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Entrevista. "Soy chiquito... pero picoso"

Nayeli Cortés| El Universal
Domingo 22 de junio de 2014

“Tantos sueños compartidos, tanto amor hubo en tu piel… ¡Y no me importan los momentos que viviste junto a él”, canta Manuel Granados sentado en uno de los salones del edificio donde habita, ubicado al sur de la ciudad de México. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Estamos a hora y media de que presente el examen para convertirse en doctor en Administración Pública por Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

Lo acompaña un ángel, de hecho, El Ángel del Rock, Laureano Brizuela, su amigo “de muchos años” e intérprete del estribillo con el que el coordinador del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) calentó la voz. A estos personajes los unió una cena de amigos comunes. Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

“Laureano es parte de mi familia. Es un ciudadano que ha pasado por varias vicisitudes. Nos conocimos por la experiencia de su detención injusta. Me preguntó que yo qué hacía y le respondí que era abogado. Él me dijo ´yo estoy estudiando derecho´ y pensé ¡de aquí soy!”, narra Granados. Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

Manuel Granados Covarrubias es también doctor en derecho constitucional y trabajó en la Secretaría de la Reforma Agraria. En 2007 se convirtió en coordinador de asesores del entonces procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera a quien conoce desde las épocas universitarias, cuando ambos formaron parte de una asociación de egresados de posgrado. Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

En 2012 se convirtió en integrante de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), presidente de su Comisión de Gobierno y líder de la bancada. Desde entonces, le ha tocado vivir conflictos como la no reelección del ombusdman capitalino, Luis González Placencia y la rebelión de sus compañeros perredistas de Izquierda Democrática Nacional (IDN). Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Manuel es hijo de un abogado –del mismo nombre—agrarista que convivió con el ex presidente, Lázaro Cárdenas. Cuando el gobierno comenzó a organizar corporativamente al gremio, don Manuel se alejó. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Su padre y Átala Evangelina (la madre del diputado) tuvieron tres hijos: Andrea, Jessica y Manuel, el más pequeño. Andrea, la hermana mayor, tuvo una gran influencia en su pequeño hermano. Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

En la escuela, solían sentarlo en el escritorio del profesor, porque les soplaba las respuestas a sus compañeros con tal de que acabaran rápido para salir a jugar. Terminó la primaria con 10, la secundaria con 9.8, la preparatoria con 9.7 y la carrera de Derecho con 9. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

¿No hacía bullying? "No, con mi condición física, ¡imagínate! Era chaparrito y delgado. Practiqué natación, patinaje, karate y eso me hacía más seguro, porque nunca fui dejado. Yo sabía que la condición física no es lo cuenta, cuenta la inteligencia, la preparación". Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Han pasado algunas semanas desde que Granados Covarrubias se convirtió en doctor por el INAP. Ahora nos encontramos en su oficina de la ALDF, cuya terraza da al Zócalo capitalino. Estamos en la víspera de que México –gracias a Paco Memo Ochoa—le saque un empate a cero a Brasil. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Hablamos de sus épocas en la procuraduría. Se rumora que su relación con el actual titular, Rodolfo Ríos no es buena. Él lo niega. Comienza a hablar de los años en que como parte de esa dependencia más de una vez desactivó conflictos en Tepito, pese a ser chiquito de estatura, como él dice. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Soy un hombre decidido. Con una proyección clara. Creo que en la medida en que la autoridad tenga la disposición de salir a la calle y dejar las oficinas será mejor. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Para nadie es un secreto que Granados y Mancera se conocen desde sus años en la UNAM. Son amigos entrañables, según el diputado local. Sin embargo, nunca ha tocado temas personales con él. Patricia Juárez / EL UNIVERSAL

Granados Covarrubias es uno de los perredistas que más ha sufrido las rebeliones de las tribus del PRD. Ariadna Montiel, cabeza de IDN en la ALDF frecuentemente es vista como coordinadora alterna de la fracción e incluso, suele tejer alianzas con el PAN que menguan la fuerza del grupo de miembros del sol azteca que sí siguen las órdenes de Granados. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

Manuel Granados está a punto de cumplir los 40 y es soltero. Su estado civil cada vez es más frecuente en los políticos de la generación del “adulto contemporáneo”. Pero (alguna vez) lo llegamos a ver con una muchacha muy guapa… "Mi estatus es: solterito y sin compromiso", agrega el legislador. Cristopher Rogel Blanquet / EL UNIVERSAL

<b>Entrevista.</b>

PREPARADO. Practicó karate, natación y patinaje. A pesar de su complexión, hacer deporte lo hizo más seguro, tanto que en 2010 enfrentó a vecinos de Tepito para solucionar conflictos. (Foto: CRISTOPHER ROGEL BLANQUET / EL UNIVERSAL )


nayeli.cortes@eluniversal.com.mx

“Tantos sueños compartidos, tanto amor hubo en tu piel… ¡Y no me importan los momentos que viviste junto a él”, canta Manuel Granados sentado en uno de los salones del edificio donde habita, ubicado al sur de la ciudad de México.

