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El Molinar de la Suburban

Carlos Ahumada refiere de un hecho que significaría el primer y único contacto del empresario, entonces en la cárcel, con el equipo de campaña de Felipe Calderón

Juan Molinar. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Ciudad de México | Viernes 08 de mayo de 2009 Redacción | El Universal00:04
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Carlos Ahumada refiere de un hecho que significaría el primer y único contacto del empresario, entonces en la cárcel, con el equipo de campaña de Felipe Calderón.

“La primera reunión entre ellos [el equipo de campaña de Felipe Calderón] fue cuando Molinar [Juan Molinar Horcasitas, hoy secretario de Comunicaciones] le solicitó a Rosario Robles poder tener contacto conmigo y tratar de ver en qué podíamos ayudar; yo le pedí el favor a Ceci [esposa de Ahumada] de que se reuniera con él. Esto se llevó a cabo el día 11 de mayo de 2006, en mi casa ubicada en Callejón San Antonio, en San Ángel, aunque para garantizar que no trascendiera esta entrevista, entró en la casa por la puerta ubicada sobre Gómez Farías.

A esta primera reunión fue acompañado por Rosario Robles. Después de admirar el jardín, comentó que su interés era saber qué podía hacer el gobierno federal por nosotros a cambio de alguna información o videos que les pudieran servir para desacreditar aún más la imagen de Andrés Manuel. De esa manera nos beneficiaríamos tanto ellos como nosotros.

Ceci le hizo saber que efectivamente había diversos asuntos del ámbito federal en los que nos podían ayudar. Juan Molinar le dijo que tenía que ver el material antes de comprometerse a nada y, por su parte, Ceci le comentó que primero tendría que hablar conmigo.

En la segunda reunión, el 22 de mayo, Ceci le mostró algunos videos, y él manifestó su conformidad, comprometiéndose a resolver todas y cada una de nuestras peticiones antes del 6 de junio, que era la fecha acordada con él para dar a conocer al público los nuevos videos. A ellos les urgía hacerlo, para contrarrestar la información que había surgido en esos días sobre José Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón…

Quedaron de verse tentativamente ese lunes en la tarde, lo cual no ocurrió; sólo hubo decenas de llamadas telefónicas de Ceci, preguntando si ya estaban resueltos los asuntos, porque se acercaba la cita con los medios el 6 de junio. Molinar respondía que estaban en eso, que todo saldría bien, que confiara en él, que empeñaba su palabra, que tal vez no estaría todo dispuesto enseguida, pero que él se comprometía a resolverlo.

El 6 de junio a las 6 de mañana, balacearon la camioneta con mis hijos y Ceci fuera de la casa. Obviamente se suspendió la difusión de los videos. A las 12 del día, Molinar llamó a Ceci para preguntarle si era verdad que no daría a conocer los videos. Ella le contestó que así era en efecto y él dijo que no estaba de acuerdo.

Al día siguiente, Molinar citó a Ceci en las oficinas de la PGR ubicadas en San Antonio Abad, para platicar. Al llegar, la estaban esperando y la condujeron al estacionamiento. Ahí había una Suburban. La persona que guiaba a Ceci le indicó que subiera al vehículo. Al hacerlo, escuchó la voz de Molinar, que estaba en la última fila de asientos, de modo que Ceci no podía verlo.

El tono de Molinar ya no era cortés ni amable. Le dijo que tenía que dar a conocer los videos, que él ya se había comprometido con personas muy importantes y que Ceci no podía hacerlo quedar mal. Ella le respondió que tenía mucho miedo, que acababan de balear la camioneta en la que viajaba con sus hijos y que definitivamente no los daría a conocer. Molinar, muy molesto, le dijo que ella, su esposa y su familia tendrían que atenerse a las consecuencias. Así terminó el acercamiento con Juan Molinar Horcasitas, al mejor estilo de la mafia”.



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