Abarrotes, a muy bajo precio... pero robados

PARTÍCIPES. Con el argumento de la crisis económica y el desempleo, los compradores "se hacen de la vista gorda" y adquieren el producto. (Foto: JUAN BOITES / EL UNIVERSAL )
david.fuentes@eluniversal.com.mx
Paquetes de papel de baño en 10 pesos, pasta y cepillo de dientes en 15, atunes enlatados en cinco pesos, paquetes de jabón de baño en 15 y un sin número de productos de abarrotes se ofertan a un precio que ni en las tiendas donde se compra por mayoreo se pueden encontrar; el secreto: mercancía robada de camiones repartidores y tráilers de la Central de Abasto.
Así lo indican reportes de la Procuraduría General de Justicia de Distrito Federal (PGJDF), en donde se destaca que existen por lo menos tres bandas delictivas que se dedican a este negocio ilícito, el cual deja pérdidas millonarias a los locatarios de la Central de Abasto.
La investigación indica que estos grupos criminales podrían estar conformados por personal de seguridad que trabaja —o trabajó— en la Central de Abasto y choferes de los camiones encargados de entregar la mercancía, ya que los robos han sido certeros: saben los días, horarios y rutas en los que llegan los tráilers cargados de abarrotes.
Esta información es utilizada por los criminales para llevarse con violencia la mercancía, que —según la investigación— es guardada al menos una semana en una bodega de la delegación Iztapalapa y después la sacan para su venta al menudeo.
En la periferia de la ciudad, en los tianguis limítrofes entre el Distrito Federal y el Estado de México, para nadie es un secreto de dónde viene el producto; sin embargo, con el argumento de la crisis económica y el desempleo, los compradores “se hacen de la vista gorda” y adquieren el producto.
Los fines de semana en las colonias Las Torres, El Salado y Santa Cruz Meyehualco, de la delegación Iztapalapa, la colonia San Felipe de Jesús, en la Gustavo A. Madero, así como en la avenida Texcoco y el Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl, es donde se surten de esta mercancía; los martes y jueves por la madrugada llegan en camionetas a vender los abarrotes, ropa e incluso aparatos electrónicos.
Según la PGJDF, existen por lo menos tres bandas bien organizadas que se dedican a este negocio ilícito; en este sentido, la Fiscalía de Robo dio a conocer que en lo que va del año se han registrado 160 averiguaciones previas por el delito de robo a transportistas, de las cuales se ha detenido a 12 personas.
“Es nuestro único ingreso”
La familia Martínez, como pidieron ser identificados para no verse perjudicados, explican que a raíz del desempleo y los bajos sueldos que pagan por trabajar más de ocho horas al día, optaron por pagar un puesto en el tianguis de Iztapalapa y vender productos robados.
La inversión inicial la consiguieron gracias a un préstamo, de esos de “abonos chiquitos para pagar poquito”. Después, contactaron a un vecino, quien les informó a qué punto de la ciudad llega la mercancía y con dos mil pesos empezaron a comprar producto, que les deja ganancias de hasta 200%, ya que la demanda de los productos de abarrotes a buen precio es alta.
“Vendemos mucho, son productos de la canasta básica, la gente aquí se surte para toda la semana o la quincena, la verdad es que está muy barato y bueno, a ellos no les importa de dónde viene. Son de marca, de buena calidad y no están maltratados ni nada”, argumenta el jefe de familia, quien sin tapujos acepta que la mercancía es de procedencia extraña.
“No queremos saber de dónde viene, nosotros la compramos a buen precio y así la vendemos, la gente lo pide, es lo que pueden pagar y creo que eso no tiene nada de malo”, detalla el robusto hombre.
Los operativos a estos sitios por parte de las autoridades investigadoras son casi nulos; sin embargo, cuando se implementan los comerciantes son avisados a tiempo y se levantan o simplemente no llegan, “en el tiempo que llevamos vendiendo han llegado sólo en tres ocasiones y esos días no nos tendimos”, puntualiza el comerciante.





