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Menem, del glamour a la orfandad política

Popular como pocos mandatarios latinoamericanos en sus épocas de gloria, Menem, de 70 años de edad, es ahora considerado culpable de enriquecerse con una ilegal venta de armas a Croacia y Ecuador
Jueves 07 de junio de 2001 El Universal11:01

Carlos Menem, quien gobernó 10 años continuos Argentina con una supremacía avasallante, abre hoy con su arresto el capítulo de su ocaso en una historia del poder rica en escándalos, frivolidad, tragedias y subterfugios políticos.

"El Turco", como lo llaman sus compatriotas por su origen sirio, escaló hasta las máximas alturas de poder en Argentina y hasta hace pocos días ratificó su intención de volver a la Presidencia en 2003, pero su detención parece un golpe fulminante a su carrera política.

"Menem entró sin remedio en el ocaso de su vida política, lo que estamos viendo es la caída del menemismo", considera el analista Fernando Borelli, quien califica el drama del ex presidente argentino como una historia muy latinoamericana del poder.

Igual que los expresidentes Alberto Fujimori, de Perú, y Carlos Salinas de Gortari, de México, que durante sus gobiernos detentaron un poder casi absoluto con irrestricto apoyo de sus aparatos políticos, Menem, como ellos, es abandonado por sus antiguos aliados.

Popular como pocos mandatarios latinoamericanos en sus épocas de gloria, Menem, de 70 años de edad, es ahora considerado culpable de enriquecerse con una ilegal venta de armas a Croacia y Ecuador por 64% de los argentinos, según un sondeo de la firma Rouvier.

Desde su llegada a la Presidencia en 1989, cuando Argentina vivía una severa crisis económica, el político del Partido Justicialista (PJ) impuso un estilo en el que siempre fue difusa la frontera entre la ética y los personales intereses políticos.

Como gobernante, dio la espalda a las tradicionales corrientes izquierdistas del PJ, el partido fundado por el caudillo Juan Domingo Perón, y convirtió en suyo el ideario liberal de apertura económica total, libre mercado, adelgazamiento del Estado y privatizaciones.

Agobiados por la hiperinflación y recurrentes crisis económicas, los argentinos aceptaron en su mayoría las nuevas políticas instrumentadas por Menem, quien sin preocuparse demasiado por la transparencia de su gestión logró estabilidad macroeconómica.

Junto con su popularidad, crecieron los escándalos de su vida privada, aunados a su fama de macho conquistador, sus infidelidades y su divorcio de Zulema Yoma al inicio de su mandato, cuando los argentinos observaron azorados cómo la expulsó de la Casa Rosada.

Divorciado a los 60 años, sus biógrafos dicen que intentó todo para salvaguardar su imagen de seductor: tintes para las canas, colágeno, botox, masajes con cremas suizas, sobredosis de vitaminas, meditación trascendental, visualizaciones y apertura de los chakras.

Para 1991, "El Turco" había dado al país una cómoda sensación de estabilidad con el plan de convertibilidad que fijó una paridad de uno a uno entre el peso argentino y el dólar.

Al mismo tiempo aceleró la privatización de las empresas públicas, aunque según sus críticos el proceso estuvo plagado de transacciones poco claras de las que se vieron favorecidos sus amigos y su camarilla política.

"La gente pensaba: está bien, 'El Turco' roba, pero nos deja vivir, había un cierto cinismo", dice el abogado Ricardo Monner Sans, quien promovió la causa por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador que ahora tiene al ex presidente bajo arresto.

En 1993, pocos dudaban que el político nacido en 1930 en Anillaco, La Rioja -la provincia más pobre del país-, y que por años había sido menospreciado por los jerarcas del justicialismo, había transformado al país con sus reformas de corte neoliberal.

Con su popularidad como sustento, logró impulsar también una reforma constitucional que le permitiría su reelección en 1995, año en que Manner Sans interpuso una denuncia -que se mantuvo congelada por años- para investigar la venta de armas a Croacia y Ecuador.

