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Los cannabis y hashish detonan la mesa de debate “Drogas y cultura”

Sonia Sierra| El Universal
Viernes 06 de agosto de 2010
La jornada explorará la relación con las drogas desde el pasado hasta el momento actual

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Un relato en torno de la “cannabis” moderna se lee en las fotografías del artista danés Joachim Koester, que se presentan en la exposición Del jardín secreto del sueño, la cual está en exhibición en el Museo Tamayo hasta 29 de agosto.

En la misma muestra, Koester presenta la instalación y película The Hashish Club , basada en un grupo parisino de los años 40 del siglo XIX, unido en su fascinación por las experiencias inducidas por las drogas, en particular por la que era conocida como “pasta verde”.

Derivado de esta exposición, este sábado 7 de agosto se realizará en el Museo Tamayo, entre las 10 y las 19 horas, la jornada “Razones para debatir”, con el tema “Drogas, cultura y sociedad”. La jornada explorará la relación con las drogas desde el pasado hasta el momento actual, y contará con la participación de curadores, artistas, escritores, investigadores, arquitectos y periodistas.

Las fotografías de Koester son impresiones de plata con gelatina de varios injertos de plantas cannabis caseras. El contexto de esta serie inicia a mediados de los años 70 cuando la planta fue cultivada con mayor frecuencia en Estados Unidos, generándose un mercado para la cosecha doméstica de mariguana, después de que en México, por diversas circunstancias, se redujeron los sembradíos de dicha planta.

En la narración que acompaña la exposición, el artista cuenta que la temporada de plantíos caseros en exteriores llegaría a su fin cuando la administración de Ronald Reagan inició una campaña de ataque a la industria doméstica de la mariguana desarrollada en distintas áreas de la costa Pacífica de ese país.

“Reagan consideraba el incremento en la cosecha casera de mariguana no sólo como una incómoda reminiscencia de tiempos más tolerantes, sino que entendía su consumo como un fuerte símbolo de la contracultura, mismo que tenía que ser erradicado”, dice Koester.

Lo que germinó entonces fue una “revolución genética” que abrió la puerta a la siembra de híbridos de la planta que podían sobrevivir en interiores.

“Emergía un enano musculoso con brotes del tamaño de un puño y una concentración de compuestos psicoactivos mucho más intensa que antes”, describe el artista danés para concluir luego que “las plantas psicoactivas como la cannabis pueden alterar nuestra experiencia de la realidad enlazando los mundos de la conciencia y lo material”.

Un debate que apenas inicia

Cuando el tema de las drogas adquiere cada vez mayor relevancia en la sociedad -más todavía tras las declaraciones del presidente Felipe Calderón acerca de que debe darse el debate en torno de la legalización- la jornada que llevará a cabo el Museo Tamayo este sábado abre la discusión entre sectores muy diversos, como el de los artistas, los escritores, los investigadores y los periodistas.

Como pasa en las obras de Koester, deseo, política y legislación forman parte de esta compleja historia.

“La exposición de Joachim -dice Sofía Hernández Chong Cuy, directora del Museo Tamayo- es importante porque hay un grave problema de las drogas en México, el problema no es sólo el consumo sino el tráfico y lo que implica en la guerra contra las drogas. Somos curadores de arte, artistas, escritores y no podemos abordarlo sólo desde una parte moralista sino que tenemos que reflexionarlo desde nuestra sensibilidad”.

La jornada se desarrollará a partir de una serie de conferencias y células de debate; está abierta a todo el público. Para quienes no puedan asistir, habrá transmisión de las conferencias en el sitio web de la revista del Museo -http://www.rufino.mx-; también a través de Twitter el público podrá seguir la jornada e intercambiar con algunos de los conferencistas y con otros usuarios de Twitter, que han sido invitados para el evento.

“Razones para debatir” iniciará con una presentación del periodista Antonio Navalón y luego habrá una serie de presentaciones en las que participarán el periodista Alejandro Páez Varela, el investigador Luis Astorga, la curadora Magalí Arriola, la curadora Taiyana Pimentel, el arquitecto José Castillo, el escritor Rafael Pérez Gay, la periodista Sandra Rodríguez Nieto, los escritores Eduardo Antonio Parra y Élmer Mendoza, la escritora Cristina Rivera Garza, el investigador Tony Payán y el escritor Guillermo Fadanelli. Luego de cada bloque de ponencias, habrá un debate entre los ponentes que participaron.

“Lo que la conferencia pretende hacer es invitar a escritores, curadores, reporteros a que hablen sobre su propia investigación de las drogas, las formas en que esas investigaciones han afectado sus percepciones de la historia en México y cómo han incidido en la formación de nuevas narrativas”, dice la directora.

Entre las temáticas que se abordarán figuran el tráfico de las drogas a lo largo de la historia, prácticas artísticas y violencia, los riesgos del periodismo escrito mexicano en tiempos de guerra, la evolución de las distintas formas del arte en México a partir del narcotráfico, la guerra contra las drogas de Estados Unidos y por qué pensar en la legalización.

La jornada se ha planteado a partir de que la reflexión de este tema -en particular, sobre la historia del uso de las drogas, sus consecuencias y las prohibiciones del mismo, el surgimiento del narcotráfico y cómo afecta éste la vida social y la experiencia cultural- es una asignatura pendiente al estar reducida casi siempre a la dimensión de las adicciones.

En la jornada se discutirá la presencia de lo que se ha llamado la cultura del narcotráfico y la denuncia de la violencia en las expresiones artísticas que abarcan desde la obra plástica y arquitectónica, hasta cine y letras.

Un club que marcó una época

Como una manifestación de la contracultura, tema del que se ocupa con frecuencia al artista Joachim Koester, The Hashish Club evoca con una instalación y una película las vivencias del club.

El grupo tenía entre sus miembros a figuras clave de las letras y el arte de Francia, como los escritores Charles Baudelaire, Théophile Gautier y el pintor Eugène Delacroix, quienes se reunían en los fastuosos interiores del Hôtel de Lauzun, donde se les servía, en servicios de porcelana, la “pasta verde” que era importada del Oriente Medio.

En la presentación de la exposición se documenta que el doctor Jacques-Joseph Moreau, un psicólogo que comparaba los efectos de la droga a los síntomas de enfermedades mentales, proveía el hashish; él no consumía la sustancia, pero observaba a los “voluntarios”. En general, en ese momento había un gran interés sobre los efectos de la droga, el estado mental de la gente y la creatividad expandida entre los consumidores.

Las obras sobre el club del hashish y los injertos de cannabis que presenta Joachim Koester se podrán visitar durante la jornada “Razones para debatir”, este sábado 7 de agosto, entre las 10 y las 19 horas, en el Museo Tamayo, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi.



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