"Ver a la niña me dobló, fue lo más gratificante de todo"
marco.muedano@eluniversal.com.mx
“Todos éramos compañeros, no importaba si eran policías locales, federales o protección civil, todos nos unimos. Todo fue impactante, ver a las enfermeras lesionadas, gritando para que sacáramos a los niños, ver al vigilante tirado en la entrada del lugar mientras el fuego seguía ardiendo”, relata Edgar Arturo Fernández Weyman, uno de los primeros elementos federales que llegó al Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa para participar en las labores de rescate.
El también responsable de turno en la estación de Cuajimalpa de la Policía Federal narra que al llegar al lugar del siniestro, las llamas aún consumían parte del inmueble.
“Se sentía un calor fuerte, de hecho cuando ingresamos todavía olía a gas, había polvo y gente que salía con los rostros negro. Muchas llamaradas que salían de los escombros por todas partes, era un calor insoportable”, recuerda.
“Al ingresar cerca de las 07:25 horas, lo primero que encontramos fue al vigilante tirado en la puerta, pidiendo ayuda. También algunas enfermeras lloraban y gritaban que salváramos a los niños, que fuéramos por ellos”, narra.
Sin equipo de protección, Edgar Arturo comenta que se trasladó con sus compañeros a la parte donde estaba la pipa ardiendo para tratar de apagar el fuego con los mismos escombros y botellones de agua que encontraron en el lugar.
Con las manos y formando una cadena con los otros cuerpos de rescate, explica que comenzaron a sacar las piedras del lugar sin obtener resultados, hasta que un elemento de seguridad del Distrito Federal gritó: “aquí hay un bebé”.
Poco a poco, al lugar fue llegando personal de distintas corporaciones, recuerda Edgar Arturo, incluidos compañeros de la Policía Federal con perros adiestrados para rescatar personas atrapadas en los escombros.
Por más de 10 horas continuó apoyando en las labores de rescate y seguridad hasta que se les indicó que debían de retirarse ya que las labores habían terminado.
El uniformado cuenta que “fue después de las 17:00 horas, cuando nos comentaron que ya habían terminado las labores, porque era riesgoso estar ahí durante la noche”.
Reconoce que ver a la bebé que se rescató fue algo que marcó su vida. “Ver a la niña me dobló, eso fue lo más gratificante de todo ese trabajo, ver que la salvamos entre todos, porque yo tengo una niña, y al ver a la bebé me recordó lo frágil que puede ser la vida, en cualquier momento se pude terminar”.





