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Robo de bebés: diferente trato para casos iguales

Vanesa Castillo Guzmán y Graciela Medina Rosado tuvieron en común que a ambas les fueron robadas sus hijas en el Hospital Central de Oriente, pero con la diferencia de que a la primera le regresaron a su hija a los pocos días, y a la segunda hasta dos años y medio después
Viernes 06 de noviembre de 2009 Claudia Bolaños | El Universal
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Vanesa Castillo Guzmán y Graciela Medina Rosado tuvieron en común que a ambas les fueron robadas sus hijas en el Hospital Central de Oriente, pero con la diferencia de que a la primera le regresaron a su hija a los pocos días, y a la segunda hasta dos años y medio después.

Ayer en un evento público, Vanesa recibió a su hija, de un año de edad, y agradeció a las autoridades sus investigaciones y apoyo, sobre todo de personal del Registro Público, y de la consejera jurídica del gobierno del Distrito Federal, Leticia Bonifaz Alfonzo, por acompañarla en su denuncia.

En unas cuantas horas se hicieron los análisis para determinar que ella era la mamá de una niña que nació en ese hospital y que fue vendida por un grupo de médicos por una cantidad de 15 mil pesos.

Pero el caso de Graciela no fue tan rápido, pues servidores públicos de la Procuraduría capitalina en el año 2005 intentaron convencerla de que desistiera de su acusación contra el hospital particular.

La ex directora del Albergue Temporal Infantil de la Procuraduría capitalina, Lorena González, quien está vinculada con el caso Casitas del Sur, le retuvo a su hija durante dos años y medio, y quiso entregarla al matrimonio que había comprado a la menor.

Al ordenar un juez familiar que la menor fuera entregada a su madre biológica, la ex funcionaria de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal le dio a aquellos esposos un niño en adopción, no obstante que la pareja estaba bajo investigación judicial.

En 2005, Graciela fue contactada por Mario Castañeda Ruiz, médico del Hospital 53, Zona Reyes, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y con mentiras la presionó para que se atendiera su próximo parto en el Hospital Central de Oriente.

Sin embargo, al nacer la pequeña, le dijeron que estaba muerta y que la habían cremado, tal y como sucedió en el caso de Vanesa  Castillo Guzmán.

No podía visitarla

Al ubicarse a su hija, Lorena González junto con autoridades ministerialesde la ciudad de México, retuvieron a la menor. Mientras al otro matrimionio le permitían visitar a la niña en el albergue, a Graciela se lo impidieron hasta que intervino la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Graciela dice: “Yo quisiera que mi caso fuera reabierto porque el doctor Mario Castañeda y la enfermera Guadalupe Castillo Morales (quien nuevamente está detenida) salieron bajo fianza, el hospital siguió laborando, y el doctor sigue en el Instituto Mexicano del Seguro Social”.

 

 



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