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Chiapas: El profético quinto día; emergen más cuerpos

Alejandro Suverza / Enviado| El Universal
00:19Juan de Grijalva, Chiapas | Viernes 09 de noviembre de 2007

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Un elemento del grupo de rescate anfibio de la Marina escurre sudor cuando jala la lancha que ha recorrido el río una y otra vez en busca de muertos. “Ni siquiera los buzos pueden trabajar”, dice Rogelio Gallegos, capitán de navío, y explica que la oscuridad y los escombros hacen el trabajo muy difícil.

En cuatro días sólo cuatro cuerpos han sido rescatados. Eran las personas que estaban en tierra cuando la ola los sorprendió, de acuerdo con testigos. La faena de buscar a otros que regresaban de una misa a bordo de lanchas de motor, será más tardada. Hasta las tres de la tarde había 36 desaparecidos, según Chiapas Solidaridad, grupo que realiza el censo de los sobrevivientes de la tragedia.

El escenario es sumamente adverso, porque tras el derrumbe se formaron montañas de tierra y roca que dificultan la labor. Bajo el agua hay escombros, árboles y ramas que atrapan los cadáveres. “Todos los organismos y la propia población han hecho un trabajo fantástico”, explica Stef Hopkins, quien comanda el Search and Rescue Assitence in Disasters (S.A.R.A.I.D., por sus siglas en inglés), grupo británico especializado en búsqueda de humanos en desplomes de edificios y que desde el miércoles llegó aquí, mientras su equipo de trabajo busca entre los escombros.

Hoy, aquí se concentran dos grupos: los que rescatan cadáveres y los que remueven los escombros. Cuerpos especiales de la Armada de México y del estado de Chiapas trabajan con helicópteros MI-8 y lanchas para navegar el río Grijalva, y sacar cadáveres y a los sobrevivientes.

Al otro lado, una cuadrilla de construcción aplana la zona para que entre el chalán —plataforma que transporta trascabos y escavadoras para limpiar el río. En cuanto llegue comenzarán a remover escombros.

“Por los menos tardaremos ocho meses en abrir paso en la represa”, dijo un trabajador de la construcción. El topógrafo José explica que se hará una especie de túnel de casi 800 metros de largo, por 10 de profundidad y en la parte alta 120 metros.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) baja postes para alumbrar la zona donde se hará el túnel, a fin de permitir el paso del agua y también para restablecer los 17 kilómetros de cableados y postes que tiró el derrumbe.

Construir la plataforma para el chalán y utilizar excavadoras para perforar el túnel dificultará la recuperación de los cadáveres, dicen los que tienen sólo ese interés.

El comandante del grupo especial Águila, del estado de Chiapas, José Luis Gómez, en su desesperación indaga la forma de obtener una embarcación para acelerar la búsqueda de muertos. La única esperanza es que los cuerpos comiencen a flotar, señala.

Mientras, a unos kilómetros de allí, en Ostuacán —municipio con 20 mil habitantes, que antes de la construcción de la central hidroeléctrica Ángel Albino Corzo Peñitas se dedicaban a la agricultura y después de ésta se convirtió en un pueblo de inmigrantes— la vida tiene que continuar. Ahora, ese poblado pasó a ser un refugio para los damnificados del norte de Chiapas.

Desde hace días, en la cabecera municipal se agotaron las tarjetas telefónicas y la gente asiste a ver bajar los helicópteros con los muertos.

Los restaurantes y pequeños hoteles tienen exceso de trabajo. “Tuvo que pasar esto para que todos vinieran a conocer el pueblo”, dijo la propietaria de un local.

Continúa la búsqueda

Lo que no saben los pobladores de aquí, es que el gobernador Juan Sabines —que hoy (ayer) visitó el poblado— planea traer para acá a todos los habitantes que viven a la orilla del río Grijalva. “Se va exigir que todos los habitantes sean reubicados. La gente vivirá aquí en campamentos, mientras se busca un predio en la cabecera y se crean más servicios”, dijo.

En lo que quedó de Juan de Grijalva, los equipos de rescate continúan las labores. Es el quinto día después de la ola que los desapareció y lo que vaticinaban sus pobladores, sobre que los cuerpos en este río tardaban ese lapso en salir, comienza a hacerse realidad.

Los cuerpos de Lorenzo López, de 75 años, y Rodelia Ruiz, de 19, fueron encontrados flotando. Dos lanchas los remolcan como si se tratara de material de construcción. Los familiares, que se dan vueltas para ver si aparecen ya, estaban ahí para reconocerlos. La cifra de muertos ascendía a seis y por la tarde localizaron dos más.



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