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SHCP: inseguridad y monopolios, frenos

Mario Alberto Verdusco Enviado| El Universal
Viernes 11 de abril de 2014
SHCP: inseguridad y monopolios, frenos

OPINIÓN. "Se han hecho cambios estructurales históricos con un alto potencial de elevar nuestro crecimiento económico, pero estamos apenas en el proceso de implementarlas" Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público. (Foto: ALBERTO VERDUSCO / EL UNIVERSAL )

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, afirmó que la inseguridad y los monopolios han obstaculizado por décadas la expansión de la economía

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WASHINGTON.- La falta de competencia en sectores clave y los problemas de inseguridad pública han sido dos factores importantes que obstaculizaron el crecimiento económico de México por décadas, aseguró el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el responsable de las finanzas públicas reconoció que la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 30 años ha sido apenas superior a 2%, lo que convierte este tema en el mayor pendiente del país.

“Es, por supuesto, el gran pendiente de México. Si seguimos haciendo las cosas igual vamos a tener un crecimiento bajo, de ahí lo importante de hacer cambios profundos en la economía, aunque estos impliquen un proceso complejo”, expresó.

En las oficinas del Banco Mundial, el funcionario explicó que si hoy la comunidad internacional tiene un gran optimismo sobre México es porque se han quitado varios de los frenos estructurales que le impidieron tener un mayor avance económico.

Luis Videgaray aseguró, durante su estancia en Washington, que el país está listo para asumir un papel más relevante en la economía internacional y destacarse, principalmente, entre las economías emergentes.

Tenemos dos escenarios: por un lado vemos una recuperación en las economías avanzadas y, por el otro, tenemos a los mercados emergentes, a los que parece se les acabó el gas. En este contexto, ¿dónde se ubica México?, y en la escena económica, ¿qué rol va a jugar?

La década pasada fue de alto crecimiento para muchos países emergentes; no fue el caso de México, pero hay muchas naciones que se beneficiaron del alto crecimiento de China y de los altos precios de los commodities; sin embargo, conforme la economía del país asiático se fue desacelerando, los precios de los commodities dejaron de estar en los niveles que tuvieron y conforme la liquidez de los mercados globales y los flujos de capitales hacia los emergentes también disminuyen, se genera una menor expectativa para estos países.

Sin embargo, México no necesariamente es parte de esta dinámica. En primer lugar, nosotros no tenemos esa dependencia de los precios de los commodities, ni tampoco estamos tan vinculados a las exportaciones a Oriente como Brasil, Chile y Argentina. Nosotros tenemos una vinculación exportadora más cerca de Estados Unidos, la cual en años recientes ha sido una fuente de bajo crecimiento, pero conforme tenga mejores perspectivas será un factor positivo para el crecimiento económico nacional.

Hacia adelante existe un mayor optimismo respecto a otros emergentes porque tenemos fundamentales macroeconómicos más sólidos y perspectivas de cambios estructurales a partir de las reformas que se han emprendido y que elevan nuestro potencial. Hay una gran expectativa y buenas perspectivas en ese sentido.

¿Cuál es el siguiente desafío para usted como secretario de Hacienda? En lo que respecta a su gestión, ¿con qué no se siente a gusto?

El primer reto es la implementación de las reformas. Se han hecho cambios estructurales históricos con un alto potencial de elevar nuestro crecimiento económico, pero estamos apenas en el proceso de implementarlas. El primer reto entonces es ese, y al que debemos dedicar una gran cantidad de tiempo.

En segundo lugar, tenemos el reto de estimular el crecimiento económico de corto plazo, particularmente del ejercicio del gasto público de manera oportuna y eficaz. Estamos haciendo un trabajo en la dirección correcta, porque el gasto público tiene un dinamismo superior al del año pasado y esto comenzará a sentirse de manera concreta en el crecimiento económico, pero el gran reto es asegurarnos que el gobierno provea un estímulo importante y oportuno.

El año pasado México creció a una tasa de 1.1%; para este año ustedes esperan 3.9%, aunque hay analistas más moderados que se inclinan hacia un escenario de 3%. Con estas cifras, ¿el crecimiento económico sigue siendo el gran pendiente del país?

Es, por supuesto, el gran pendiente del país. En los últimos 30 años la tasa promedio de crecimiento de México ha sido apenas superior a 2%. Si seguimos haciendo las cosas igual vamos a tener un crecimiento bajo, de ahí lo importante de hacer cambios profundos en la economía mexicana, aunque estas modificaciones impliquen un proceso complejo en lo político y, también, en la incertidumbre que puede estar generando en la toma de decisiones económicas, pero son los cambios que tenemos que hacer si queremos crecer más.

Hoy veo en el exterior, lo sentimos aquí en Washington, un gran optimismo acerca del futuro de la economía mexicana que va más allá de los próximos meses o trimestres, y en lo que se han basado para tener esta mejor perspectiva es que en México se han quitado muchos de los frenos estructurales al crecimiento del PIB. Esa es la ruta que hay que seguir.

Partimos de la convicción de que el gran problema de la economía mexicana es el bajo crecimiento. Somos ya un país con estabilidad, que es abierta al mundo, al comercio, a los productos financieros; sin embargo, seguimos creciendo poco y por eso la importancia de hacer estos cambios profundos.

¿La falta de competencia en sectores como telecomunicaciones, energía y otros más han sido los causantes de este freno a la economía mexicana?

Sin duda, en tanto encarece insumos básicos para la productividad de muchos sectores de la economía, particularmente de las pequeñas y medianas empresas. Cuando una empresa tiene poco acceso al financiamiento enfrenta un alto costo por la energía, por el acceso a internet, a la telefonía; entonces, estamos generando un entorno que no es propicio para competir y ser exitosos.

