Ratas, plaga sin control

Una de las especies más comunes de rata urbana es la Rattus norvegicus, también conocida como rata parda o rata de alcantarilla. (Foto: Especial )
En la noche se convierten en sombras que se deslizan a través de jardineras, alcantarillas y cualquier recoveco que desemboqué en una promesa de alimento. Todos duermen, ellas vigilan.
El pedazo de torta atorado entre los arrayanes de las zonas de comida de Chapultepec, las toneladas de basura de la Merced o las sobras de papas fritas del centro de Coyoacán son buen pretexto para una escapada furtiva.
Trepan, nadan y corren sin pudor alguno. Pueden recorrer hasta tres kilómetros en una noche y aun así empujar vigorosamente la coladera del patio de una casa tras el olor de los desperdicios de un bote de basura. No hay huellas del crimen, regresan de nuevo a la oscuridad de los túneles citadinos bajo tierra guiadas por el olfato y el oído. La vista no importa, de poco les sirve, si sólo dependieran de ella no alcanzarían a apreciar un plato de comida aunque lo tuvieran a unos centímetros de distancia.
El doctor Raúl Eugenio Vargas García, investigador del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM señala que es muy difícil establecer el número exacto de ratas que habitan en la Ciudad de México, sin embargo existen indicadores de carácter universal, como la densidad de población y el número de basura generada por una comunidad.
Otros indicadores son las desratizaciones. "La última estimación establecía una cantidad que fluctúa entre 9 y 18 ratas por habitante, aunque el margen de error puede ser muy grande dependiendo de las variaciones que vayan ocurriendo en el área", señala y agrega que sin embargo los lugares con poblaciones constantes son los alrededores de los mercados y los sitios de mayor confluencia populares.
Entre alcantarillas
Una de las especies más comunes de rata urbana es la Rattus norvegicus, también conocida como rata parda o rata de alcantarilla. Proveniente del noreste asiático se expande posteriormente al norte de Europa y llega hasta nuestro país con la llegada de los españoles. El investigador señala: "Su historia está ligada a la transmisión de una de las enfermedades más devastadoras: la peste. Bien dicen que ésta ha matado más gente en el mundo que todas las guerras". Aunque en la actualidad esta enfermedad ya no tiene la presencia aniquiladora que en otras épocas, sigue presente sobre todo en ciudades portuarias alrededor del mundo.
"Afecta a los roedores y a sus pulgas que la transmiten al hombre", apunta el especialista.
Para Vargas García, uno de los grandes mitos alrededor del animal se focaliza en la rabia. "Las ratas, ni roedores de ninguna clase, son capaces de transmitir rabia por mordedura. Tienen glándulas salivales rudimentarias por lo que no eliminan el virus ni en dosis, ni en condiciones de madurez infectante. Además, cuando la enfermedad avanza los roedores atraviesan por un cuadro paralítico que imposibilita la mordedura de riesgo. En el mundo sólo hay seis casos de rabia atribuidos a la mordedura de rata y en realidad no están suficientemente documentados. En epidemiología lo que importa es lo usual", asegura.
Sin embargo esto no significa que estos animales no sean un peligro para los humanos, el especialista señala que existen alrededor de 30 zoonosis, como se les conoce a las enfermedades que los animales transmiten al hombre o que el hombre y los animales comparten en un mismo ambiente.
"Nos referimos a este número considerando solamente el género del agente causal, sin especie o subespecie, pues de otra forma la cantidad de enfermedades se elevaría considerablemente", subraya.
La rata es capaz de transmitir diferentes tipos de bacterias, virus y parásitos en diferentes escalas de distribución regional. La mayor parte de estas zoonosis se transmiten mediante sus heces y fluidos corporales que pueden cubrir desde la banca de un jardín hasta la repisa de una tienda de abarrotes.
Una de las enfermedades bacterianas más comunes es la leptospirosis icterohemorrágica, que se transmite principalmente a través del agua o alimentos contaminados por orina del animal infectado.
Sus síntomas aparecen bruscamente y van desde fiebre hasta infecciones en riñón e inflamación de las membranas que envuelven el cerebro.
Misión imposible
Existen diferentes venenos utilizados por las compañías especializadas para realizar exterminios que han evolucionado en especificidad, así como forma y tiempo de degradación de las sustancias y los animales envenenados, pero la tarea no es sencilla, pues por más sofisticado que sea el medio, estos animales tienden a identificar el sebo.
Por esta razón en ciudades como Nueva York, una de las principales del mundo en albergar numerosas poblaciones de ratas urbanas, están probando atacarlas de manera masiva con un remedio a mediano plazo. ContraPest, desarrollado por la compañía SenesTech, es un tipo de sebo que esteriliza a las hembras al actuar en sus folículos ováricos. Este alimento está siendo colocado en uno de los principales escondites del roedor: los túneles del metro.
Para el doctor Fernando Cervantes Reza del Laboratorio de Biología Molecular de Mamíferos del Instituto de Biología de la UNAM, el tema no es sencillo, pues siempre que viva un humano sobre la tierra habrá una comunidad de ratas a su alrededor.
"Sin embargo, el estudio de estos animales es indispensable y es muy importante que para desarrollarlo estén involucradas tanto las instituciones académicas, tanto como instancias gubernamentales", dice el investigador y agrega que para la ciencia, la investigación sobre los roedores como reservorios de los microorganismos es vital, pues podría ayudar a entender mejor muchas de las llamadas enfermedades emergentes, como se le conoce a los problemas de salud identificados dentro de una historia reciente.
Dentro de la lista de enfermedades emergentes y reemergentes que utilizan a la rata como transmisor se encuentra, por ejemplo, el temido hantavirus, que agrupa una serie de virus que provocan diferentes afecciones, como fiebre hemorrágica y problemas pulmonares. El poder conocer desde su hábitat hasta su biología, así como su distribución geográfica permitiría tener más herramientas para entender de mejor forma los agentes causantes de la enfermedad que transmiten.
kal





