Franeleros: negocio sigue en Chapultepec

ARTIMAÑAS. Los jóvenes señalan a los automovilistas dónde estacionarse aun en zona prohibida, como el circuito Rodolfo Neri Vela . (Foto: LUIS CORTES EL UNIVERSAL )
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En Chapultepec, ni la presencia policiaca inhibe a los franeleros. “Pásale, pásele. Acá hay lugar”, les gritan a los cientos de automovilistas que, desesperados, buscan un lugar para estacionarse antes de entrar al Papalote Museo del Niño, a la Feria o al Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad.
Los llamados “viene viene” aprovechan que la mayoría de familias no alcanzaron un lugar en los estacionamientos que suelen saturase los domingos en la segunda sección del Bosque de Chapultepec.
Estos trabajadores informales se sitúan sobre todo el circuito llamado avenida de los Compositores, incluso conviven con los policías de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) que vigilan la zona.
El pasado 14 de noviembre, EL UNIVERSAL publicó que policías del lugar cobraban cuota a más de 100 franeleros del lugar.
Antes de llegar al Papalote, jóvenes indican a los automovilistas dónde estacionarse. Lo hacen por cuotas de entre 30 hasta y 70 pesos, bajo la mirada de “cuidadores”.
Están organizados y se conocen unos a otros. Corren tras los autos para convencer a los conductores y decirles dónde se pueden quedar, lo hacen incluso en lugares donde está prohibido estacionarse, como el circuido Rodolfo Neri Vela.
A ese sitio, los patrulleros llegan a pedirles a los visitantes que muevan sus unidades, a pesar de que éstos ya dieron una cuota al “viene viene” que los dejó aparcar ahí.
Los elementos de la SSPDF “cazan” a los automovilistas que infringen el reglamento, los observan y si alguno llega, inmediatamente lo corren. Al franelero no lo remiten, permiten que sigan haciendo su trabajo, incluso lo saludan.
Estos acomodadores son vigilados por un grupo de hombres que circulan a bordo de un auto Tsuru rojo, placas MPT-4361. Estas personas les dicen hacia dónde moverse y qué lugares quedan vacíos.
Los mismo ocurre con los ocupantes de una camioneta Voyager azul, placas LRE-9088, con quien también están en acuerdo, según constató este diario a través de un recorrido por el lugar.
Se esconden en Coyoacán
En la demarcación, el operativo contra franeleros continúa. Sin embargo, los sujetos que se ubican en las inmediaciones del Centro Histórico de la demarcación burlan a los policías. Se esconden tras los árboles, se meten a diferentes calles.
El pasado 23 de octubre, EL UNIVERSAL publicó que en esa zona operaban hasta 500 “viene viene”, quienes ganaban —de forma individual— hasta cinco mil pesos a la semana. Luego de esta denuncia, la delegación Coyoacán realizó un operativo contra ellos.
El problema ya no se observa en las calles aledañas al kiosko como Moctezuma, Cuauhtémoc, Belisario Domínguez o Allende, pero a dos o tres cuadras de éste los “viene viene” siguen operando.
En Abasolo y Xicoténcatl, jóvenes insiste en decirles a los automovilistas dónde estacionarse. Se identifican con un gafete blanco.
Por estas vialidades continúa la presencia de elementos de la SSPDF, pero cuando los franeleros ven una patrulla, esconden su gafete o se sientan en la banqueta.
Eso ocurre en París, Xicoténcatl y Malintzin, en donde los estacionamientos aprovechan la ausencia de acomodadores para ocupar las calles que están afuera de sus establecimientos y cobrar por el lugar cuando ya están llenos.





