fue notificado por el médico cirujano que Gabriela requeriría placas de piel; cada una con un costo entre 4 y 7 mil pesos.

Gabino recurrió al abogado de su empresa para decirle que la compañía Gas Express Nieto en ningún momento se había presentado en los hospitales en que atendían a sus familiares, a pesar de la gravedad de ambas.

Daniel Orozco, abogado penalista, buscó a los representantes legales de la gasera quienes se negaron a apoyar a las lesionadas y no volvieron a responder al teléfono.

La rifa de una televisión en la oficina de Gabino ayudó parcialmente para que las placas de piel pudieran ser adquiridas en un nosocomio de la Ciudad México.

“Había que pedirlas a la capital. Me pedían 100 mil pesos en el hospital para las placas. Las más caras eran de 7 mil pesos, las más accesibles de 4 mil, pensamos en comprar las menos caras, que a decir de los especialistas también funcionarían pero aún así: ¿de dónde iba a sacar yo esa cantidad sin la ayuda de la gasera causante de esa catástrofe que estábamos viviendo?”, relata Gabino a EL UNIVERSAL.

“Gas Express Nieto fue totalmente negligente en un principio. Nunca aparecieron en el hospital sino cuando mi hija ya había muerto, y sólo se presentaron un día antes de que mi esposa falleciera para decirme que necesitaban hacer un peritaje antes de responsabilizarse por nada y ofrecernos alguna ayuda económica”, explica el padre de familia: “Para lo otro, para la pérdida de una hija, ni siquiera hay un nombre en el diccionario”, dice.

—¡Yo no necesito de un perito, ni de sus peritajes, necesito a mi esposa con vida!— gritó Gabino en los pasillos del nosocomio ante la indiferencia de los representantes de la empresa gasera.

Gabriela moriría al día siguiente de esta discusión por las graves quemaduras internas y externas en su cuerpo.

Malas noticias

Eran las 5 de la mañana del 19 de agosto cuando Gabino tuvo que despertar a sus otros tres hijos para darles la fatal noticia. “No sé que fue peor, si escuchar de los médicos que mi compañera de 21 años de casados había muerto, o tener que decírselos a mis hijos”, narra quien denuncia que en Querétaro no hay clínicas o nosocomios especializados en quemaduras.

“Sus heridas, las de Gaby y la de Paulina, fueron avanzando de adentro hacia afuera hasta que consumieron todos sus órganos. Dicen los médicos que ellas seguramente gritaron en el momento de la explosión y fue por eso que aspiraron el gas que las quemó por dentro hacia afuera como una onda expansiva.

“El día en que mi hija falleció, escuché que después de darme la fatal noticia alguien me dijo: ‘Necesitamos que tenga usted aquí una carroza a tales horas para que se lleve a su niña’.

¿De dónde sacaba yo una carroza? ¿De dónde el dinero para embalsamar a Paulina y llevármela a Querétaro? ¿ Cómo sacar su cuerpo del hospital a la hora que me indicaban? La empresa gasera no se hizo cargo de ningún gasto funerario.

Fue la Procuraduría General de Justicia del estado de Querétaro, a través del protocolo de Atención a Víctimas, la que asumió cada uno de los gastos de la carroza y del funeral. “Fue esta misma instancia quien ha brindado ayuda sicológica a mi y a mis hijos para superar esta tragedia”.

Fue esta dependencia quien también aceleró los procesos de indemnización para la familia Barrera García, quien aún vive en la misma calle donde fue la explosión, pues Gabino está acabando de pagar su casa del Infonavit.

Un tope le cambió la vida

“Un solo hombre de Gas Express Nieto acabó con mi vida al pasar un tope a gran velocidad y provocó una catástrofe de la que no sé si nos recuperaremos como familia. Los choferes y la empresa en general deben saber que llevan ‘bombas de cuatro llantas’ en esos tanques de gas que van por las calles.

Yo no guardo rencor ante el chofer como ser humano, pues todos estamos expuestos a vivir una tragedia; pero no sé si él logre dormir al saber que se llevó a mi esposa y a mi hija”, concluye quien espera que ante la explosión causada por la misma empresa (Gas Express Nieto) en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, esta vez la gasera si se haga cargo desde el principio “y no con la negligencia con la que actuaron con nosotros durante los primeros días, cuando ya se sabe que las 48 horas después de una quemadura de este nivel de gravedad puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte”.

No fue sino hasta que se vieron con una demanda penal encima que comenzaron a reaccionar cuando mi hija y mi esposa ya habían fallecido. Gabino y Gabriela cumplieron 21 años de casados estando su esposa internada aún en terapia intensiva. “Yo apenas podía reconocerla por sus quemaduras en el rostro”, cuenta.

Daniel Orozco, abogado penalista y quien representó a Gabino Barrera durante todo el proceso legal, explicó a EL UNIVERSAL que la empresa Gas Express Nieto tuvo, sin duda, responsabilidad penal, civil y administrativa frente a los hechos ocurridos aquel 29 de julio. ¿Habrá esta empresa pasado por las verificaciones que corresponden a la NOM/2SCT2011 que corresponde regular a instancias gubernamentales?

Ya es tarde. Acompañamos a Gabino al lugar de los hechos. Durante el camino, él mira el cielo al salir de su casa marcada con el número 31. De pronto descubre un círculo blanco y grande que rodea la luna, se muestra sorprendido.

Lo señala ante el equipo de EL UNIVERSAL, dice que nunca antes había visto un círculo así justo sobre su casa.

—¿No será que Gabriela y Fanny esta noche se dedicaron a dibujar en el cielo un círculo grande y blanco para ti?

—Ojalá, ojalá así sea— dice Gabino mientras enciende un cigarro y se aleja rumbo a la gran mancha negra que quedó marcada en el piso en el lugar de la explosión. “ Y la calle a pesar de la tragedia, nunca la han asfaltado”, dice.



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