Presentan a parricida de Tlalpan
Con un puñal y con una hora de diferencia entre ambos crímenes, un joven adorador de la Santa Muerte asesina primero a su madre y luego a su padre, al interior de su domicilio, ubicado en de la colonia La JoyaComenta la Nota
Hijo único de un matrimonio bien avenido, de clase social media, Carlos Alberto, de 23 años, mató a sus padres.
Con un puñal y con una hora de diferencia entre ambos crímenes, el joven, adorador de la Santa Muerte, asesinó primero a su madre y luego a su padre, al interior de su domicilio, ubicado en de la colonia La Joya.
La Procuraduría capitalina, a través de un médico legista, determinó que el joven se encuentra ubicado en tiempo, modo y lugar, está consciente, ambulatorio, coherente, congruente y coordinado en las tres esferas neurológicas.
Fue trasladado al médico psiquiatra, el cual determinó que el indiciado se encuentra apto para saber lo que hacía y enfrentar la justicia.
El fiscal desconcentrado de Investigación en Tlalpan, Víctor Manuel Espinosa Rabasa, indicó que Carlos Alberto declaró que mató a su padre porque de niño lo maltrató mucho.
Sin embargo, aseguró que él no mató a su madre, y que no sabía quién había sido; la mujer fue hallado con 15 puñaladas.
Los indicios que tiene la dependencia, es que también fue él.
Los vecinos dijeron que una hora antes de que el joven matara a su padre, se escucharon ruidos en el mencionado departamento, por lo que fueron a preguntar qué pasaba, a lo cual Carlos dijo que nada.
Luego llego su padre, a quien atacó.
Ese día, el pasado 27 de octubre, alrededor de las 22:30 horas, los vecinos escucharon gritos en el departamento de las víctimas, por lo que solicitaron la presencia de la policía.
Al notar que había ingresado la Policía, el joven lanzó un cuchillo atrás de la puerta, por lo que procedieron a su detención.
En la recámara, el cuerpo de Alba Barrón Sinocio, el cual presentaba a simple vista más de 40 lesiones por arma punzo cortante, y aun con vida el cuerpo de Abel Angelino Méndez, entre la sala y el comedor, que mostraba más de 15 puñaladas.
Y también el Ministerio Público observó que todos los muebles del departamento se encontraban en desorden, dos sillas del comedor completamente destruidas, así como una plancha y seis cuchillos cubiertos completamente de sangre.
Los vecinos dijeron que Carlos Alberto era extraño, poco sociable y que hacía tres años colocó en la azotea del edificio un altar a la santa Muerte, pero tuvo que quitarlo porque varios se inconformaron.
Los uniformados abrieron la puerta y observaron que Carlos Alberto estaba encima de su padre, quien aún estaba vivo, y al que lesionaba.



