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Semefos: sin expertos

Lilia Saúl y Vania Pigeonutt| El Universal
04:50En México, el Servicio Médico | Lunes 10 de noviembre de 2014

SIN EXPERTOS. El número de especialistas en este ramo es insuficiente. Faltan expertos que le ayuden a recuperar su identidad a decenas de personas enterradas sin mayor nombre que un número o un porcentaje. (Foto: ARCHIVO. EL UNIVERSAL )

En México, el Servicio Médico Forense no tiene un alto grado de especialización. Y para muestra, EL UNIVERSAL ofrece dos historias

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El Servicio Médico Forense se encuentra rebasado. La Procuraduría General de la República (PGR) ofrece a las 32 entidades del país sus 267 peritos especializados en dactiloscopia, criminalística, genética, retrato hablado y antropología. Sin embargo, los especialistas son insuficientes ante el número de cadáveres que aparecen día tras día en Guerrero, Jalisco, Nuevo León o Veracruz, estados que encabezan el número de fosas clandestinas halladas en los últimos años.

Aunque cada entidad cuenta con su propio equipo forense, éste por lo regular se cuenta con los dedos de una mano.

EL UNIVERSAL entrevistó a peritos de Guerrero y del Distrito Federal, quienes narran cómo se tratan a los cadáveres que se encuentran en fosas clandestinas. Reconocen que hay retos por vencer, como homologar bases de datos, seguir un protocolo y preservar los cuerpos.

Y lo principal: revelar su identidad.

María Antonieta Castillo Rodríguez tiene casi 30 años en el Servicio Médico Forense de la ciudad de México. En su larga experiencia le ha tocado ver desde los cadáveres que llegaron por el terremoto de 1985 hasta los jóvenes que murieron por quemaduras en aquel incendio de la discoteca Lobohombo.

Jefa del Departamento de Identificación del Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) del Distrito Federal, Castillo Rodríguez le da rostro e identidad a los cadáveres que día a día llegan a este centro. 

El DF ayuda a estados

Castillo Rodríguez explica que el Incifo “presta” prácticamente las instalaciones y la tecnología con la que cuentan, pues en los estados la situación es bastante precaria.

Así ocurrió en el caso de los cadáveres encontrados en las fosas clandestinas de La Barca, Jalisco, o en el caso de las fosas encontradas en Cadereyta, Nuevo León.

“Lo que hacemos es resguardar los cuerpos y cuando vienen especialistas a revisarlos, prestamos las áreas donde se puedan revisar los cadáveres. Ellos toman muestras y las mandan a alguna otra institución para revisar los resultados. En el caso, por ejemplo, del equipo forense argentino, ellos tienen su metodología, sus pruebas, sus muestras y se las llevan. O sea, nosotros prestamos la instalación”, explicó.

Castillo Rodríguez narra cómo con el paso de los años se han incrementado las solicitudes de otros Servicios Médicos Forenses (Semefos) de los estados, para que el Incifo preste los refrigeradores con los que cuenta y así se preserven los cadáveres más tiempo. 

“Tenemos el caso de San Fernando. En ese tiempo fue una gran cantidad de cadáveres y Tamaulipas no tenía suficientes refrigeradores. Entonces la PGR, encargada de la investigación, solicitó la colaboración para prestarle los refrigeradores y mantener los cadáveres”, dijo. Y más tarde, siguieron otras peticiones. “Se encuentran nuevamente fosas y en los estados vuelven a solicitarnos a nosotros nuestro apoyo”. 

A través de la PGR, ésta ha solicitado a Incifo ayuda para preservar cadáveres encontrados en fosas clandestinas de Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Jalisco. 

El procedimiento que realiza Incifo para comenzar a identificar los cadáveres es el siguiente: Después de realizar la necropsia para identificar la causa de la muerte, se le toman huellas dactilares, una toma de muestra genética, revisión de señas particulares, toma de fotografías, estudio odontológico y revisión de pertenencias, en caso de que las haya. También se toman video del cuerpo.

