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Soy un ser humano común y corriente: Rafael Inclán

Reconoce que al iniciar su carrera sin preparación le significó sacrificar a su primer matrimonio, con la fallecida Adela Gutiérrez, madre de dos de sus hijos
Ciudad de México | Miércoles 07 de enero de 2004 Notimex | El Universal11:28

Descendiente de artistas, el histrión mexicano Rafael Inclán ha logrado consolidar una trayectoria sólida con mucho esfuerzo, lo que le ha hecho mantener los pies sobre la tierra; "soy un ser humano común y corriente que trabaja de actor".

En entrevista, Inclán señaló que "los actores somos como personas que estamos englobados en todo el pueblo, ya no somos un mito; sólo las figuras de otros países lo son porque la única forma de conocerlas es a través de la televisión, como a Britney Spears".

Dijo que "no me resultó fácil hacer la carrera (artística), y más cuando no empiezas con estudios, sin un arma más que con el paro del apellido; no sirve de nada si tú no traes armas, muestra de ello son los hijos de los famosos que les cuesta mucho trabajo iniciarse en esto".

Reconoció que iniciar su carrera sin preparación le significó sacrificar a su primer matrimonio. "Me casé muy joven, tontamente, a los 22 años con la fallecida Adela Gutiérrez, madre de dos de mis hijos, desafortunadamente me llevé entre las patas a mi familia".

Sobre sus antecedentes artísticos, Rafael Inclán anotó que no podía "cobijarse" con los apellidos familiares porque la situación en la actuación había cambiado, aunque sí recibió el legado de la disciplina que el medio reclama.

Recordó que su padre fue el bailarín Alfonso Jiménez, conocido como "El kilómetro", y su mamá la cantante y actriz Gloria Inclán, de quienes compartió el cariño con sus hermanos Alfonso, Gabriela y ana Luisa.

Rafael Jiménez Inclán, su nombre completo, refirió que "nací en medio de una gira artística el 22 de febrero de 1941, en Mérida, Yucatán".

Aclaró que "en ese tiempo se tardaban un año (los grupos artísticos) en recorrer el país, se le conocía como teatro rodante; aunque sea yucateco de nacimiento no me quedé a vivir en esa ciudad porque continuó el recorrido" de la compañía de sus padres.

"Mi mamá me dejó un legado de disciplina teatral, enfermedad escénica, necesidad de agradar y convivir, esto me ha llevado por esa senda de trabajo", comentó.

Apuntó que "cuando era niño mi papá, mi mamá y toda la familia (también artistas) trabajaban, también en Año Nuevo se iban de gira, por eso no se armaba una onda familiar; aprendimos a estar juntos cuando se podía".

Sobre el particular, Inclán recordó las épocas de Reyes Magos que le tocaron, cuando "con los juguetes que me traían salía a divertirme, en esos momentos no existía la desdicha, con cualquier camión de madera, avión de hoja de lata o soldaditos de plomo era más que suficiente".

Expuso que creció admirando el trabajo de su padre y el de toda su familia, en cuyo seno llegó a ver a artistas de primer nivel del cine nacional como Pedro Infante y Jorge Negrete.

Señaló que, además, de joven iba al cine a ver películas, sobre todo de Adalberto Martínez "Resortes", Antonio Espino "Clavillazo" y Germán Valdés "Tin Tan", que era el que más admiraba, "pero siempre me fijé en la gente de revista y cómicos que no eran famosos, los cuales trabajaban todos los días en la carpa".

Al continuar con el relato sobre su ingreso al mundo artístico, apuntó que "cuando mi papá se divorció de mi mamá me fui a vivir a Guadalajara con él, en donde puso una carnicería; permanecí un tiempo ahí".

Indicó que "en esa época me separaron del medio artístico para que no me contaminara de ese ambiente tan criticado", comentó el comediante.

Sin embargo, expresó, "a los 16 años me regresé a la Ciudad de México con mi mamá, donde empecé a trabajar como taquillero en algunas carpas de Raúl Padilla, quien se casó con mi tía Lily, la última de los Inclán".

Sostuvo que "las carpas eran unas compañías de repertorio dónde se hacía drama, comedia y revista musical; abarcaban todos los géneros y tenían una forma que atrae, que servía como una escuela para los actores".

También "en un tiempo trabajé de animador para fiestas de 15 años y bodas; en una fábrica de trajes y de vendedor en una tienda".

Comentó que dentro de su familia de artistas, su madre y una tía se quejaban de las falsas actrices, de aquellas que por su cara o cuerpo "quitaban a las artistas verdaderas" las fuentes de trabajo, las oportunidades.

Esas pláticas, añadió, eran para desalentarlo de entrar al mundo artístico, "pensaban que para qué quería ser actor si se sufre mucho; (pero yo) nunca le vi el lado triunfador a la carrera, sólo la disciplina, el trabajo y el artístico de toda mi familia".



 

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