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Primero enferma, después marginada

Noemí Gutiérrez| El Universal
Sábado 02 de mayo de 2009

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La profesora de primaria Mariana Solís salió de su encierro de cinco días, tras concluir su tratamiento con el antiviral Oseltamivir para combatir la influenza diagnosticada el 24 de abril.

 

En el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) la dieron de alta el miércoles y aunque sólo presenta signos de una gripe, sus familiares prefieren no visitarla e incluso los vecinos la saludan de “lejitos”.

 

José Jorge Guzmán ha tenido que explicar a familiares y conocidos que su hijo de 23 años no murió por el virus de la influenza A H1N1; que aunque ingresó al INER con algunos problemas respiratorios y presentaba fiebres altas, la causa del fallecimiento fue determinada como paro respiratorio.

 

La alerta fue tal, que a un familiar incluso le pidieron que llevara el acta de defunción para confirmar que sí fue un paro respiratorio o no le permitirían el acceso a la empresa de sistemas de cómputo donde labora.

 

Desde que se emitió la alerta para evitar el contagio por el virus de la influenza A H1N1, muchos de los pacientes y familiares han experimentado actitudes de rechazo de su comunidad.

 

A José Jorge le llegaron los rumores que circulaban en su colonia sobre las causas que provocaron el deceso de su hijo. Cuando iba a las tiendas le preguntaban qué le había pasado realmente.

 

“Fueron rumores, piensan que se van a infectar, no se me acercaban”, comentó.

 

Asegura que su nuera y su nieta de tres años están bien, que no se les han detectado el nuevo virus y tampoco usaron antivirales.

 

Mariana Solís ya no tiene fiebre alta, dolor de cabeza ni de extremidades. Le sentó bien el tratamiento antiviral contra la influenza. Ahora lleva uno con antibióticos para curar la gripe.

 

Nunca ocultó que fue portadora de influenza y acató el aislamiento de cinco días. Sólo la acompañó su esposo.

 

Regresaron a su casa su hija y nieto, pero han sido pocos los que la han visitado “No se animan a venir”, admite.

 

Comprende que sigan las medidas dictadas del gobierno federal y capitalino para evitar la propagación del virus y optan estar en casa. “La gente no se quiere acercar y probablemente yo hubiera hecho lo mismo”, expresa.

 

Entiende por qué se mantienen al margen, pero dice que tiene la madurez necesaria para que no le afecte emocionalmente.

 



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