En noviembre de 1995, en plena campaña de reelección, Menem vivió su mayor tragedia: la muerte de su hijo Carlitos al desplomarse un helicóptero, lo que para su exesposa Zulema Yoma fue un atentado mafioso relacionado con esa venta de armas.

Zulema Yoma sostiene que su exmarido nunca quiso investigar a fondo el presunto complot por temor a que las pesquisas pusieran al descubierto los negocios turbios que se fraguaron en la Casa Rosada, residencia oficial del Ejecutivo argentino.

Ante los generalizados rumores, Menem entregó en marzo de 1999 a la Oficina Nacional de Etica Pública su declaración jurada de bienes personales, en la cual reportó una fortuna de un millón 944 mil dólares, entre propiedades, acciones y depósitos bancarios.

"Aunque hubiera ahorrado todo su sueldo de presidente, de seis mil dólares mensuales, suponiendo que no hubiera gastado nada, en una década habría reunido 720 mil dólares. ¨De dónde salió el resto?", plantea Olga Wornat en el libro "Menem, vida privada".

Para Wornat, las cuentas cuadran menos si se considera que aporta ocho mil 500 dólares mensuales a su exesposa Zulema, unos 5 mil a una pareja informal con la que tuvo un hijo y 2 mil a la madre natural de un hijo del fallecido Carlitos Menem.

Además, se estima que su nivel de gastos mensuales asciende a entre 20 mil y 30 mil dólares.

Según sus acusadores en la causa por tráfico de armas a Croacia y Ecuador, una de esas transacciones tuvo un valor de 100 millones de dólares, de los cuales sólo 40 millones ingresaron a las arcas del Estado argentino.

"El Turco", quien el pasado 26 de mayo contrajo nupcias con la exMiss Universo chilena Cecilia Bolocco, quien podría ser su hija, está harto de "los infundios y rumores de corrupción" y esta semana pidió que si alguien tiene pruebas, que las presente ante un juez.

La boda de Menem con Bolocco, realizada en La Rioja en medio del escándalo judicial por el contrabando de armas, patentizó la orfandad política que vive el exmandatario: ninguno de los jerarcas del PJ, que preside el ex gobernante, se hizo presente.

Fueron notorias las ausencias de los gobernadores del PJ, que administran 14 de las 24 provincias del país, entre ellos los más poderosos, como Carlos Ruckauf, en la provincia de Buenos Aires, José de la Sota, en Córdoba, y Carlos Reutemann en Santa Fe.

Ninguno de ellos, empeñados en la pelea por controlar al PJ, principal partido de oposición, al tiempo que en ser candidatos presidenciales para las elecciones de 2003 -sobre todo en el caso declarado de Ruckauf-, hizo acto de presencia en la remota La Rioja.

El dato adquiere además otro significado político poderoso, pues un mes los tres gobernadores con expectativas presidencialistas hicieron una elocuente demostración de fuerza en respaldo a Menem cuando se anunció su citación judicial.

Las ausencias, dicen sus allegados, le dolieron a Menem hasta el alma: sabe que va quedando solo y que aquellos que ayer le golpeaban la espalda, lo celebraban y se beneficiaban de su cercanía hoy se han alejado de él como si se tratara de una peste.

Menem, conocido en Argentina como el caso más representativo del "self made man" (el hombre que se hace a sí mismo), gustó de rodearse durante la década que ejerció el poder de gente famosa, artistas y presentadores de televisión que también lo han abandonado.

Poco le queda de aquellos tiempos de gloria que buscó con ahínco a lo largo de su vida, desde su misma infancia, cuando proclamaba a sus amigos que algún día sería presidente de Argentina.

La madre de Menem, doña Mohibe, siempre aseguró que su hijo fue un hombre "predestinado a triunfar" y desde su juventud labró su futuro hasta llegar a convertirse en el mandatario argentino con más tiempo en el poder bajo la democracia.

Menem comenzó a figurar en la política cuando fue elegido gobernador de la noroccidental provincia de La Rioja el 11 de marzo de 1973, aunque el golpe de Estado que terminó en 1976 con la presidencia de María Estela Martínez de Perón lo llevó a la cárcel.

