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Pide EU más cooperación de México para frenar narcoviolencia

EFE| El Universal
21:09Washington | Martes 12 de agosto de 2008
El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, señaló lo que las autoridades en ambos lados del Río Bravo saben de sobra: que los delincuentes no reconocen fronteras

Las autoridades policiales de Estados Unidos pidieron una mayor cooperación con México para frenar la ola de violencia derivada del tráfico de drogas y personas, en el marco de la quinta conferencia anual para fortalecer la seguridad fronteriza.

La conferencia, que reúne en la Universidad de Texas en El Paso a representantes de los sectores público y privado de Estados Unidos y México, se produce en un momento en que este país ha endurecido las medidas contra la inmigración ilegal, tanto en la frontera como en el interior.

Durante la conferencia, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, señaló lo que las autoridades en ambos lados del Río Bravo saben de sobra: que los delincuentes no reconocen fronteras.

Al FBI le preocupa sobremanera, según manifestó Mueller, el alto grado de violencia en la frontera común, donde pululan traficantes de drogas y de inmigrantes clandestinos que pugnan por el control territorial.

Aunque es encomiable la labor del Gobierno del presidente mexicano, Felipe Calderón, en contra de los carteles en lugares como Ciudad Juárez, "aun existen graves retos a la seguridad fronteriza que deben afrontarse de forma conjunta", observó Mueller.

Para México, uno de los retos más apremiantes es combatir las estructuras de los grupos delictivos, que cada vez con más frecuencia recurren al secuestro y la extorsión para generar jugosas ganancias.

Y es algo que requiere, a su juicio, un "compromiso pleno" de Estados Unidos.

En la lucha contra las bandas delictivas, México ha pagado un precio muy alto: sólo en Ciudad Juárez, la violencia se ha cobrado la vida de al menos 700 personas en lo que va de este año, según el FBI.

México da cuenta de una cifra global de más de 2 mil 500 personas que han sido asesinadas por el enfrentamiento de grupos rivales del narcotráfico.

Estados Unidos es parte interesada en esa lucha, ya que buena parte de los crímenes se cometen con armas que llegan en contrabando a México.

Además, las autoridades siempre han manifestado su preocupación de que la violencia no pare del lado mexicano, sino que termine desbordándose al lado estadounidense de la frontera común.

Igual de grave, es el efecto que pueda tener esta espiral de violencia en el comercio bilateral.

En ese sentido, el comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Ralph Basham, destacó las acciones de su Gobierno para fortalecer la seguridad fronteriza sin perjudicar el flujo legítimo de bienes y personas.

Señaló que las inspecciones biométricas en los cruces internacionales han impedido el ingreso a Estados Unidos de aproximadamente 300 personas con presuntos vínculos terroristas.

Las autoridades también lograron el arresto de 26 mil criminales.

Basham aprovechó el foro binacional para solicitar más fondos para la contratación de más inspectores de CBP y mejoras a la infraestructura fronteriza que no se ajustan a las necesidades actuales.

La conferencia de El Paso se realiza mientras surgen indicios de que un programa piloto para la "autodeportación" de los inmigrantes indocumentados ha dejado mucho que desear porque, contrario a lo que las autoridades esperaban, son muy pocos los extranjeros que se han apuntado al mismo.Según publicó recientemente el diario "The Washington Post", solamente tres extranjeros se han inscrito para la deportación voluntaria dentro de la "Operación Salida Programada", puesta en marcha del 5 al 22 de agosto en cinco ciudades con alto tráfico de inmigrantes clandestinos.

Así, Estados Unidos tiene la doble preocupación de cuidar que la narcoviolencia no se propague a este lado de su frontera, y que, por otro lado, se ponga coto al flujo de inmigrantes indocumentados en su territorio nacional.

El problema es que, según las autoridades, aún queda mucho por hacer para neutralizar a las bandas delictivas en la frontera.

Y en el interior del país, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) ha incrementado las redadas en viviendas y sitios de trabajo para hacer cumplir las leyes que prohíben la presencia de indocumentados.

Es, en resumen, una política de "mano dura" que coloca a los indocumentados ante la tesitura de irse por las buenas o por las malas, lo que ha generado la repulsa tanto del sector empresarial como de grupos defensores de los inmigrantes.

fml



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