Controversia entre ambientalistas por nuevo aeropuerto del DF
Samantha Namnum, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, dijo que la decisión de construir el aeropuerto en Texcoco no se llevó con transparencia, por lo que en caso de no respetarse la ley para garantizar un equilibrio ambiental se impugnará la medidaMientras algunos ambientalistas consideraron como un error que se haya optado por Texcoco para la construcción del nuevo aeropuerto del Distrito Federal, otros manifestaron su satisfacción por esa medida, porque se podrán recuperar un promedio de 780 hectáreas y se reducirá el índice de contaminación.
Samantha Namnum abogada del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C (CEMDA), dijo que "la decisión de construir el nuevo aeropuerto en Texcoco no se llevó con transparencia", por lo que en caso de no respetarse la ley para garantizar un equilibrio ambiental se impugnará la medida.
Entrevistada por Notimex, la abogada aclaró: "nos preocupa mucho la situación y hay que tener cuidado ya que existen muchos aspectos legales que no fueron tomados en cuenta".
"Indudablemente existen factores climáticos y de ambiente que pueden presentar consecuencias de contigencia y poner en riesgo la vida de los futuros usuarios, por ejemplo, la cercanía que hay con un volcán, la migración de las aves, la neblina que se da en la zona".
"Lo que pedimos es que la desición se tome siguiendo las leyes y respentando el equilibrio ambiental".
Interrogada sobre la medidas legales que tomará su organización sobre la opción de Texcoco, aseguró que por el momento no pueden hacer nada en este sentido, "pero en caso de que se empiece a construir afectando el medio ambiente si impugnaremos legalmente las acciones; por el momento es tan sólo una decisión".
Homero Aridjis, presidente del Grupo de los 100, en comunicado emitido por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, manifestó que la medida debe revisarse con mayor profundidad.
No sólo las aves se verían afectadas en su hábitat y su reducción en la población en Texcoco, dijo, "si no que en si mismas representarían un grave problema para la seguridad aérea".
"Para el caso de Texcoco y de acuerdo con la normatividad de seguridad aérea internacional, no debe haber aves en un radio de tres kilómetros en las áreas de movimiento de las aeronaves y de 8 kilómetros en los conos de aproximación y despegue, lo cual traería como resultado, la desecación del lago Nabor Carrillo y por lo tanto de 30 años de rescate ecológico", expuso Aridijis.
Por su parte, Enrique Beltrán, director general del Instituto Mexicano de Recursos Renovables dijo que en su organización "se encuentran contentos de que se construya el nuevo aeropuerto en Texcoco porque van a desaparecer los problemas de contaminación que ocasionan las actuales instalaciones aéreas en la ciudad".
En entrevista, Beltrán dijo que "es muy importante la decisión por el bien de los niños y niñas. Desde un principio nuestra postura era que el Aeropuerto saliera de la ciudad porque el ruido y la contaminación de los aviones son un grave problema de salud pública".
"Ahora no hay que perder de vista las 780 hectáreas que se van a recuperar, porque allí se puede iniciar la forestación de áreas verdes".
En la institución no estamos en acuerdo con la postura que guarda el gobierno capitalino y el Partido Verde Ecologista, afirmó, "ya que estos se preocupan más por problemas especulativos y no se percatan de los problemas de salud que se van a resolver al sacar el Aeropuerto del Distrito Federal", respondió el director general.
El abogado constitucionalista y especialista en derecho penal, Eduardo López Betancourt, criticó la decisión sobre la ubicación del nuevo aeropuerto, pues opinó que en esto intervinieron criterios políticos y ofreció su apoyo a organizaciones ambientalistas para actuar contra la medida oficial.
El académico de la UNAM declaró en entrevista que esta dispuesto a apoyar legalmente a grupos ambientalistas que intenten echar para atrás esa decisión y destacó que incluso el Congreso de la Unión podría intentar oponerse a la ubicación del nuevo aeropuerto.
Remarcó que la solución esta en la sociedad civil, en manos de los grupos ambientalistas y en nosotros mismos en movilizarnos y pedir al presidente Fox que tome en cuenta dictámenes técnicos y el sentir de la ciudadanía.



