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La transa se vuelve prestación

Andrea Merlos| El Universal
Miércoles 19 de agosto de 2009
La 60 Legislatura gastó durante los tres años de su gestión más de 600 millones de pesos en boletos de avión. Por diferencias a favor en el canje de cupones, cada diputado habría obtenido una utilidad de entre 10 mil y 50 mil pesos al mes, ya que adquirió el pasaje hasta en 70% menos del costo que la Cámara baja erogó por viaje. Esta práctica ha permanecido por años, hasta ser considerada por algunos legisladores como una prestación más que se suma a las que ya gozan

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Los diputados federales cambiaron sus pasajes de avión abiertos y sin restricciones que fueron costeados por el erario, por boletos con las tarifas más bajas del mercado a fin de obtener cada mes la diferencia de precio a su favor y aumentar su bolsa de percepciones.

Son más de 600 millones de pesos los que la Cámara de Diputados pagó por boletos de avión durante los tres años de la 60 Legislatura, ya sea para el traslado de los legisladores a sus estados, por representaciones nacionales o internacionales, o para asistir a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

En promedio, según una investigación de este diario en las áreas administrativas de San Lázaro, un diputado obtiene entre 10 mil y hasta 50 mil pesos mensuales por la diferencia de precio entre su boleto de avión clase Yanqui —que significa que es flexible, sin restricciones y de ahí su alto costo— y uno de clase turista que le cuesta 70% menos.

A lo largo de varias legislaturas, la Cámara ha entregado a todos los diputados federales que viven a más de 300 kilómetros de la ciudad de México cupones válidos por cuatro boletos de avión viaje redondo clase “Y”.

Ellos los intercambian en alguna de las agencias de viajes instaladas en el Palacio Legislativo por los pasajes más baratos del mercado y con restricciones, y es así que la diferencia monetaria entre una clase y otra se convierte en una prestación más de las muchas con las que cuentan los diputados.

La agencia de viajes cobra a la Cámara baja el boleto de avión “Y”, y le compra al diputado el más económico, a esa diferencia se le resta 8 o 10% por la operación —ganancia de la agencia— y el resto es en beneficio de los representantes populares.

Son alrededor de 350 legisladores los que obtuvieron cupones de pasajes de avión, incluyendo los veracruzanos, michoacanos y guanajuatenses que exigieron desde el inicio de la 60 Legislatura este privilegio, aunque estaban un poco abajo de la distancia requerida, aun cuando es conocido que se trasladan en sus automóviles.

Incluso, los boletos de avión más solicitados son para Veracruz y Jalisco, pues independientemente de su número de diputados, otros viven también en esas tierras.

Este negocio se logra al margen de la normatividad interna y es avalado por el silencio de las autoridades administrativas y de los mismos diputados que aceptan los cheques rotulados por las agencias en su calidad de negocios privados, los cuales son abonados a sus ingresos.

En San Lázaro hay cinco agencias de viajes más dos oficinas, una de Mexicana y otra de Aeroméxico, las cuales cambian el cupón de la Cámara por los boletos de avión que soliciten y prefieran los legisladores. Lo anterior evidencia que de ninguna manera están obligados a utilizar los cupones como deberían y trasladarse sólo a su estado.

Según solicitudes de transparencia pedidas por EL UNIVERSAL a la oficina de Enlace de la Cámara baja, del presupuesto legislativo se erogaron 518 millones de pesos para la cobertura de los más de 47 mil boletos de avión conocidos como “dotación ordinaria”.

Piden boletos y se van en auto

Por ejemplo, diputados que viven en Acapulco o Chilpancingo tienen acceso a cuatro boletos de avión mensuales, pero en realidad se trasladan en sus autos particulares o los asignados por la Cámara, y suman al mes el costo de esos pasajes, aunque no los hayan utilizado.

Algunos legisladores tienen asignados automóviles de la bancada, y por ello cuentan con cobertura de seguros, mecánico, gasolina y hasta de cambio de llantas.

Los diputados del PAN tenían la costumbre de viajar por las aerolíneas de Interjet o Volaris, y usaron las camionetas de su bancada —que son bienes públicos también— para que los llevaran y trajeran al aeropuerto de Toluca, y con ello obtener los ahorros.

En el caso de quienes integran la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, tienen siete boletos mensuales, tres ordinarios por ser periodo de receso, y cuatro para asistir a la única sesión de los miércoles de cada semana. La metodología es la misma, pero las ganancias superiores.

Agencias pagan mínimas rentas

Hasta septiembre de 2008, en San Lázaro operaban cinco agencias de viajes y dos oficinas para Mexicana y Aeroméxico.

Según los registros de transparencia, en la Cámara baja operan desde hace tres Legislaturas las agencias Alpandeire, a cargo de Loreto Ciudad Fernández; Viajes Jovi, con María del Pilar González; Valero Viajes Internacionales, con Roberto Valero; Viajes Helvetia con Alberto Kramis, y Gengis Khan, con Gabriela Varela; todos ellos señalados como representantes legales o directivos.

Estas oficinas pagan entre 3 mil y 8 mil pesos por el espacio que ocupan, y es representativo lo de la luz, el agua y demás servicios que utilizan.

La Cámara termina su obligación al entregar los cupones, y depende entonces del diputado el buen o mal uso que haga con él.

En las revisiones de los costos de avión que hay en los archivos de transparencia, se encuentran boletos internacionales con escalas en lugares turísticos que casi duplican el precio original.

Por ejemplo, en septiembre de 2008 los diputados Jesús de León, Alberto Esteva, Jorge Salum y Oralia Vega ocuparon pasajes por 60 mil pesos para asistir a un foro en Ginebra Suiza, después de pasar por Amsterdam y París.

O los legisladores Armando Barreiro y Alonso Mejía, quienes para asistir a una comisión en Uruguay usaron vuelos México-Panamá-Montevideo, con un costo de 43 mil pesos cada uno.

El 7 de junio pasado, EL UNIVERSAL publicó el total de percepciones con las que los diputados federales se despedirán del fuero, cantidad que rebasa el millón de pesos, a lo que se sumarán las ganancias por el uso de los boletos de avión, y aquellas partidas que sus coordinadores parlamentarios pretendan repartir entre sus legisladores, o heredar a sus sucesores.

 

 



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