Iba por leche... pero se convirtió en rescatista
Guadalupe Ponce García quiere iniciar su relato pero sus ojos se ponen cristalinos y la voz no sale, se atora.
“Desesperación” es su primera palabra al recordar que ella ayudó a unos 20 pacientes del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa a salir de los escombros minutos después de una explosión que colapsó casi todo el edificio.
Guadalupe, de 59 años de edad, fue una de las decenas de vecinos que auxiliaron a los heridos del nosocomio cuando aún no llegaban rescatistas al sitio.
Recuerda que minutos antes de la explosión que despertó a toda la colonia Contadero, regresaba de una lechería que se encuentra a unos metros del nosocomio.
Antes de llegar a casa, escuchó el estallido que cimbró la tierra. Vio humo y fuego en el hospital.
Se dirigió de vuelta a la zona: “Fue por humanidad, uno no puede ver esas cosas e irse, sino que me acerqué para ver en qué ayudar”, recuerda Guadalupe, quien tiene una taquería en la calle Zaragoza, en la parte posterior de la unidad especializada de salud.
Con sus manos ayudó a salir a madres, enfermeras con sangre en el rostro y a dos bebés, “los ayudamos a subir a las ambulancias”, narra.
La mujer cuenta como una señora que la habían operado ahí mismo, en el hospital, le narró que desde las 6:00 horas ya comenzaba a percibirse el olor a gas, que avisó de esa situación y se levantó de la cama por lo que fuera a pasar.
Estuvo de las 7:00 a las 12:00 horas apoyando. Cuando parecía que no había más personas lesionadas movieron las piedras y escombros “y sí, se encontraron dos bebés, uno lo sacó un policía y el otro, un vecino”.
A dos días de participar en el rescate de tan inesperada tragedia, no lamenta presenciar lo ocurrido para ayudar: “Siento un gran susto por toda esa gente que dejó de existir, por la tragedia tan grande”.





