Cultivos in vitro contra la extinción

Desde hace 16 meses que empezó el proyecto se han logrado resguardar 7 mil ejemplares entre la población. (Foto: Especial )
A través del frasco de vidrio se puede observar una planta de tonalidades pardas y verduscas que no rebasa los tres centímetros de altura. La etiqueta del recipiente la identifica como una Ceratozamia euryphyllidia. Ese pequeño organismo que se aferra a la vida tiene más de 200 millones de años de historia y hoy se encuentra prácticamente extinto.
Esta especie pertenece al grupo de las cícadas, plantas leñosas muy primitivas que adornaban los exhuberantes paisajes durante la época en que los dinosaurios gobernaban la tierra.
La Maestra Paulina Heredia, del Laboratorio de Tejidos Vegetales del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, señala que las cícadas son consideradas fósiles vivientes, pero al paso de los años sus zonas de distribución se han vuelto muy restringidas en todo el mundo.
"México ocupa el segundo lugar en biodiversidad de este grupo, integrado por muchas especies endémicas que están en alguna categoría de amenaza". A nivel mundial las cícadas no llega a sumar más de 100 especies, confinadas a frágiles ecosistemas tropicales.
El trabajo primordial del laboratorio universitario, dirigido por el doctor Víctor Manuel Chávez Ávila, es el rescate y propagación de plantas mexicanas catalogadas en alguna categoría de riesgo. La NOM-059 enumera cerca de mil especies vegetales contenidas allí. Precisamente la cícadas, junto con las cactáceas y orquídeas, engrosan el listado. "Podemos decir que se trata de enfermos críticos. Tenemos que actuar sin margen de error o nuestro enfermo se podría ir para siempre".
Para el especialista en nuestro país existe una situación alarmante. "La Semarnat tiene registrado cerca del 46% de la vegetación de México amenazada. Si partimos de una cifra de alrededor de 20 mil especies, en realidad estamos hablando de prácticamente 10 mil que se están perdiendo. Muchas de estas especies son exclusivas del país, pues más del 40% son endémicas, pero siempre ha existido un saqueo descomunal. Todo ha sido muy permisivo, no se han hecho esfuerzos serios para desalentar y evitar esta situación".
Embriones somáticos
Con este sombrío panorama, este lugar en el corazón de Ciudad Universitaria, se ha convertido en una especie de Arca de Noé que enarbola una bandera verde y donde actualmente se resguardan 90 especies vegetales. Son almacenadas como una medida de seguridad por si llegara a ocurrir una extinción del ambiente natural.
Todas requieren planes de recuperación para evitar que desaparezcan de la faz de la tierra y con ellas sus posibles beneficios en todos los campos, desde el aparentemente obvio nivel ambiental hasta el ornamental, industrial o el médico.
Pero también hay un "Plan B". Si algo le sucediera a las especies resguardadas en este espacio, existe un programa en el Jardín Botánico que invita al público a adoptar una planta bajo el compromiso de reportar su desarrollo.
Desde hace 16 meses que empezó el proyecto se han logrado resguardar 7 mil ejemplares entre la población.
"Nos basamos en la capacidad de las células para reproducirse. Un pedacito de hoja bastaría para generar muchas plantas. Podemos aislar un pequeño fragmento, tan pequeño como una sola célula viva y ponerlo en las condiciones propicias para que se exprese a toda su capacidad hasta obtener un individuo completo".
El especialista explica que la vía de regeneración puede ser por organogénesis, cuando las células se dividen formando órganos nuevos; pero también se puede lograr la propagación de una especie mediante la embriogénesis somática.
También conocida como embriogénesis asexual, consiste en el desarrollo de embriones sin la fusión de un gameto femenino y uno masculino, sino a partir de una célula somática. Este último tipo de procedimientos ha resultado útil para propagar especies comercialmente, pues pueden crecer de manera automatizada al ponerlos en bioreactores y generar millones de embriones.
