Indigentes vuelven de noche a la salida del metro Hidalgo

LIBRE. Después del operativo, ayer por la tarde sólo estaba el puesto de dulces al fondo. En la mañana había cajas y plásticos. (Foto: RAÚL ESTRELLA EL UNIVERSAL )
Clínica de Periodismo
La delegación Cuauhtémoc realizó un operativo “sorpresa” el viernes pasado para desalojar un puesto de dulces que se extendió como dormitorio para indigentes en la salida de la estación del Metro Hidalgo; sin embargo, por la noche y parte de la mañana del sábado, los bultos y algunas cajas regresaron para obstaculizar el paso peatonal e invadir la calle.
Luego de la denuncia que publicó EL UNIVERSAL, personal de Vía Pública de la demarcación acudió a ordenar ese espacio, y sólo dejó el puesto de dulces del que los comerciantes mostraron el permiso correspondiente.
Durante un recorrido, hacia las diez de la mañana, se observó que ahí seguían las cobijas apiladas, huacales y bolsas amarradas, además del perro que acompaña al matrimonio que, con una niña de aproximadamente once años, atiende el puesto de dulces.
El hombre que atiende el puesto, en tono sarcástico, aseguró: “Si no quisieran que estuviéramos aquí ¿para qué marcar los lugares (de los puestos ambulantes)? Cada que hay un problema dicen que nos van a quitar, pero con que sigamos pagando ya la hicimos”.
Se refirió al pago de entre 150 y 210 pesos semanales que dan a personal de Vía Pública de la delegación encabezada por Alejandro Fernández, así como a empleados del Sistema de Transporte Colectivo Metro por lo que él llamó “derecho de piso”.
Además de la venta de dulces, cigarros sueltos y refrescos, la persona que vive de día y de noche con su familia en ese este campamento por obstaculizar el paso peatonal, se dedica a ser franelero en la calle cerrada Cristóbal Colón. De acuerdo con vendedores de la zona, con esta actividad se pueden ganar entre 600 y 700 pesos en dos o tres horas, lo mismo que se obtiene por la venta de los dulces durante todo el día. Leonor, una transeúnte que camina apoyada de un bastón y se abría paso entre los bultos y el perro que vive con ellos, comentó: "entiendo la situación de extrema pobreza que algunas personas viven y que los lleva a instalarse en las calles".
Sin embargo, consideró que si el gobierno implementara programas sociales bien pensados esta problemática desaparecería.