No obstante, a pesar de la recolección de toda esta información, en ocasiones es difícil identificar al cadáver, ya que a veces se encuentra en avanzado estado de descomposición, sin huellas dactilares o su sangre se encuentra contaminada. 

Cuando llega un cadáver sin identidad, se ponen en contacto con el Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA). Pero hay cadáveres que no corren con la misma suerte. “Los cadáveres que no se identifican, lamentablemente su destino final es la fosa común. Tenemos una permanencia de 10 días hábiles”, detalló Castillo Rodríguez. 

Además, la tecnología ha cambiado el trabajo de los peritos. Ha sido necesario cambiar del papel a la digitalización de los archivos. Por ello este año se firmó un convenio con el Comité Internacional de la Cruz Roja, para obtener la licencia del software AM-PM, que permite ordenar y sistematizar los datos de los cadáveres.

Pero los retos son diversos. “A los cadáveres los queman, les meten ácido, sustancias nocivas que lo que hacen es degradar el ADN, entonces por más pruebas que hagan, no van a obtener nada”, detalló la especialista.

El Incifo cuenta con tres refrigeradores, cada uno con capacidad para 200 cadáveres. 

Tecnología que no llega

Hay tecnología que ni siquiera ha llegado a todos los estados, a falta de recursos, explica Castillo Rodríguez. “Hay un sistema que es el Sistemas de Índice Combinado de ADN (Codis) que maneja la PGR. La idea es que todos puedan ingresar esos perfiles a esa base de datos. Ya empezó, pero todavía falta que cada estado cuente con un laboratorio de genética, porque no todos los estados cuentan con éstos… no es barato”.

¿Cuáles son las principales carencias? “Todos los estados deben tener un buen Semefo en la capital. Falta infraestructura porque no hay muchos peritos y los sueldos a lo mejor también no son muy altos”, concluyó. 

En Guerrero faltan protocolos

El protocolo en Guerrero para la extracción de cuerpos en fosas clandestinas, aunque está definido con minuciosidad según el asesor en medicina forense de la Procuraduría de Justicia del Estado, Édgar Lemus Delgado, no se sigue desde el hecho de que elementos de Protección Civil sacan los cuerpos, incluso sin mucho cuidado.

Lemus explicó que el Servicio Médico Forense depende de la Secretaría de Salud y no de la Procuraduría. Realiza los protocolos cuando hay hallazgos de fosas clandestinas, que han ayudado a encontrar a personas desaparecidas.

Dijo que el Semefo depende de las acciones que les indique la Procuraduría de Justicia, van a las fosas, con anticipación se les avisa a los elementos de la Subsecretaría de Protección Civil para que apoyen en las tareas de extracción de cuerpos, los peritos realizan los levantamientos y son llevados a las instalaciones del Semefo, donde se extraen las muestras genéticas para después realizar la “confronta” con datos de personas desaparecidas. 

En Guerrero, la extracción de cuerpos hallados en fosas clandestinas la realizan exclusivamente elementos de Protección Civil, aunque no están capacitados, pese a que hay forenses en el Semefo, que deberían hacer esa tarea.

Sin embargo, el subsecretario de Protección Civil, Raúl Miliani Sabido, comentó que sus elementos no deberían de apoyar con la extracción de cuerpos al Semefo, pero a falta de personal capacitado en la dependencia, tienen que ayudarlos. En caso de desastres, por ejemplo en septiembre de 2013, cuando a consecuencia de la tormenta tropical Manuel, varias personas del pueblo de La Pintada” en Atoyac quedaron sepultadas, se siguió “el protocolo para la recuperación de cuerpos en desastres naturales”, donde sí tiene injerencia Protección Civil (PC). 

Justificó el apoyo que les dan los de PC, que no deberían de hacerlo, porque sus funciones, según Miliani Sabido, son de apoyo físico y para ayudar a los forenses para llegar hasta donde están los cadáveres. No para sacarlos, porque ha habido casos en que los cuerpos son dañados por un inadecuado tratamiento. 