La producción de embriones somáticos también se convierte en una de las únicas esperanzas de vida para casos como los de la Ceratozamia euryphyllidia donde hay falta de semillas para su propagación. Heredia explica que hay ejemplares con órganos femeninos y otros con masculinos, pero desgraciadamente las plantas que se han logrado rescatar en colecciones botánicas sólo son masculinas, por lo cual sólo se pueden multiplicar mediante el cultivo de tejidos.
"Los estudios con cícadas datan de 1946, pero a la fecha los máximos avances los tiene este laboratorio con los embriones generados a partir de tejido somático de individuos adultos.", apunta Chávez Ávila.
El siguiente reto es lograr establecer a las plantas en tierra. Heredia explica que esto no se ha logrado debido a que este tipo de plantas requieren asociaciones con hongos y algas para obtener nutrientes y fijar nitrógeno, por lo que aún se tienen que hacer más estudios sobre su relación con los microorganismos específicos y lograr su reproducción a gran escala.
Al borde
"Si continúan los estudios sobre los simbiontes, podríamos encontrar los factores limitantes que han impedido llevar las plantas regeneradas in vitro hasta un ambiente natural . Ya no falta mucho, pero faltan apoyos. "El problema es que mientras tanto el saqueo sigue imperando", dice Chávez.
En pequeños terrarios se realizan experimentos paralelos a la condición in vitro para tener un comparativo dentro del mismo laboratorio y saber qué podría ocurrir en la naturaleza. "Hay condiciones estándar mediante las que podemos cultivar una planta del desierto o una orquídea de una selva tropical. No podemos emular las condiciones exactas del medio ambiente, pero las temperaturas son las que propician el desarrollo para una amplia gama de especies".
"En cuanto a técnicas de cultivo de tejido nosotros nos encargamos básicamente de la regeneración de plantas en peligro de extinción, pero otros de los usos de este tipo de biotecnologías es la obtención de estructuras o plantas transformadas para producir genes diferentes . También está la generación de híbridos somáticos", explica por su parte Octavio González.
Chávez apunta que otra posibilidad es realizar procesos biosintéticos. "Así como se puede generar un tallo, una raíz o un embrión, también podemos controlar la producción de un metabolito en especifico, por ejemplo alguno útil para la fabricación de una medicina, sin que sea necesario regenerar toda la estructura de la planta".
Por su atractivo y longevidad, las cícadas son plantas ornamentales muy buscadas, precisamente una de las causales de que se encuentren posadas en la línea entre la vida y la muerte. A nivel mundial la Cycas revoluta, también conocida como "falsa palmera", es la más comercializada, mientras que el segundo lugar lo ocupa una especie endémica del sureste de Veracruz: la Zamia furfuracea o "palma bola".
Los especialistas explican que la mayoría de los que buscan estas especies no saben que poseen compuestos neurotóxicos y carcinogénicos en sustancias dermoabsorbibles, por lo que su manipulación debe ser con precaución. También señalan que esto también podría formar parte de sus milenarios secretos, posiblemente utilitarios en fármacos y otras industrias. Algunas personas utilizan sus semillas molidas como insecticida.
Heredia explica que en algunas culturas tradicionales incluso se comen las semillas de estas plantas en una especie de harina. Una teoría es que el proceso de nixtamalización surgió para poder consumirlas y disminuir su toxicidad".
La especialista explica que los estudios etnobotánicos revelan que en todas las culturas prehispánicas había este tipo de plantas dentro de sus campos de cultivo, pues la fijación de hidrógeno proporciona nutrientes al suelo de los cultivos.
"La palabra extinción nos anestecia, no nos transfiere a una realidad de que ya no contaremos con los recursos que nos brindan estas especies, que además arrastrarán a otras. Tenemos la costumbre de pensar que no necesitamos lo que no vemos", señala Chavez, subrayando la necesidad de difundir la información sobre el problema y propiciar más recursos para las investigaciones.
"Hemos tocado la base que está sustentando la vida en el planeta, su base fotosintética. Nada será posible si no conservamos la epidermis verde del planeta", finaliza.
kal