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"Tomo fotos de sus cirugías para explicarle qué pasó"

El viernes 5 de junio de 2009, Marisol y su familia buscaron a Danna en varios hospitales. Fue trasladada al Centro Médico de Occidente, en Guadalajara, Jalisco. Tenía quemaduras en 47% del cuerpo

SORPRESA. Danna Paola comenzó a hablar en diciembre pasado, “y ahora no la paras”. (Foto: Luis Cortés / EL UNIVERSAL )

Ciudad de México | Jueves 02 de junio de 2011 Thelma Gómez Durán | El Universal10:00
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Marisol Montaño tiene sobre sus piernas tres álbumes de fotografías. Los muestra con el mismo cuidado que se tiene cuando se enseña un tesoro. Las fotos cuentan la historia de su hija Danna Paola. Ahí están las imágenes del ultrasonido que le hicieron a Marisol cuando tenía siete meses de embarazo. En las siguientes páginas, la niña recién nacida, su primer cumpleaños, su primer día en la guardería. Más adelante las imágenes de Danna después del incendio. Y cuando salió de terapia intensiva. Y cuando le hicieron las cirugías en el rostro. En marzo pasado se sumaron nuevas fotos: las de su fiesta de cuatro años.


"Le he ido tomando fotos de cada una de sus cirugías. Lo hago para explicarle lo que pasó, para cuando ella pregunte", dice Marisol. Danna es su única hija. El día del incendio, tenía un par de semanas de haber ingresado a la guardería ABC.

El viernes 5 de junio de 2009, Marisol y su familia buscaron a Danna en varios hospitales. La encontraron por la tarde. Fue trasladada al Centro Médico de Occidente, en Guadalajara, Jalisco. Tenía quemaduras en 47% del cuerpo.

En Guadalajara estuvo 10 días. Sus papás decidieron sacarla del hospital donde estaba, después de que un médico les dijo que era necesario amputarle brazos y piernas. "Ahí fue cuando comenzamos a movernos para que la trasladaran al Hospital Shriners".

El 17 de junio de 2009, Danna llegó a Sacramento, California. Ese día le amputaron los dedos de las manos. Sólo le salvaron el pulgar izquierdo. "En Guadalajara nunca me dijeron que la niña ya estaba perdiendo sus dedos. Pudieron haber amputado hasta la altura de la yema". Marisol demandó a los médicos de Guadalajara por negligencia médica.

Danna permaneció en el Hospital Shriners hasta el 19 de septiembre de 2009. Los médicos le dijeron que llevara a la niña con el neurólogo, porque también tenía secuelas en el cerebro. El pronóstico no fue alentador. Danna no podría caminar, ni hablar. "Era como un bebé. Le dábamos pura papilla y usábamos un gotero para darle líquidos". Marisol muestra una fotografía de esos días.

Los médicos se sorprendieron cuando Danna se sentó sola y empezó a caminar. Comenzó a hablar en diciembre pasado, "y ahora no la paras", dice Marisol, quien hace planes: "Si el otro año ya camina, la voy a llevar a la escuela".

Danna se la vive en tratamientos toda la semana: por la mañana está en equinoterapia; después tiene terapia en una alberca, "para fortalecer sus pulmones"; por la tarde, le enseñan a comer y tomar cosas por sí sola. También recibe terapia sicológica.

Hace cuatro meses que la niña y sus padres comenzaron a dormir toda la noche. "No dormía, se ponía a llorar -cuenta Marisol-. Quería que estuviéramos con ella y que todos los focos estuvieran prendidos".

En unas semanas, Marisol y Danna regresarán al Hospital Shriners para que le practiquen otras cirugías en mano y cabeza. Estarán en Sacramento un par de meses.

Allá, Marisol le seguirá tomando fotografías para que, cuando Danna pregunte, se las muestre y le pueda explicar lo que pasó.



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