La agenda de reformas estructurales busca remover estos obstáculos a través de una mayor competencia abriendo mercados, atrayendo capital, pero que tenga una derrama no sólo para las grandes empresas del país, que ya son un ejemplo de excelencia en cuanto a competencia y productividad, sino que tenga un beneficio mucho más amplio para la productividad de todos.

Por eso, el Presidente ha hecho mucho énfasis en democratizar la productividad y las reformas lo que buscan es lograr ese objetivo.

La más reciente encuesta del Banco de México pone a la inseguridad como el factor que más inquieta y que obstaculizaría el crecimiento. ¿A ustedes les preocupa este factor? ¿Qué van a hacer? ¿Hay que sumarlo a los elementos que han frenado el crecimiento económico?

La inseguridad, la percepción de violencia que viven las familias, las empresas mexicanas, desde luego inhibe la inversión y por tanto el crecimiento. Es algo que ha frenado a la economía en los últimos años, tal vez décadas, y de ahí la importancia de tener un México en paz, donde haya condiciones de seguridad, tranquilidad.

Eso es fundamental para impulsar, no solo la calidad de vida de los mexicanos, sino también el crecimiento económico. Esa es la razón por la que es una de las grandes prioridades del Presidente y por las que se están tomando medidas claras en esa dirección.

Por supuesto, es un proceso complejo y no se pueden esperar resultados de la noche a la mañana en materia de seguridad, pero estamos viendo avances concretos, estamos viendo ciudades de la república que hoy tienen un mucho mejor nivel de tranquilidad que lo que tenían en el pasado reciente, como es Ciudad Juárez o Monterrey.

Tenemos nuevos retos que el Estado mexicano está enfrentando con gran decisión, como es el caso de Michoacán, que es un problema extraordinariamente complejo y que no solo se va a atender por la vía de la fuerza policiaca, sino también con un esfuerzo integral de desarrollo.

Sin lugar a dudas, disminuir la violencia, regresar la paz a aquellas regiones del país donde tenemos problemas graves, tendrá un efecto positivo en el crecimiento económico.

¿Tienen cuantificado cuánto le pega al PIB la inseguridad?

Nosotros no hemos hecho una cuantificación al respecto, pero existen datos del sector privado donde estiman que es un efecto relevante. Lo importante es que todo lo que podamos hacer para lograr más tranquilidad y paz en las calles, carreteras, ciudades, el campo, todo eso tendrá efectos positivos sobre la inversión.

La debilidad del mercado interno es otro factor que resaltan los analistas y parece que el consumo e inversión están adormecidos, ¿es acaso que aún sufren las consecuencias de la reforma hacendaria?

A principios del año se reflejó en los precios al consumidor. Tuvimos una inflación que fue más alta de lo normal, derivada de la entrada en vigor de la Reforma Hacendaria, pero el Índice Nacional de Precios al Consumidor ha sido prácticamente superado, la inflación está bajo control y al estar así tiene un efecto positivo en el consumo.

Ahora, en tanto el consumo privado se encuentra por debajo del potencial que tiene, es muy importante que el gasto gubernamental tenga un papel muy dinámico desde principio de este año y es lo que estamos haciendo.

Usted aseguró recientemente que México es de los países que mejor librarán este proceso de normalización en la política monetaria de Estados Unidos, pero llama la atención que el FMI en su informe de perspectivas económicas pone el semáforo en rojo a México en el tema de entrada de capitales. Entonces, ¿nos va pegar este factor?

México sigue siendo un país que está recibiendo una cantidad importante de capitales tanto en el mercado de deuda como en los mercados accionarios y también por inversión extranjera directa. El país ha tomado una decisión correcta de Estado de ser un país abierto al comercio, a los flujos de capital, y lo que estamos observando es que, a diferencia de otros mercados emergentes, los flujos de capital se han mantenido y los indicadores económicos, tanto del comportamiento de las monedas, las tasas de interés, los swaps de default crediticios, todos, muestran niveles estables de mejor comportamiento que el que han tenido otros países emergentes. El hecho de que México siga recibiendo flujos de capitales es una buena noticia, no un problema.

¿Una inminente alza en la tasa de interés en Estados Unidos puede obstaculizar el propósito de la Reforma Financiera de prestar más y más barato?

Hemos observado un crecimiento importante en las tasas de interés, especialmente en las tasas de mediano y largo plazos, que son aquellas que tienen un mayor efecto sobre la oferta crediticia. Este proceso ya lo estamos viendo, pues empezó a ocurrir desde mayo del año pasado, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos comenzó a hablar de este proceso de retiro en los estímulos monetarios no convencionales y ya hemos visto cómo se ha empinado la curva de rendimientos.

Es decir, las tasas de interés de mediano y largo plazos se han elevado de manera considerable. Si vemos el bono del Tesoro a 10 años del gobierno estadounidense, observamos que se ha incrementado más de 150 puntos base en los últimos 10 meses; este es un incremento muy significativo que está siendo ya incorporado en las tasas de interés en México, en las correspondientes tanto para el gobierno como las del sector privado.

Lo importante es que está ocurriendo de manera ordenada y es algo que debemos esperar. La buena noticia es que la razón por la que las tasas de interés se están elevando en Estados Unidos, y por la que están retirando los estímulos monetarios, es porque la economía de esa nación está creciendo, y eso es una buena noticia para México y una de las razones por las que somos de los países menos afectados por estas correcciones.



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