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Franeleros "torean" a policías en Coyoacán

Fanny Ruiz-Palacios| El Universal
04:15Sábado 02 de noviembre de 2013
Cuando los conductores llegan, los franeleros se acercan discretamente para ayudarlos a estacionarse

A ESCONDIDAS. Cuando los conductores llegan, los franeleros se acercan discretamente para ayudarlos a estacionarse y pedir una cuota o “propina”. (Foto: FANNY RUIZ-PALACIOS EL UNIVERSAL )

Más de 500 franeleros trabajan en el Centro de Coyoacán; visten ropas “normales” para no llamar la atención de los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal

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Voltean de un lado a otro para verificar que no haya policías. A pesar de la presencia de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) en el Centro de Coyoacán, los franeleros los “torean”.

Ninguno lleva en la mano trapos o franelas que los distinga o los ponga en evidencia con los uniformados que rondan a bordo de camionetas para cazarlos.

Visten como cualquier otra persona. Usan chalecos o chamarras con bolsas amplias donde guardan las llaves de los autos que cuidan; los menos preocupados juguetean con las llaves entre las manos.

Otro llama la atención al portar una playera negra con un estampado atrás de Security. Este hombre camina de un lado a otro de la calle Belisario Domínguez y después se pasa a Cuauhtémoc para vigilar quién desea estacionarse.

El “viene viene” se comunica discretamente con uno de sus compañeros a través de señas corporales y gestos faciales. Uno levanta la mano y señala un auto estacionado que está por retirarse, en respuesta, el otro hombre corre hasta el vehículo, se acerca al conductor, acto seguido guarda dinero dentro de su cangurera.

Al menos hay cinco franeleros en Belisario Domínguez, el resto se encuentra en las calles aledañas al Centro como Moctezuma, Centenario, Abasolo y Cuauhtémoc.

Algunos niegan que son franeleros y otros aceptan que trabajan a escondidas. Al inicio parecen tímidos, después aceptan cuidar el carro a cambio de 20 pesos o por una propina.

Trabajo furtivo

En Belisario Domínguez otro hombre, vestido de playera morada, permanece sentado en un local —cercano a un mercado artesanal— y desde allí vigila a quienes llegan.

Sentado levanta la mano y hace señas a una señora quien estaciona su carro a un lado.

Así trabajan algunos franeleros después del operativo que implementaron autoridades de la delegación Coyoacán desde el pasado jueves 24 de octubre.

Ese día nos dijeron que iba a haber un evento en la delegación y que, como era costumbre, debíamos medio ordenar los carros para que no se vieran tan mal las calles”, comentó un franelero.

El hombre, quien posee un permiso expedido por la Secretaría del Trabajo, aseguró que “cada que hay eventos y vienen funcionarios a la explanada, los de la delegación pasan a avisarnos para que no tengamos carros en doble fila, ni estacionados sobre las banquetas”.

Pero, aquel jueves “nos mintieron y nos cayeron de sorpresa. Aplicaron un operativo y desde entonces no nos dejan trabajar”, agregó.

Yo soy franelero desde hace 20 años y cada cambio de administración es lo mismo”, dijo.

Nos piden pa´l chesco

Según el franelero, los que trabajan en la delegación no les piden dinero, “quienes pasan a pedirnos pa´l chesco son los policías”.

Cada que hacen sus rondines de vigilancia les piden 20 pesos a cada uno, “imagínese cuánto sacan, si aquí en el centro somos como unos 500. Nosotros se los damos para que nos dejen trabajar”, aseveró.

Aunque algunos franeleros establecieron tarifas a los conductores para cuidar sus carros, hay algunos franeleros que aseguraron que sólo piden propinas, “yo no gano cinco mil pesos a la semana, yo ando sacando 200 o 300 pesos al día”.

Esta versión la corrobora un cliente, quien se acerca al franelero y le estira la mano con 60 pesos.

Comentó que las personas prefieren dejar su auto con ellos y no en el estacionamiento público por lo económico, “sobre todo en Día de Muertos, la gente viene a ver las ofrendas y prefiere darnos una propina y tardarse el tiempo que quiera a dejarlo en un estacionamiento”.

Aunque hay vigilancia, los rondines dejaron de ser tan frecuentes lo que beneficia al franelero, quien, al ver la patrulla cerca, deja a su cliente; regresa al irse los oficiales.



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