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Talento queda fuera de UNAM

Saúl Hernández| El Universal
00:30Martes 17 de junio de 2014

PROCESO. La decisión de cuántos alumnos admitir no depende de un puntaje mínimo definido a priori, sino del cupo disponible en la institución. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

En 2013 quedaron fuera 3 mil 531 aspirantes que resolvieron correctamente más de 75% del examen; plantean especialistas que la Universidad dé otras alternativas

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La UNAM deja fuera a estudiantes con muy buenos resultados en el examen de admisión a la licenciatura, mientras que acepta a otros que no responden bien ni la mitad de la prueba.

Ocupar un lugar en la máxima casa de estudios requiere de algo más que una buena nota en el examen de admisión. En el éxito o fracaso de cada aspirante intervienen factores ajenos a su desempeño, como el cupo disponible en la carrera de su elección y el número de aspirantes contra los que compite.

De acuerdo con una investigación hecha por EL UNIVERSAL, en el concurso de selección para el ciclo 2013-2014 la UNAM dejó fuera a tres mil 531 aspirantes que obtuvieron 90 o más aciertos en el examen de admisión; 449 incluso habían superado el umbral de 100 puntos en una prueba que consta de 120 preguntas.

Sin embargo, admitió a dos mil 802 que no fueron capaces de resolver la mitad del examen. Algunos obtuvieron un lugar en la universidad con sólo 42 aciertos en carreras como Lengua y Literatura Modernas Portuguesas o Piano.

Manuel Gil y Roberto Rodríguez, expertos en educación, e Imanol Ordorika, director General de Evaluación Institucional de la UNAM, señalan que el fenómeno se debe a la forma en cómo funciona el proceso de selección, donde cada aspirante no compite contra el universo de sustentantes, sino sólo contra quienes desean entrar a la misma carrera y escuela o facultad.

Los tres coinciden en la necesidad de abrir espacios en la UNAM o en otras universidades de calidad para los jóvenes que obtuvieron una buena nota en el examen, aunque no suficiente para quedarse en la carrera de su elección.

 

El proceso

El examen que aplica la UNAM está diseñado para distinguir a los aspirantes más destacados. Los ordena según el número de aciertos obtenidos, situando en primer lugar al alumno con el mejor desempeño, luego el que le sigue y así sucesivamente hasta llegar al que mostró el menor rendimiento.

La decisión de cuántos alumnos admitir no depende de un puntaje mínimo definido a priori, sino del cupo disponible en la institución. Si hay 100 lugares, entran los 100 aspirantes con las calificaciones más altas; si la oferta es de 50, entonces ingresan los primeros 50. El mínimo de aciertos -conocido como nota de corte- es igual al puntaje obtenido por el sustentante que ocupa el último lugar disponible.

Como cada aspirante compite contra aquéllos que aplican a la misma carrera y facultad que él, entonces no existe una única nota de corte sino varias: una por cada opción educativa ofrecida. Es aquí donde se genera el problema.

En programas con más aspirantes por lugar disponible, donde la competencia es mayor, la nota de corte es tan alta que muchos alumnos con un buen desempeño en el examen quedan fuera de la universidad. Éste es el caso de quienes intentan estudiar Medicina en Ciudad Universitaria.

De acuerdo con el folleto "¿Cómo ingreso a la UNAM?" el año pasado concursaron 14 mil 109 alumnos a esta licenciatura, pero sólo entraron los mil que tuvieron más aciertos. El proceso fue tan competido que el último alumno admitido ingresó con 109 puntos. Quien respondió bien 108 preguntas sencillamente quedó fuera de la institución.

En contraste, en una carrera como Lengua y Literatura Modernas Portuguesas, en la que se abrieron 20 lugares para 27 aspirantes, bastó con responder correctamente 42 de los 120 reactivos para entrar.

 

Cupo lleno

Un factor que restringe la posibilidad de entrar a la UNAM es el pase reglamentado. Cada año la universidad ocupa primero sus plazas con los alumnos que ingresan por esta vía y abre lo que queda a concurso. Como el número de alumnos que entran por pase reglamentado va a la alza, los lugares disponibles para concurso se reducen.

De acuerdo con Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, "cada vez hay más egresados de preparatorias y CCH que cumplen los requisitos del pase reglamentado y ocupan un mayor número de los lugares."

Entre 2008 y 2012 la matrícula de primer ingreso en las escuelas y facultades de la UNAM creció 16.5%, aunque muchas de esas plazas no se abrieron a concurso sino que fueron asignadas a alumnos de pase reglamentado.

 

Urge rescatar talentos

Rodríguez Gómez señala que "la UNAM tiene que tomar una decisión que no ha tomado, y es la de fijar una calificación aprobatoria, la que tú quieras, que después de 100 puntos estás dentro, ya aprobaste, y es problema de la institución ver cómo te acomoda en la misma carrera aunque te esperes a que haya una baja, en otro plantel".

Para Imanol Ordorika, se podría plantear a quienes obtuvieron una buena nota en el examen de admisión y no entraron a la carrera y escuela que querían, opciones de ingreso diferido, ingreso a la misma carrera pero en otro plantel o ingreso en otra carrera de su interés.

"Tendría que ser una solución diferente dependiendo de cada carrera, pero básicamente lo que estos chicos hoy hacen es volver a presentar el examen", explicó.

Para Manuel Gil, la solución es "ampliar el cupo en la UNAM o en otras instituciones de educación superior. No es sólo lo que hace la UNAM, sino qué hace la Subsecretaría de Educación Superior cuando ve que hay talento que por cupo no entra."

Para esta investigación se empleó la base de datos del concurso de selección a licenciatura de la UNAM correspondiente al ciclo 2013-2014, obtenida mediante una solicitud de información pública.



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