En el caso del poblado La Pintada, en Atoyac, algunos cuerpos extraídos con trascabos y máquinas retroexcavadoras se dañaron; en varios casos, los cuerpos se desintegraron, lo que ocasionó que sus familiares no pudieran identificarlos, de acuerdo con testimonios de los deudos que estuvieron presentes en la tragedia. 

En Guerrero hay ocho médicos forenses, pero quienes va al levantamiento de cadáveres son choferes y técnicos, que según Lemus se han capacitado para levantar cuerpos en la vía pública, en casa habitación, personas que tienen el equipo. Intervienen también en ese proceso peritos en criminalística y el Ministerio Público, quienes hacen el trabajo de campo para trasladar los cuerpos. 

Una vez que los cuerpos están en el Semefo llegan en calidad de desconocidos, en algunos casos se pueden identificar, en otros, se tienen que extraer muestras genéticas para poder realizar la comparación con datos genéticos de familiares de desaparecidos.

Esto siempre lo pide la Procuraduría de Justicia del Estado, dijo, cuando está buscando a personas y tienen denuncia porque, recordó, no de todos los casos de desaparecidos hay denuncia y la Fiscalía no puede intervenir sin ésta.

Hasta allí inicia el protocolo: Después de la necropsia, que depende del estado del cuerpo, se realizan los análisis periciales que consisten en las características del muerto, se practican odontogramas (muestras de dentaduras), estudio de antropología que, aseguró “a veces con eso basta para la identificación”.

Se revisan los tatuajes, características personales, referencias propias del muerto, fracturas de cráneo, si ha tenido placas, si tiene alguna amalgama o varias en los dientes, luego extraen una muestra del tejido óseo de la cuarta costilla, que es donde hay más alta concentración de ADN y se realiza la cadena de custodia; es decir, la reconstrucción de su identidad, “se embala la muestra, se etiqueta, se pide el apoyo a apoyo de Servicios Periciales de la PGJE, se entrega la muestra y ellos la reciben”.

Hasta ese punto, explicó, se ha llegado con el 50% del proceso del estudio para la identificación de cuerpos en calidad de “no identificados”, porque para que puedan lograrlo, deben tener muestras de ADN de algún familiar, saber en dónde murió, dónde desapareció, en todo caso, el peso, la talla, qué ropa llevaba.

“Ellos dicen (los familiares) si pueden ser sus familiares. Ahí si es cuando la muestra biológica la proporcionan”, señaló.

Precisó que aunque la ley les permite que en un término de tres días se inhumen los cuerpos en fosas comunes, prefieren guardarlos en cámaras de conservación hasta por tres meses.

Hay un banco genético y a cada bolsa negra de plástico, donde echan los cuerpos, le ponen una banda especial con las especificaciones del cuerpo, para, de ser necesario, exhumarlos después, o bien recurrir al banco de datos que tienen para posibles reclamos de cuerpos, meses, incluso años posteriores del hallazgo. 

Conservación de cuerpos

En el estado, apenas hace un par de meses se amplió la capacidad de las cámaras frigoríficas, pero sólo se concentró a dos lugares: Acapulco y Chilpancingo. En el caso del puerto, de una capacidad de 40 cuerpos, pasarán a 120 lugares, en la capital de estado, de 30 habrá espacio para también 120, lo mismo pasará en Iguala en la región norte, pero no en este año.

En esas cámaras, que afirmó Lemus que sí cuentan con la capacidad para la conservación de cuerpos, se guardan cadáveres hasta por tres meses. Aseguró que no hay sobrepoblación a pesar de la cantidad de muertos que ha habido debido a la pugna de los cárteles de la droga, porque en la mayoría de los casos sí hay familiares quienes reclaman los cuerpos.

Otros especialistas que sirven de apoyo a las tareas del Servicio Médico Forense son toxicólogos, genetistas y antropólogos, que aunque sí hay en el estado, no se cubre la demanda para la cantidad de los cadáveres que ingresan.

jram



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