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Acusan a PF de otro montaje

Mario Héctor Silva/ Corresponsal| El Universal
Jueves 16 de septiembre de 2010
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Rescate de periodistas fue montado.
El camarógrafo Alejandro Hernández Pacheco aseguró que ellos no fueron rescatados por los policías federales y declaró que los mismos secuestradores fueron quienes los dejaron libres

Defensor de Alejandro Hernández Pacheco, ex camarógrafo de Televisa Torreón —uno de los cuatro comunicadores levantados por un comando—, acusa que en el operativo de los elementos federales existió “un auténtico manejo de escenarios” para manipular su libertad

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CIUDAD JUÁREZ

El “rescate” y la “presentación” de dos periodistas plagiados en Durango, luego de cubrir un motín y una protesta en un penal de Gómez Palacio el 26 de julio pasado, es un “montaje” de la Secretaría de Seguridad Pública federal y producto de “una serie de chantajes” para llevarlos ante los medios de comunicación, sostiene el abogado Carlos Spector-Calderón.

Defensor de Alejandro Hernández Pacheco, ex camarógrafo de Televisa Torreón —uno de los cuatro comunicadores levantados por un comando—, menciona en entrevista que en el operativo de los elementos federales, a mando del secretario Genaro García Luna y el comisionado nacional Facundo Rosas Rosas, existió “un auténtico manejo de escenarios” para manipular su libertad.

Jaime Canales Fernández, camarógrafo de Multimedios Laguna; Héctor Gordoa Márquez, jefe de información del programa Punto de Partida de Televisa México y Alejandro Hernández Pacheco, camarógrafo de Televisa Torreón, fueron privados de la libertad luego de cubrir las protestas de reos y familiares en el Centro de Readaptación Social número 2 de Gómez Palacio.

En los hechos también estuvo involucrado Óscar Solís, del diario local El Vespertino, quien fue liberado horas más tarde en medio del hermetismo por el plagio de los periodistas y la petición de sus medios para que se abordar el tema con discreción. Su liberación se confirmó días después sin detalles.

El abogado asegura que los plagiados quedaron traumatizados y con secuelas de violencia física y emocional. Además, dice que fueron expuestos luego de que la Policía Federal omitió realizar una investigación discreta.

La Secretaría de Seguridad Pública informó el 31 de julio en conferencia de prensa y con la presencia de Canales Fernández y Hernández Pacheco sobre el rescate realizado en una casa de seguridad en la colonia Miguel de la Madrid en Gómez Palacio, Durango.

Genaro García Luna, al encabezar la presentación, mencionó que tras las negociaciones directas con el comando y la liberación del periodista Gordoa Márquez, la SSP tuvo elementos para ubicar al resto de los reporteros plagiados. Mencionó que tras garantizar su seguridad y montar un cerco en el perímetro de la casa, localizada entre las calles Invierno y Fresno, agentes federales entraron al domicilio cuando ya estaba vacío.

Durante la conferencia se cuestionó sobre la ausencia de detenidos, a lo que el funcionario argumentó que los responsables huyeron al percatarse de la incursión de las fuerzas armadas.

Esperaban la muerte

Alejandro Hernández, de 38 años, asegura que durante los días de cautiverio siempre pensó que todo acabaría “bajo la tortura y… asesinato a tiros”.

Spector-Calderón refiere que tras la liberación de Héctor Gordoa, los camarógrafos secuestrados pensaron que a ellos no les esperaba mas que la muerte, pues sus captores constantemente les decían que ese sería su fin, amenazándolos y apuntándoles con un arma en la cabeza.

El especialista en materia de migración y protección a reporteros considera que tiene todas las pruebas necesarias que exige el gobierno de Estados Unidos para lograr el asilo político a favor del periodista mexicano Alejandro Hernández Pacheco, ante la incapacidad del gobierno mexicano para protegerlo.

El litigante presentó el pasado 14 de septiembre a Hernández Pacheco en rueda de prensa en El Paso, Texas, donde dio a conocer algunos detalles e irregularidades cometidas por parte de las autoridades policiales, sustentadas en el testimonio del ex camarógrafo de Televisa.

