Cinco consejos por Lulú Petite
La verdad digan lo que digan, nadie pondrá convencerme de que, al menos para mi salud, el invento más importante del milenio fue el condón de látex
Lulú Petite Tratándose de sexo, entre más hagas por complacer a tu pareja, mejor servicio recibirás. (Foto: Lulú Petite )
Querido Diario:
Pongamos que estoy en la escuela y me habla un cliente para preguntar por el servicio. Si puedo, tomo la llamada y, haciéndome discretamente cochinilla, atiendo las dudas del cliente.
Tengo un speech más o menos bien ensayado para responder las preguntas básicas (cómo, cuándo, cuánto, dónde y por dónde). No es muy elaborado ni una rutina de mercadotecnia, pero funciona para decirlo rápido (incluso en situaciones incómodas), que el cliente sepa a lo que le tira y decida si quiere o no coger conmigo. La información la doy más o menos así:
1) Le explico que mi chamba es "tipo novia", es decir, que en una cita besaremos nuestras boquitas, habrá caricias, mimos sexo oral y vaginal. Que será como si estuviera con su chava, linda y cachonda. Subrayo que no hago anal.
2) Le anuncio que, sin excepción, todo es con preservativo.
3) Le informo el costo por una hora de compañía.
4) Le doy los nombres de los moteles donde podemos vernos, pidiendo que me avise antes de instalarse, para no quedarle mal.
Sencillo, claro, contundente y con propósitos indiscutiblemente informativos. Bueno, pues a pesar de esa claridad, no falta el bienaventurado con déficit de atención que se regresa sobre las mismas preguntas.
Número uno, de pésimo gusto: Cuando hablas con una escort, ella te dice qué hace y qué no. Las condiciones las pone ella y no será fácil disuadirla. El precio no es negociable. Si te dice que por el fundillo no, significa que ni ofreciéndole más lana. Si te dice que no atiende niñas o no hace tríos, significa que ni aunque esté muy guapa y que tríos, ni los que cantan boleros. Si te dice que no, es que no. Se respetan los gustos de ajenos, y para cada uno hay quienes los complazcan. Cuelga y sigue buscando.
Número dos, imperdonable: ¿Cuál crees tú que sea el invento más importante del Siglo XX? ¿La computadora? ¿la nanotecnología? ¿el GPS? ¿las microondas? La verdad digan lo que digan, nadie pondrá convencerme de que, al menos para mi salud, el invento más importante del milenio fue el condón de látex.
Un hulito que, sin sacrificar sensación, te permite disfrutar de tu sexualidad sin arriesgar la vida. No me cabe en la cabeza, como después de tanta publicidad, de tanta información, de tantos testimonios e historias vivas, haya quienes pregunten si esto o aquello puede hacerse sin condón. Habrá quien acepte arriesgar su salud a cambio de unos pesos, yo no. Si quieres conmigo, es con condón o con condón, tú decides si es sico, durex o troyan. Eso al menos te garantiza que tanto tú como yo, cogeremos de maravilla, gozaremos y nos despediremos tan sanos como llegamos.
Número tres. Recurrente: ¿Por qué será que la mayoría de las escorts proponemos una lista determinada de moteles donde podemos atender? No, aunque pudiera parecer así, no nos dan mochada los del motel, al contrario, a pesar de que nos conocen y saben que les llevamos un chorro de clientela, no nos dan ningún tipo de atención especial. La lista la damos porque nos quedan cerca y, sobre todo, porque son más seguros tanto para el cliente como para la nosotras. En los hoteles, llamémosles "de toda la noche", la mayoría de las veces son muy quisquillosos. Saben a qué va una y te dejan pasar, pero entre que llegas y permiten que subas, te hacen un examen más riguroso que el de admisión para la UNAM. Te piden identificación, se quedan con ella y la ponen en una vitrinita así como para que todo mundo vea la foto de la aventurera que anda haciendo visitas trasnochadas. Por si fuera poco, llaman al huésped, lo interrogan, le cobran extra por la visita y le piden bajar por ella, para que todo el mundo vea quién baja por la oveja descarriada a la recepción. En moteles que no conocemos o en domicilios particulares, no tienes ningún tipo de seguridad y es un albur que no nos conviene correr.
En los moteles que recomendamos, el trámite es mucho más sencillo. El cliente se hospeda, cuando llega la chica se anuncia, de la recepción llaman al cliente para confirmar si está esperando a alguien y sin más borlote, la dejan pasar. Así que si una escort te da una lista de hoteles, escoge uno de esos.
Número cuatro: Vivimos en la misma ciudad, compartimos el mismo tráfico. Si me llamas a las dos de la tarde y quieres que esté contigo a las dos y veinte, también debo pasar por las mismas avenidas atestadas de carros, fumarme el mofle de los autobuses y sortear las mismas desviaciones por obras en la ciudad. Sé que no tienes todo el tiempo del mundo para esperar y también me gustaría tener una varita mágica para que, en cuanto me llamen, aparezca preciosa en la habitación del cliente. Desafortunadamente lo de Harry Potter es un libro, las varitas yo las uso para fines más divertidos.
Número cinco: Todos sabemos que si vamos a un restaurante y le gritamos al mesero, la comidita puede venir con dos de sal y media de escupitajo. Sabemos que si somos bruscos con una enfermera, la aguja se puede mover a media inyección, que si voy a un spa y no me he bañado, el masaje me lo darán de mala gana. Entonces, si invierto en una escort, con la que voy a coger, quien me va a besar y con quien quiero pasármela rico ¿Por qué me saboteo el rato portándome mamón, siendo grosero, brusco o poco higiénico? Tratándose de sexo, entre más hagas por complacer a tu pareja, mejor servicio recibirás. Si eres amable, ella lo será, si eres rudo, hará su chamba deseando que el tiempo vuele.
Igual son recomendaciones no pedidas, pero útiles si un día te dan ganas de estar con una escort.
Hasta el martes




