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México, un país sacudido

Catalina Lara| El Universal
04:20Aunque en 2014 se han registra | Viernes 19 de septiembre de 2014

ZONAS DE MAYOR MOVIMIENTO. Los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas son los que registran mayor actividad sísmica debido al choque de la placa de Norteamérica, la de Cocos y la de Rivera. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Aunque en 2014 se han registrado 13 temblores de magnitud elevada, apenas representan 0.25% del total de movimientos telúricos en ocho meses y medio. Desde 1990, el año con más sismos intenso fue 2012

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En los ocho meses y medio que han transcurrido del año 2014, la República Mexicana ha sido sacudida por al menos 5 mil 26 sismos, de los cuales 13 (0.25%) registraron magnitudes mayores a 5.5 grados en la escala de Richter, según cifras del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

Los municipios de Petatlán, perteneciente al estado de Guerrero, y de Tapachula, en Chiapas, fueron los epicentros de los dos temblores más fuertes que se han registrado este año. El primero tuvo lugar el 18 de abril y alcanzó una magnitud de 7.2 grados; el segundo ocurrió el siete de julio y fue de 6.9.

Otros estados que han presentado actividad sísmica de alta magnitud durante 2014 son Oaxaca, Baja California, Jalisco y Veracruz, en los que los movimientos telúricos se estimaron entre 5.5 y 6.4 grados.

Chiapas, Baja California Sur y Guerrero también destacan como las entidades federativas que fueron más afectadas por movimientos telúricos entre los años 2012 y 2013, con un estimado de ocho, seis y cinco sismos de entre 5.5 y 7.4 grados, según datos del SSN.

La información indica que durante ese periodo se registraron 31 temblores de altas magnitudes, que también ocurrieron en estados como Oaxaca (2), Michoacán (2), Baja California (2), la zona del Océano Pacífico (2), Sinaloa (1) y Colima (1).

Según el sitio de internet del SSN, un sismo se considera fuerte si alcanza una magnitud mayor o igual a 5.5 grados en la escala de Richter. Con base en este parámetro, en los últimos 24 años México ha sido el escenario de 752 eventos telúricos de dichas magnitudes, los más intensos de ellos tuvieron lugar el 21 de enero de 2003 en Costa Colima y el 20 de marzo de 2012 en Ometepec, Guerrero, éstos se estimaron en 7.6 y 7.4 grados, respectivamente.

Las cifras también revelan que el año 2012 fue el que registró los sismos más fuertes, pues 21 movimientos telúricos superiores a los 5.5 grados ocurrieron durante esos 12 meses. El 2009 ocupa el segundo lugar en el ranking de años con temblores más intensos, ya que en ese periodo se produjeron 15 con magnitudes de hasta 6.9.

Si se toma en cuenta que entre 1990 y 2014, periodo que abarcan las cifras más recientes del SSN, se ha calculado un total de 44 mil 622 sismos, es posible calcular que los temblores de altas magnitudes en la escala de Richter apenas representan 1.68% de la actividad sísmica del país.

El 19 de septiembre de 1985, México vivió una catástrofe producida por un sismo cuya magnitud alcanzó los 8.1 grados, mismo que tuvo epicentro en los límites de Michoacán y Guerrero; además, arrasó con las vidas de al menos 3 mil 692 mexicanos, según datos publicados por EL UNIVERSAL en 2011, provenientes del Registro Civil de la Ciudad de México.

Desde entonces, sólo se ha presentado otro terremoto de 8.0 grados en el país, indicó el doctor Raúl Valenzuela Wong, del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“En 1995 tuvimos un sismo de magnitud 8.0 en las costas de Jalisco y Colima, cerca de Manzanillo. Éste causó daños en edificios y algunas muertes, alrededor de 50 ó 70. No se compara la tragedia con la del 85, pero no deja de ser un sismo importante”, refirió en entrevista el especialista.

Placas con movimiento

Valenzuela Wong indicó que los temblores de magnitudes superiores a ocho grados “esperamos que se produzcan en México cada 20 años. Son promedios que se calculan en lapsos de muchos años, pero de un año a otro podemos observar esa variabilidad”.

Explicó que estas estimaciones derivan de la medición de la velocidad con que se mueven las placas tectónicas, para las cuales recurren a técnicas geológicas, aparatos de GPS y a registros históricos.