Estamos a hora y media de que presente el examen para convertirse en doctor en Administración Pública por Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).

Lo acompaña un ángel, de hecho, 'El Ángel del Rock', Laureano Brizuela, su amigo “de muchos años” e intérprete del estribillo con el que el coordinador del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) calentó la voz.

“Échense un dúo”, pido.

“¡No!, él tiene la suerte de levantarse con la voz flamante. Yo no”, responde Brizuela.

A estos personajes los unió una cena de amigos comunes.

“Laureano es parte de mi familia. Es un ciudadano que ha pasado por varias vicisitudes. Nos conocimos por la experiencia de su detención injusta. Me preguntó que yo qué hacía y le respondí que era abogado. Él me dijo ´yo estoy estudiando derecho´ y pensé ¡de quí soy!”, narra Granados.

Manuel Granados Covarrubias es también es doctor en Derecho Constitucional y trabajó en la Secretaría de la Reforma Agraria. En 2007 se convirtió en coordinador de asesores del entonces procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, a quien conoce desde las épocas universitarias, cuando ambos formaron parte de una asociación de egresados de posgrado.

—¿Esa asociación era priísta?

—Su presidente, Miguel Moreno, pero yo omitiría esa parte.

En 2012 se convirtió en integrante de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), presidente de su Comisión de Gobierno y líder de la bancada. Desde entonces, le ha tocado vivir conflictos, como la no reelección del ex ombusdman capitalino Luis González Placencia y la rebelión de sus compañeros perredistas de Izquierda Democrática Nacional (IDN).

Ha sido blanco de críticas por parte de quienes dudan de su capacidad política para operar: “Quienes dudan es porque me conocen desde hace un año”.

Amigos karatecas

Manuel es hijo de un abogado —del mismo nombre— agrarista que convivió con el ex presidente, Lázaro Cárdenas. Cuando el gobierno comenzó a organizar corporativamente al gremio, don Manuel se alejó.

Él y Átala Evangelina (la madre del diputado) tuvieron tres hijos: Andrea, Jessica y Manuel, que es el más pequeño de la familia.

—¿Era el consentido?

—No tanto, porque las exigencias eran igual para nosotros tres, aunque yo veía que para mi hermana mayor la formación sí fue más rígida.

Andrea, la hermana mayor, tuvo una gran influencia en su pequeño hermano.

En la escuela solían sentarlo en el escritorio del profesor, porque les soplaba las respuestas a sus compañeros con tal de que acabaran rápido para salir a jugar.

Terminó la primaria con 10 de calificación, la secundaria con 9.8, la preparatoria con 9.7 y la carrera de Derecho con 9.

—¿No hacía bullying?

—No, con mi condición física, ¡imagínate! Yo era chaparrito y también delgado.

—¿Entonces a quien le hacían bullying era a usted?

—De pronto, porque no falta el compañero que te quitaba el sándwich o la torta, sólo a eso llegábamos en esa época; pero incluso había solidaridad, si uno más grande se metía con uno pequeño los demás lo defendían, ahora no.

—¿Lo marcó el tema de la constitución física?

—No, nunca, al contrario. Practiqué natación, patinaje, karate y eso me hacía más seguro, porque nunca fui dejado. Yo sabía que la condición física no es lo cuenta, cuenta la inteligencia, la preparación. Además, en el tema de la defensa personal siempre me he preparado.

—O sea que ahorita puede lanzar “karatazos” sin problema…

—Me he preparado. Quizá los chaparritos somos, como dicen, chiquitos pero picosos. A eso le agrego que mis amigos de la secundaria eran karatecas, campeones nacionales. Mis amigos sabían que aun en condiciones distintas de peso y talla también le entraba.

Le entra a Tepito

Han pasado algunas semanas desde que Granados Covarrubias se convirtió en doctor por el INAP. Ahora nos encontramos en su oficina de la ALDF, cuya terraza da al Zócalo capitalino. Estamos en la víspera de que México —gracias a Paco Memo Ochoa— le saque un empate a cero a Brasil.

Manuel Granados usa una corbata Hermès gris. Tuerce la boca ante las preguntas incómodas, pero a todas responde.

Hablamos de sus épocas en la procuraduría capitalina. Se rumora que su relación con el actual titular, Rodolfo Ríos Garza no es buena. Él lo niega.

Comienza a hablar de los años en que como parte de esa dependencia más de una vez desactivó conflictos en Tepito, pese a ser chiquito de estatura, como él mismo dice.

En 2010, recuerda, le llamaron de Gobierno para informarle que vecinos del Barrio Bravo habían cerrado el Eje 1 Norte, porque habían secuestrado a unos niños.

