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Cassez se impone en la agenda

Sergio Javier Jiménez y Ricardo Gómez| El Universal
Martes 10 de marzo de 2009
El Ejecutivo mexicano señala que las víctimas de plagio no merecen sufrir la “terrible injusticia” de la impunidad

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El caso de la ciudadana francesa Florence Cassez, condenada a 60 años de prisión por su participación en una banda de secuestradores acabó por dominar la agenda de la visita de Estado del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy a México.

Primero, durante una conferencia conjunta con su homólogo galo, el presidente Felipe Caderón dijo que en este caso las víctimas que han “sufrido el verdadero infierno del secuestro”, no merecen sufrir además la “terrible injusticia de la impunidad”. Minutos después, en la tribuna del Senado de la República, Nicolas Sarkozy rechazó ser el “hombre de la impunidad” y defendió su derecho a interceder por la ciudadana francesa.

Durante la conferencia de prensa el presidente Sarkozy dijo que tanto él, como el presidente Calderón, en su calidad de jefes de Estado, deben mantener la cabeza fría al abordar el caso de Florence Cassez.

Ahí Sarkozy reveló que Cassez apelará al Tratado de Estrasburgo para ser llevada a su país a cumplir su condena.

Los representantes de ambos gobiernos informaron que habían acordado conformar un equipo jurídico que analizará durante tres semanas el caso y que ambos mandatariosse comprometieron también a respetar las conclusiones.

Sin embargo, el presidente mexicano alertó que en él Tratado, Francia se reserva el derecho de reducir la sentencia o hasta cancelarla, por lo que consideró necesario el análisis a fin de que las víctimas de la sentenciada no concluyan que imperó la impunidad.

Más tarde, durante una reunión con la comunidad francesa Nicolas Sarkozy dijo que ya había solicitado al gobierno mexicano aplicar el Tratado de Estrasburgo para repatriar a Cassez.

Nicolás Sarkozy pidió a los mexicanos confiar en la justicia de su país y precisó que no vino a México a impugnar las decisiones de la justicia mexicana. “No soy magistrado, yo no tengo ninguna calidad para impugnar nada, así es que no las impugnaré”.

Calderón explicó que, en el Tratado de Estrasburgo Francia mantuvo la reserva de su derecho a revocar, modificar, reducir o incluso cancelar las sentencias conforme a la justicia francesa. “Me parece que la comisión examinará precisamente con detalle este punto que preocupa a los familiares y al presidente de México”, añadió.

Agregó que tendrá que haber una resolución jurídica que garantice el cumplimiento de las leyes de ambos países, pero concretamente la sentencia dictada por el juez y por el tribunal unitario que llevó el caso.

Debe garantizar, además, “la necesaria tranquilidad de las víctimas que no sólo han sufrido el verdadero infierno del secuestro, sino también no merecen sufrir además la terrible injusticia de la impunidad”, menos aún quienes se vieron amenazados hasta de sufrir amputaciones para el cobro de rescate.

Sarkozy dijo que él no prejuzga sobre la inocencia o culpabilidad de Cassez, “es una iniciativa que hago porque es ciudadana francesa y yo soy jefe del Estado francés”.

Informó que habló por teléfono con ella y señaló que éste no es un asunto de carácter político, además de que insistió en su interés de “no interferir en los asuntos de los mexicanos. No tengo ningún juicio que aportar sobre la justicia mexicana”.

Este tema, añadió el mandatario, “en ningún caso debe interferir en las relaciones de México y Francia”.

La conferencia de prensa de los presidentes tuvo lugar después de la ceremonia oficial de bienvenida y de la firma de acuerdos.

En el Senado de la República, a pesar de que la la presidencia de la mesa directiva de la Cámara Alta pidió a la embajada de Francia en México que el presidente Sarkozy no tocara el tema Cassez durante su discurso en el recinto parlamentario, el mandatario framcés no lo evitó.

“Me dijeron que no lo tenía que comentar, lo cual me da muchas ganas de comentarlo”, expresó Sarkosy en su discurso en la tribuna del Senado de la Repúblcia, que lo recibió en sesión solemne.

“No soy el hombre de la impunidad para nadie, pero al mismo tiempo tengo una responsabilidad frente a mis conciudadanos hayan lo que hayan hecho, y pido que se respete este equilibrio”.

“Yo seré solidario de su lucha contra el crimen, solidario de su voluntad de proteger y defender a las víctimas y a la vez asumiré, señor presidente, mi deber, que es ocuparme de mis conciudadanos, como cualquier edil de México tiene el deber de preocuparse de sus conciudadanos”.

Nicolás Sarkozy explicó que si sólo se ocupara de los casos de gente rica o de quienes no lo necesitan y son poderosos, honestos y nunca cometieron delito, su actividad sería “muy fácil”.

Sin embargo, acotó que la suya es una actividad difícil, justamente porque los principios de la democracia también están hechos para respetar los derechos de los culpables.

“No vengo a México para defender ideas en las que no creo, porque confío en el sentido común, en la honestidad y en el equilibrio del Senado y del pueblo mexicano”, dijo.

 



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