aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Del caos al orden, las joyas de la biblioteca personal de Monsiváis


Ilustrada por Joseph y Johan Sebastian Klauber

LA BIBLIA. Ilustrada por Joseph y Johan Sebastian Klauber. (Foto: GERARDO MARTÍNEZ I AGENCIA EL UNIVERSAL )

Miércoles 19 de junio de 2013 Gerardo Antonio Martínez | El Universal00:15

[email protected]

De las cinco bibliotecas personales que resguarda la Ciudadela Ciudad de los Libros la que perteneció a Carlos Monsiváis es la que encajaba en la categoría de "caótica".

Esta categoría, de las tres que utiliza la escritora Margo Glantz, es la que retoma Daniel Bañuelos, encargado de la biblioteca personal del cronista para ilustrar las condiciones en las que este acervo fue retomado hace dos años para ser restaurado, reordenado y puesto a disposición de los visitantes de este rincón de la Ciudadela, luego de la muerte del ensayista, ocurrida el 19 de junio de 2010.

Pero entre el caos hubo un orden y Bañuelos destaca que separó de toda su colección algunos ejemplares que resumen una parte de la historia bibliográfica de México.

Cuatro tomos pertenecientes a los siglos XVI, XVII y XIX resumen una de las facetas más conocidas del cronista, pero poco explorada.

El primero de estos ejemplares que se encuentran en el fondo reservado es el segundo volumen de la colección de códices prehispánicos reproducidos por Lord Klinsburg en el siglo XIX. Este ejemplar, que retoma los códices en posesión del Vaticano en esa época.

Las ilustraciones son obra de Agustino Aglio, ilustrador inglés conocido por ilustraciones previas que había hecho sobre el antiguo Egipto.

"Lord Klinsburg se dedicó a visitar las casas, bibliotecas y museos reales, en donde había un códice mexicano y trató de plasmarlo en una sola serie". La colección se suspendió en el noveno tomo, pues el décimo no pudo publicarse por la muerte del compilador, acaecida en la cárcel a causa de las deudas contraídas para la publicación de esta colección.

"José Luis Martínez y Alí Chumacero morían por un libro de estos", destaca Bañuelos, quien ilustra así la importancia que significa la posesión de algún tomo de los Klinsburg para la "nobleza libresca nacional".

"Desconocemos la historia de cómo llegó a sus manos".

El segundo de los títulos es una de las pocas ediciones existentes de las obras completas de San Juan de la Cruz, editado en Sevilla en el año 1703. En poco más de 700 páginas se ilustra la obra de uno de los poetas místicos más importante del Alto Medioevo español, a lado de Santa Teresa de Jesús.

"San Juan de la Cruz es un constante en las bibliotecas, es lo que podemos llamar en términos del siglo XX, las primeras obras completas de San Juan de la Cruz, esta es de 1703. Es una joya porque es el poeta místico del alto medioevo español más importante".

A estos libros que Monsiváis adquirió en sus viajes a Europa se suma un ejemplar de cien grabados obra de los hermanos Joseph y Johan Sebastian Klauber. Publicado en la ciudad de Hamburgo en 1748, el centenar de láminas con explicaciones en Latín, y tiene por temática el Antiguo y Nuevo Testamento y en él se aprecian pasajes bíblicos, desde el libro de Génesis y Éxodo hasta los libros de los apóstoles.

"En México sólo se conoce este ejemplar y uno en posesión de la biblioteca Lafragua de la Universidad de Aguascalientes", destaca Bañuelos Beaujean.

El último de los documentos resguardados en esta biblioteca personal es un libro de ocho páginas con grabados de 1570, escrito también en latín, en el que se hace un recuento de los líderes del asedio a Troya.

"Con estos cuatro libros podemos decir que más allá del costo de la colección, es importante tenerla en estas condiciones porque se habla de la historia bibliográfica de México. Son parte del patrimonio documental mexicano".

El responsable de esta colección, que también está a cargo de la biblioteca personal del ensayista e historiador José Luis Martínez, refiere que estos libros están en un proceso de digitalización que junto con los cómics serán puestos a consulta del público cuando finalice la etapa de edición de los mismos.


La biblioteca gatuna

Entre los miles de volúmenes de esta biblioteca, existe un puñado de títulos en tres idiomas, procedentes de Monreal, Nueva York, París y México, todos ellos con un solo tema pero que reflejan la pasión del cronista por los gatos.

Algunos están dedicados al cuidado y culto del gato, otros más al papel de los felinos en las artes pláticas y la fotografía. Otros pocos son compilaciones de poemas y frases célebres en lengua inglesa dedicados a los gatos.

Entre la veintena de libros que el autor de Entrada Libre orientó en su relación con los gatos está un catálogo de cartones de la revista norteamericana The New Yorker dedicada a los gatos como personajes de situaciones humorísticas y sarcásticas al estilo del humor norteamericano.

A la colección de libros de arte que el autor de la colonia Portales acumuló también se agregan cuatro volúmenes dedicados a los gatos. Estos son Metropolitan Cats, catálogo de las obras y detalles de pinturas con la participación de esta especie, El gato en el arte, City cats y Katzen.

Otra parte de la colección reúne manuales sobre el cuidado y la psicología de los gatos, la mayoría de ellos en inglés.

Uno de ellos, titulado Poetry of cats es una compilación de poemas de Goeffrey Chaucer, Christopher Marlowe, John Donne, John Milton, William Blake, John Keats, Edgar Allan Poe, Stephen Crane y T.S. Eliot.


- A Carlos Monsiváis, fraternalmente...


Entre 1977 y 1978 el choque entre Octavio Paz y Carlos Monsiváis en las páginas de una revista de circulación nacional demostró las dotes de polemista de Monsiváis. Estimado por algunos conocedores de la obra de Monsiváis como la primera discusión pública que mantuvo con una de las principales figuras de la cultura nacional, este episodio generó después en una amistad entre el autor de El laberinto de la soledad y el cronista de la colonia Portales.

Como testimonio de esta amistad están tres libros dedicados a Monsiváis por el poeta Octavio Paz. Entre los más de mil 960 libros con dedicatorias están también las firmas de otros tres premios Nobel, como es el caso de Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Toni Morrison.

 



PUBLICIDAD