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Mal olor ahuyenta a los clientes en Artículo 123

Fanny Ruiz| El Universal
Sábado 15 de marzo de 2014
Mal olor ahuyenta a los clientes en Artculo 123

INSALUBRE. Entre 20 y 30 jóvenes, algunos menores de edad, hicieron de la banqueta su hogar. (Foto: ESPERANZA OREA ROMERO / EL UNIVERSAL )


fanny.ruiz@eluniversal.com.mx

Comerciantes de la calle Articulo 123 y la avenida Balderas aseguraron que el lugar donde trabajan se ha convertido en un foco de infección a causa de los indigentes que viven cerca de sus puestos.

“Huele muy mal porque hacen sus necesidades en la banqueta, es lógico que la gente prefiera ir a comprar a otro lado. Aunque estamos un poco retirados de ellos, el viento trae hasta nosotros el mal olor y a las personas se le va el apetito; además, hay veces que se acercan para pedir un taco o una moneda a los clientes y por eso prefieren ir a consumir a otro lugar”, dijo un vendedor de tacos.

Desde hace años, un grupo de personas ha vivido en una banqueta de Artículo 123, entre avenida Balderas y Humboldt, en la colonia Centro, delegación Cuauhtémoc. Son entre 20 y 30 jóvenes que hicieron de la calle su hogar. Debido a que los jóvenes, niños y adultos, no cuentan con un sitio para asearse, el lugar huele a suciedad.

El ambiente se vuelve más desagradable cuando se mezcla con el olor de las “monas” o con el humo de los “churros” de mariguana que consumen en la vialidad.

Los vendedores comentaron que sus ventas son bajas, porque las personas evitan transitar por Artículo 123 al ver el aspecto de los más de 20 hombres y mujeres que se adueñaron del lugar.

“Cuando los ven prefieren ir a dar toda la vuelta y no caminan por aquí; eso nos amuela porque casi no vendemos”, comentó el dueño de un puesto de jugos.

En los 18 años que el hombre lleva en su negocio de jugos y aguas, ubicado en la esquina de Artículo 123, siempre ha visto a los indigentes ahí.

“El Remis y La Changa son quienes más años llevan viviendo aquí. Hay mujeres y hombres de todas las edades, yo he visto como a tres niños de uno o dos años; la mayoría son menores de edad. Uno de ellos me contó que cuando tenía 8 años lo abandonaron en la Central de Autobuses del Norte y se vino a vivir aquí, ahora tiene 12 años”, agregó.



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