Hacinamiento, el infierno de paisanos en San Diego
Es la segunda ciudad más cara en California y los inmigrantes que deciden radicar en ella tienen que pagar el precio, viviendo en departamentos compartidos con hasta 30 personas, y por los que pagan rentas de mil dólaresSan Diego, Cal. Da lo mismo si tienen o no documentos. Los inmigrantes mexicanos que sueñan con una mejor vida en este país la ven convertida en un infierno del que no pueden salir: vivir en campamentos de plástico, sin servicios, o compartir un pequeño departamento en el que llegan a habitar hasta 30 personas, y tener que pagar una renta de mil dólares, cuando el salario mínimo es de 6.75 dólares por hora. "La situación de vivienda en San Diego es muy difícil; en Oceanside la última ciudad al norte de este condado, colindante con el de Orange, hay hasta 30 personas viviendo en apartamentos de tres cuartos", dice Dorothy Johnson, asesora legal de la organización Asistencia Legal Rural de California (CRLA, por sus siglas en inglés), fundada en 1966 y con 20 oficinas en todo el estado. En San Diego se estima que hay 20 mil trabajadores agrícolas y cerca de 7 mil personas viven en campamentos; algunos porque no tienen documentos, pero otros porque no pueden pagar una renta. San Diego es el segundo lugar más caro en California, después de Santa Bárbara, para la adquisición de vivienda, y las rentas se hacen cada vez menos accesibles en el condado, según especialistas en bienes raíces. Dicha organización, que asesora de manera gratuita a trabajadores, recibe recursos federales y no sólo ayuda a personas que tienen problemas laborales, sino de vivienda y otros. Dorothy trata de educar a trabajadores documentados o indocumentados para que conozcan sus derechos laborales, los ejerzan y no permitan abusos de los patrones. Recuerda cómo, en octubre de 2002, fue arrestada por miembros de seguridad de uno de los campos más grandes del condado que controla la empresa Leslie Farm, y entregada a la policía. La acusaron de invasión en propiedad ajena, aunque casi enseguida la dejaron en libertad. "Trabajadores me llamaron para que fuera a uno de los campos a ver cómo están viviendo en los campamentos de plástico, sin ningún tipo de servicio. Luego del arresto pedí una orden a la Corte, que me la concedió, dándome una fecha para poder entrar a los campos. Cuando llegué, los dueños ya habían movido a la gente y quitado los campamentos, además de que les prohibieron que hablaran conmigo", dice la asesora legal. En entrevista, la abogada, que es muy respetada por la labor que realiza, habla de los problemas a los que se enfrentan trabajadores. También representa a un grupo que se atrevió a interponer una denuncia en contra de la empresa Leslie Farm, ya que por mucho tiempo no pagaron horas extras a sus empleados. Hoy, esa denuncia que se presentó en julio de 2003 está en curso, pero en lo que se decide, desde el año pasado, luego de que por más de 30 años no se respetó este derecho, los empleados ya reciben pago por laborar horas extras. La abogada comenta: "Trabajadores tomateros y de la fresa en Carlsbad y Del Mar alegaron que los dueños de esa empresa no pagaban tiempo extra, no daban descansos y que pagaban en efectivo sin dar un recibo por las horas trabajadas, entre otras cosas". "La semana pasada dice tuvimos una junta con los demandantes y otro grupo de trabajadores, y yo les explicaba el valor de estos hombres y que gracias a ellos hoy reciben pago de tiempo extra". "Este es un ejemplo del impacto que nuestro trabajo puede tener, no sólo para el trabajador que tiene documentos, sino para el que no tiene, pues sabemos que en San Diego, como en muchas partes, muchos no tienen documentos", subraya. Agrega que esperarán la resolución de este litigio, pero en tanto ya se logró un precedente para trabajadores con documentos o sin ellos, a quienes se les están respetando sus derechos. Para la asesora laboral "es muy preocupante que los trabajadores no conozcan sus derechos. Lo que tratamos de hacer es educarlos a través de nuestras visitas a los campos y en nuestras juntas, que llamamos caseras y en donde los trabajadores se sienten más en confianza". "Cuando se acercan a pedir ayuda, gente que no tiene documentos, es importante que sepan que de acuerdo a las leyes laborales de California, aun cuando no tengan papeles, tienen derechos como a un sueldo, descanso, a la media hora de comida, pago de tiempo extra; entonces, a veces podemos mandar a los campesinos con gente que puede ayudarlos y orientarlos".