Una vez reinstaurada la democracia en el país, Menem volvió a la gubernatura de La Rioja en octubre de 1983, con 54% de los sufragios, y también triunfó por tercera vez en esa provincia en 1987, siendo reelecto con 63% de los votos.

La consolidación de su feudo riojano le permitió sentar las bases para luchar por la candidatura presidencial y logró su propósito al ser abanderado del Partido Justicialista, donde conviven un amplio abanico de corrientes.

El carismático político de provincia se lanzó al ruedo electoral con el gran reto de recuperar un país en llamas, con una economía quebrada y la hiperinflación.

En los comicios generales de mayo de 1989, Menem obtuvo un sólido triunfo que marca un parteaguas en la historia reciente de Argentina. A partir de la nueva administración justicialista la economía se estabilizó y desapareció la hiperinflación.

El artífice de las profundas transformaciones económicas del país, que incluyó la privatización total de los activos del Estado, fue estructurada por el también controvertido economista Domingo Cavallo, quien comenzó a jalar los reflectores hacia su persona.

El desenvolvimiento de Cavallo generó una de las más enconadas disputas políticas y personales con Menem, quien lo destituyó del cargo en 1996 y lo envió por un tiempo al ostracismo político durante su régimen.

El primer periodo de Menem concluyó en 1995 y gracias a una reforma en la Constitución -impulsada por su propio grupo político- fue reelecto con el voto del 50 por ciento de los ciudadanos, aunque durante la campaña resintió la muerte de su hijo Carlitos.

El fallecimiento del joven Menem Yoma, quien contaba con 26 años, provocó una de las más profundas depresiones en la vida de Menem, quien según la periodista Olga Wornat lo llevó al borde del suicidio al considerar que tenía la culpa.

La muerte de Carlos Menem Yoma, con quien mantenía una relación de altibajos y duras peleas, le trajo una severa ruptura familiar, atenuada por su relación, también inestable, con su hija Zulemita, quien rompió con él por la boda con Bolocco.

Además de su familia legítima, Menem desató sonoros escándalos al difundirse en un diario de circulación nacional una fotografía del ex gobernante con su "otra familia".

Menem tuvo un hijo con la diputada Marta Maza, llamado Carlos Nair, quien sueña con ser político como su papá y pasó a ocupar un lugar determinante en su vida tras la muerte de su primogénito Carlitos, aunque eso también le costó peleas con Zulemita.

El exgobernante procuró durante los 10 años que despacho desde la Casa Rosada, llevar un toque de glamour y fue tildado de "farandulero" al recibir a artistas como la modelo alemana Claudia Shiffer y la popular presentadora brasileña Xuxa.

Menem aprovechó la visita de la princesa Diana de Gales, en el esplendor de su imagen en Inglaterra, para invitarla a platicar con el argumento que su llegada era crucial para mejorar las relaciones con Gran Bretaña, alejadas por el conflicto en Las Malvinas.

El polifacético mandatario, quien lo mismo se enfundó en la camiseta de la selección nacional de futbol para jugar un partido amistoso y demostró sus dotes de basquetbolista también con el representativo pampero.

La relación que mantuvo con los gobiernos de Estados Unidos fue calificada por sus opositores como "entreguista" luego que el canciller Guido Di Tella las llegó a catalogar como "carnales", apoyando sin reservas cualquier iniciativa de Washington.

Menem incluso llegó a la Casa Blanca y en plena cena de gala, el ex presidente bailó un ardoroso tango con Hillary, que sirvió al entonces gobernante William Clinton como distractivo ante el escándalo sexual que estuvo a punto de costarle el puesto.

Lejos quedaron esos tiempos dorados para el exmandatario argentino, quien según analistas ni en su actual circunstancia abandonará la idea de retornar a la Presidencia en el 2003.

"Nunca dejará de ser un hombre del poder. Siempre piensa en esos términos, y nadie dude de que ahora tratará de hacerse pasar como un mártir político y de reposicionarse: ahí tenemos la resucitación de Alan García (en Perú), otra historia muy latinoamericana del poder", dijo el analista Fernando Borelli. (Notimex)



 

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