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"Por error", violentas incursiones

Agentes mexiquenses irrumpieron “por error” en varios domicilios de Lomas de Padierna, en Tlalpan, entre ellos el del poeta Efraín Bartolomé. Los elementos participaban en un operativo para capturar al presunto líder de la banda “La mano con ojos”

DAÑOS. Casa de la familia Magaña, en Tlalpan, también fue destrozada en la madrugada durante un operativo. (Foto: Adrián Hernández/EL UNIVERSAL )

Viernes 12 de agosto de 2011 Yanet Aguilar Sosa | El Universal04:25
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El poeta Efraín Bartolomé no pierde la calma, tranquilo responde a las decenas de llamadas que lo convocan a hablar del ingreso a su hogar, con lujo de violencia, de un comando armado que a grito pelado le espetaba: “¡Las armas! ¡Dónde están las armas!” y le exigía abrir la puerta del baño en el que su esposa Guadalupe Belmontes y él, buscaron protección.

Ante ese agravio que a las tres de la mañana lo sacó de la cama y a punta de “arma de alto poder” lo puso boca abajo en el piso de su baño, su indefensión fue tal que sólo le quedó la palabra y escribió un texto de denuncia y de exigencia de esclarecimiento titulado “¿De verdad estamos tan solos?”, que desde las ocho de la mañana comenzó a circular por las redes sociales.

Mientras camina por la sala de su casa no puede evitar pisar las astillas de las puertas de madera que los policías encapuchados tiraron a golpes.

El poeta trata de esquivar los pedazos de vidrios de una ventana rota que da al patio, mientras toma la llamada de su amigo y colega, el poeta Javier Silicia, quien tras externarle su apoyo y solidaridad, lo invita a la manifestación del domingo. Habla también con Emilio Álvarez Icaza, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

La pregunta al colgar es obligada ¿qué le dijo Sicilia?, Bartolomé responde: “quería mostrar su solidaridad en condiciones como ésta y la invitación a marchar el próximo domingo, pero fundamentalmente su abrazo de solidaridad y ver en qué nos puede ayudar”. Aún no sabe si marchará con Sicilia, dice que “a mí se me da menos la presencia pública; pero no sé qué pueda pasar en mi cabeza, de aquí al domingo”.

A las cuatro de la tarde Efraín Bartolomé había recibido dos llamadas de Miguel Mancera, procurador de Justicia del Distrito Federal, para “ponerse a sus órdenes” y más tarde la llamada de Alfredo Castillo, procurador del Estado de México, que se comprometió a visitarlo hoy en su casa.

El procurador que se disculpó públicamente con el poeta “por los daños ocasionados a su vivienda”, tendrá que pedir también disculpas a los habitantes de las dos casas vecinas que también fueron tomadas por la fuerza.

Mientras al poeta le hurtaban su reloj Omega speedmaster professional y a su esposa, la cámara fotográfica y una memoria de la computadora, otros seis encapuchados tiraban el zaguán y la puerta de una pareja de 80 años, padres de la bióloga Patricia Magaña, quien también, junto con su pequeña hija, era obligada a tirarse al suelo.

Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamarras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza, escribió Bartolomé en la web.

Y prosigue: uno de ellos, siempre amenazante, nos interroga: ¡Las armas! ¡Dónde están las armas!

La explicación que pidieron y esperaron tirados en el suelo Efraín Bartolomé y Guadalupe nunca llegó. Sólo quedaron puertas destruidas y cristales rotos y en el aire, muchas preguntas.



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