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Los mil rostros del trasiego de drogas

De las mulas y los narcotúneles, a los narcosubmarinos y las narcoavionetas. El tráfico de estupefacientes también evoluciona

Los traficantes están recurriendo a una vieja y arriesgada táctica para burlar las nuevas medidas de seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos: el uso de avionetas monoplazas muy livianas para el transporte de mariguana. (Foto: AP )

Ciudad de México | Miércoles 18 de marzo de 2009 Víctor Solís | El Universal00:20
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Los operativos para combatir al crimen organizado, implementados por el gobierno federal, han llevado a los capos de la droga a idear nuevas formas para el trasiego de estupefacientes.

El ingenio de los narcotraficantes comienza a evolucionar casi de manera cotidiana, y las nuevas formas para transportar la mariguana, la cocaína o las drogas sintéticas son reflejo inmediato al incremento de la seguridad en las rutas predilectas de los cárteles en México.

En un inicio fueron las llamadas mulas: personas principalmente de bajos recursos utilizadas por los cárteles para trasladar narcóticos, ya sea en equipajes de doble fondo, ocultos entre sus ropas, o incluso al interior de su cuerpo.

Luego, llegaron los narcotúneles, algunos tan sofisticados que contaban con iluminación, elevador y aire acondicionado. Todos ellos, con el objetivo de pasar la droga hacia los Estados Unidos, el principal mercado de consumidores para los narcos mexicanos.

Pero con el pasar del tiempo esos métodos han dejado de ser los más efectivos, dando entrada a toda clase de innovaciones sui géneris que van desde dulces y juguetes hasta sofisticados submarinos y aeronaves monoplaza.

Empleando la tecnología

A finales de la década de los 90 los capos colombianos comenzaron a utilizar navíos semi-sumergibles para transportar cocaína a los Estados Unidos. Su capacidad de viajar al nivel del agua y su fabricación a base de fibra de vidrio los volvía casi invisibles a los radares.

La evolución de los llamados narcosubmarinos también respondió al aumento de la vigilancia marítima en los océanos Atlántico y Pacífico, así como en el Caribe -principales rutas hacia norteamérica-, al grado la Guardia Costera de EU asegura que algunos ya cuentan con sistemas de navegación satelital y todo un sistema de apoyo logístico conformado por buques de pesca que los reabastecen de combustible, agua, comida e información sobre sus trayectos; además, su capacidad les permite trasladar fácilmente hasta 10 toneladas de algún estupefaciente.

Además de las rutas marítimas, la codicia del narcotráfico también ha buscado apoderarse de las rutas aéreas.

Hasta mediados de los 90 era popular el uso de aviones grandes para el trasiego de droga entre países vecinos, lo que también reflejaba de alguna forma el poderío del capo o cártel al que pertenecían los cargamentos.

Cuando las autoridades aduanales comenzaron a utilizar globos con radares para detectar vuelos ilegales, el ingenio del narco salió una vez más a relucir: las avionetas livianas operadas por una sola persona hicieron su aparición.

Las nuevas narcoavionetas son ultralivianas y más difíciles de detectar, según datos de la Patrulla Fronteriza. Sus armazones son de aluminio, con alerones triangulares de dacron, el fuselaje al descubierto y con un costo de 5 mil dólares; algunas son capaces de transportar hasta 80 kilos de mariguana.

Ingenio mexicano sui géneris

Se dice que los mexicanos son especialistas encontrar soluciones bizarras para los problemas, y los narcos locales no son la excepción.

El ingenio de los capos de la droga puede funcionar de maneras muy singulares cuando se busca a toda costa burlar a las autoridades. En esos momentos, lo importante es el camuflaje que se le pueda dar a la carga.

Apenas el mes pasado, las autoridades de la Procuraduría General de la República incautaron una camioneta tipo pick-up que ocultaba cocaína en tres de sus componentes: los estribos, las salpicaderas y la defensa trasera.

Esas partes estaban hechas de pasta de cocaína base mezclada con fibra de vidrio, con un peso de 74 kilos 400 gramos.

En las golosinas y los juguetes también ha puesto la mira el crimen organizado. En México ya no sorprende el decomiso de galletas y chocolates porque estos estaban elaborados con mariguana, o que las autoridades encuentren osos de peluche con algunos cientos de pastillas psicotrópicas en su interior.

Las ocurrencias para facilitar el trasiego de drogas incluso han echado mano de la religión, aprovechando lo devotos que son los mexicanos.

En 2007 en Tijuana se aseguró un cargamento de cinco kilogramos de "crystal" que venían ocultos en dos estatuillas de la virgen María. De igual forma se ha sabido de personas que enyesan partes de su cuerpo con pasta de cocaína para pasar las aduanas de los aeropuertos.

"A mayor seguridad, mejores métodos para el tráfico", o al menos esa parece ser la tendencia. Mientras tanto, se siguen y seguirán develando los mil rostros del trasiego de drogas.

vsg



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