El periodista, originario de Torreón, Coahuila, busca el exilio por las condiciones de inseguridad en México, pues señala que fue torturado y alejado de sus familiares. Hernández Pacheco es el primer periodista que no pertenece a empresas y medios periodísticos de la frontera y que solicita el apoyo de la firma Carlos Spector Attorney Law.

De acuerdo con el testimonio de Alejandro Hernández, manejado por su abogado Spector, los periodistas lograron escapar de sus captores la tarde del 31 de julio sin que hubiera ayuda policial. Pero en un hecho fortuito, la SSP aprovechó las circunstancias para manipular su libertad y la información.

Según el relato de Hernández, “los secuestradores oyen el ruido que produce un helicóptero, por lo que huyen y ellos (los dos camarógrafos) logran escapar”. Pero son ellos quienes encuentran a la policía, que no hizo ningún rescate… los muchachos los encontraron cuando habían logrado salir, dice el abogado.

Durante cinco días los muchachos fueron torturados y no se les dio de comer y ni siquiera tras su liberación hubo contacto con la familia.

Cuando salió Alejandro “estaba completamente golpeado”, le dieron un curita, pero no hubo atención médica para ninguno, ni siquiera les permitieron asearse para llevárselos y les dijeron que los llevarían a hablar con el presidente Felipe Calderón Hinojosa.

“Y ya en un hangar de la ciudad de México, los trasladaron hacia otro punto donde estaba el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y el comisionado nacional Facundo Rosas Rosas y un total de 32 cámaras, cada una de las cuales fue contada por el también profesional de la cámara Alejandro Hernández Pacheco.

“Fue un chantaje. Ellos se sintieron usados, sin que hubiera un consentimiento y sin saber a qué iban…”.

Al conocer estas declaraciones, la SSP dijo estar sorprendida y adujo que esta versión se encuentra en el contexto de solicitud de asilo en Estados Unidos. Afirmó que es “falso” que personal de la dependencia haya prometido al camarógrafo una entrevista con el presidente de la República.

Agregó que el informador tuvo la oportunidad de contar ante los medios de comunicación su versión de los hechos en una conferencia en la que se le garantizó su derecho a la libre expresión y esa versión de hace dos meses es muy diferente a la que hoy (el 14 de septiembre en El Paso, Texas) da a conocer.

“Iban traumatizados”

En la presentación —según las declaraciones de Hernández—, los dos reporteros iban traumatizados, y no pudieron en ese momento y bajo esa presión decir que la policía no los había ayudado. Pero todo estaba preparado, y hasta el nombre de los dos reporteros estaba escrito en las “mesitas”.

A los tres periodistas, incluido el re portero de Televisa, Héctor Gordoa, se les dijo que fueron secuestrados por una célula del cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín El Chapo Guzmán. “Pero ellos no sabían lo que estaba pasando y fueron convertidos públicamente en enemigos de El Chapo”, comenta Spector-Calderón.

De acuerdo con la información citada por su cliente Hernández Pacheco, 19 días después fue identificado uno de los presuntos secuestradores y las autoridades lo soltaron, lo que incrementó el temor y los riesgos de los periodistas implicados.

¿Qué podemos hacer?, le preguntó el camarógrafo a uno de los oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública federal, que en una respuesta directa le dijo: “Ya no los vamos a proteger. Nada podemos hacer por ustedes”.

—¿A dónde voy a ir?

—A la “puntita” de Mérida

—A Estados Unidos, habría terciado en la respuesta otro oficial.

El relato y testimonio de Hernández puso al descubierto una advertencia que les habrían hecho sus plagiarios, todos ellos jóvenes, de los policías: “Nosotros somos los buenos, ¡aguas de los federales!”.

Spector-Calderón dijo que en el mismo sitio donde estaban plagiados los periodistas había tres hombres —que fueron identificados como policías federales—, y uno de los cuales estaba herido de bala. No se supo más a cerca de estos hombres.

Hasta ahora prevalece la hipótesis de que los periodistas plagiados habrían sido secuestrados para “obligar a Televisa a difundir videos en contra de Los Zetas. El abogado sostiene que demostrarán la incapacidad del Estado, para que se le otorgue asilo político a Alejandro Hernández.

 



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