Un ejemplo de lo anterior, señaló el investigador, fue el sismo del 18 de abril de este año: “En esa zona (Ometepec, Guerrero) se había producido un sismo en 1979, estamos hablando de unos 35 años antes; si nos vamos más atrás en esa misma región, se registró otro en 1943. Si contamos del 1943 a 1979 son 36 años, eso también nos da una idea aproximada de cuántos años tenemos que esperar en ciertas zonas del país para que se produzca un sismo más o menos de la misma magnitud”.

Este tipo de mediciones han permitido conocer que, en promedio, México puede esperar cada año 25 sismos de 5.0 a 5.9 grados y de tres a cinco con magnitudes entre 6.0 y 6.9; asimismo, el territorio nacional podría sacudirse cada dos años por un temblor de 7.0 a 7.9 grados, esto último ya fue comprobado, según Valenzuela Wong, pues “por ejemplo, el 18 de abril tuvimos uno de magnitud 7.2; dos años atrás, el 20 de marzo de 2012, ocurrió uno de magnitud 7.4 que fue en los límites entre Guerrero y Oaxaca; cuatro años atrás hubo uno cerca de Mexicali que también fue de magnitud 7.2”, reiteró.

En contraste, los datos del servicio sismológico perteneciente al Instituto de Geofísica de la UNAM revelan que 97% de los temblores que ocurren en el país no son fuertes; sus cifras correspondientes al periodo que va de 1990 a septiembre de 2014 indican que de un total de 44 mil 622 sismos, poco más de 28 mil (63%) estuvieron en un rango de 3 a 3.9 grados y 15 mil (34%) fueron de 4 a 4.9.

Pero durante este periodo también han tenido lugar 561 temblores de 0 a 2.9 grados, estos sismos casi imperceptibles corresponden al 1.25% de la actividad sísmica registrada en México durante poco más de dos décadas.

Se detectan más sismos

Si bien en México no tiembla fuerte, los datos permiten aseverar que sí es un país donde tiembla mucho, ya que las cifras del SSN indican que a partir de 1997 se registran mínimo mil sismos anuales, cuando en años anteriores la cuota telúrica no rebasaba los 920 temblores, según el recuento correspondiente al periodo 1990-1996.

Sin embargo, entre los años 2003 y 2004 la actividad sísmica cayó al pasar de mil 324 a 945 temblores, que se redujeron a 847 para 2005. Un año después, la cuota telúrica repuntó hasta llegar a los mil 77 eventos.

De 2009 a 2011 se registró un incremento de alrededor de mil sismos cada año, pero entre 2012 y 2014 la cifra se estabilizó en un promedio de 5 mil movimientos telúricos anuales.

Al respecto, Valenzuela Wong explicó que la actividad sísmica no se incrementó, sino que la tecnología y la expansión de la red de detección de movimientos telúricos ya permiten percibir temblores de magnitudes pequeñas que antes no podían registrarse.

“El aumento en la detección de sismos se ha dado conforme nuestra red sísmica ha ido creciendo. En 1990 teníamos alrededor de unas 45 estaciones repartidas por el país, sobre todo en las partes más cercanas a la costa del Pacífico. En la actualidad nuestra red anda como en unas 120 estaciones, entonces, al tener más estaciones y una mejor cobertura, porque la red se ha extendido hacia los estados del norte, podemos detectar sismos más pequeños que anteriormente pasaban desapercibidos”, indicó.

“No es en realidad que esté temblando más ahora, sino que nuestra red es mejor y nos permite detectar los sismos pequeños que antes no podíamos”, explicó.

La República Mexicana se encuentra repartida sobre cinco placas tectónicas: la de América del Norte, la de Cocos, la de Rivera, del Caribe y del Pacífico, por tanto, el territorio nacional presenta mucha actividad sísmica.

Según Valenzuela Wong, los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas son los más afectados por este tipo de fenómenos debido a que la placa de América del Norte, que abarca la mayor parte del territorio nacional, choca constantemente con las de Cocos y Rivera, que son las de mayor actividad.

“De hecho, los sismos más grandes que podemos esperar van a ocurrir aquí, a eso le llamamos nosotros una zona de subducción”, precisó el experto.

Comentó que las zonas del Golfo de California, Mexicali y el Pacífico también pueden presentar “sismos importantes”, debido a que se encuentran justo sobre las orillas de las placas tectónicas, que es donde ocurre “la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica”, agregó el especialista.

Finalmente, el investigador concluyó: “En México siempre ha temblado, va a seguir temblando. En ese sentido, tenemos que ver en qué forma podemos estar preparados para la ocurrencia de algún sismo. Es muy importante tratar de garantizar que nuestras construcciones estén bien hechas y un sismo siempre es recordatorio para no descuidar este aspecto”.



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