Granados Covarrubias, asegura, llegó al lugar sin escolta y dio inicio a una negociación de más de 12 horas que, literal, lo tuvo contra las cuerdas, bueno, más bien, contra la cortina de un negocio.

“Eran como 300 personas que me pusieron contra la cortina de un local. Hubo alguien que me iba a tirar un golpe; yo fui hacia él”, recuerda.

El caso concluyó cuando Javier Covarrubias, padre de Isis y Darién, confesó haberlos asesinado.

—Soy un hombre decidido. Con una proyección clara. Creo que en la medida en que la autoridad tenga la disposición de salir a la calle y dejar las oficinas será mejor.

—El actual procurador no acostumbra salir a la calle…

—Lo tendrá que hacer.

—¿Cómo evalúa la actuación de la procuraduría en el caso Heaven?

—Responsable y científica.

—¿No quiere ser procurador?

—No, yo soy abogado, pero no soy penalista.

“La quieren Ariadna y Lobo”

Granados Covarrubias es uno de los perredistas que más ha sufrido las rebeliones de las tribus del PRD. Ariadna Montiel, cabeza de IDN en la ALDF, frecuentemente es vista como coordinadora alterna de la fracción e incluso suele tejer alianzas con el PAN, que menguan la fuerza del grupo de miembros del sol azteca que sí siguen las órdenes de Granados.

Las divisiones en la Asamblea también provocaron que ese partido no reuniera los votos suficientes para reelegir a Luis González Placencia al frente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

—¿Qué es lo más difícil en la Asamblea? ¿Ariadna Montiel?

—Lo más difícil es el PRD. No es tan difícil el tema de Ariadna, todo es buscar los equilibrios y diálogo. Yo lo que digo es que son estilos, el mío no es de ruptura, de abonar al caos, sino de crear gobernabilidad.

—¿Ella le disputa la coordinación?

—Ariadna, (Víctor Hugo) Lobo, jajaja. No, ellos son mis amigos, los quiero.

—¿Qué hay de cierto en que su propuesta para regular el consumo de mariguana en el DF fue una cortina de humo?

—No, ahí más bien hubo actores políticos de la propia ciudad que vieron en este tema algo no adecuado. Hubo pronunciamientos muy tempranos, como el del secretario de Salud.

— ¿Ésta era la reforma en materia de libertades de Mancera?

—Sin duda.

—¿Qué responde a quienes aseguran que usted no es un buen operador político?

—Que tienen un año de conocerme. La operación política tiene que ver con muchas cosas, no puede haber operación política para los amigos. Aquí no podemos hacer más o menos a nadie.

—Entonces, ¿por qué no consiguieron la reelección de Luis González Placencia?

—Ahí hubo falta de diálogo del anterior presidente de la CDHDF, Luis González Placencia. No tuvo comunicación fluida mínima con los grupos parlamentarios.

—¿Le cae bien el secretario de Gobierno, Héctor Serrano?

—Es un buen operador político, es quien más experiencia partidaria tiene en el gabinete. Es mi amigo.

—¿La Línea 12 lo dejará concluir bien su gestión como diputado?

—Sin duda. Cumplimos con la expectativa de tener un informe consensuado. No hay un tema de imposición, de línea. Lo siguiente se encaminará hacia lo que decida la Contraloría.

—¿No influye en la resolución (que no señaló nombres) el que muchos diputados hayan trabajado en el sexenio de Marcelo Ebrard, incluido usted?

—Eso da equilibrio. La comisión fue muy clara en decir ‘señores, fallaron en esto, porque no hubo un proyecto ejecutivo, porque no hubo coordinación de autoridades’.

—Pero en esa resolución no se animaron a decir nombres…

—Pero está muy claro, ¿no?

—¿Qué es lo que pasará con la reforma que prohíbe el uso de animales en circos?

—Seremos respetuosos de lo que decida la Consejería Jurídica, si decide regresarla con observaciones a la ALDF.

“Ando solterito”

Manuel Granados está a punto de cumplir los 40 años y es soltero. Su estado civil cada vez es más frecuente en los políticos de la generación del “adulto contemporáneo”.

“He tenido la fortuna de tener responsabilidades profesionales altas. En las relaciones personales la falta de entendimiento, la no coincidencia en actividades, hace que haya incompatibilidad. Se debe buscar una relación con quien realmente se comparta los niveles de responsabilidad”, comenta.

—Pero lo llegamos a ver con una muchacha muy guapa…

—Mi estatus civil es: solterito y sin compromiso.

Luego de esta respuesta, el perredista se levanta de su asiento para dar unos karatazos ante la cámara. Ingresamos a su oficina. Me señala un cuadro y dice: “Ése me lo regaló ella”.

“¿La muchacha guapa?”, le preguntamos.

“Sí, ella”, responde y gira a la derecha para abrir una gaveta de la que extrae la foto enmarcada de la susodicha.

“Si guarda la foto es que todavía no la olvida”, reviro al diputado; sólo me contesta el silencio.



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