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Petróleo del golfo, en peligro

Noé Cruz Serrano| El Universal
Viernes 09 de enero de 2009
Deciden abandonar el yacimiento transfronterizo Perdido por lo que resta de la administración; compañías foráneas, listas para la extracción del energético

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El gobierno federal decidió abandonar el yacimiento transfronterizo que México comparte con Estados Unidos, conocido como Área Perdido, por lo que resta de la administración.

La zona fronteriza en el golfo de México, que ha sido considerada por las propias autoridades del sector energético como una de las más prometedoras y donde existe la probabilidad de encontrar reservas por 8 mil millones de barriles de petróleo y gas —una parte de las cuales pertenecen a nuestro país—, quedo fuera de la cartera de negocios de Pemex para los próximos cinco años.

Ni perforación de pozos exploratorios ni estudios de sísmica habrán de realizarse en la región que abarca Perdido del lado mexicano entre 2008 y 2012, debido “a la enorme dificultad para desarrollar esta provincia en tirantes de agua que van desde los 2 mil 690 hasta los 3 mil 300 metros para alcanzar el suelo marino y empezar a perforar”.

Por esa razón, de acuerdo con el programa de proyectos exploratorios de la paraestatal que entro en vigor este año, el yacimiento transfronterizo fue descartado para su explotación “hasta el mediano o largo plazo”.

Con esa decisión, Petróleos Mexicanos cede totalmente la iniciativa a la multinacional Chevron y Stone Energy, concesionarias de los campos Trident y Hammerhead del lado estadounidense y que forman parte de la misma estructura que México comparte en esa región limítrofe.

Localizados a 5.6 y 4 kilómetros de la frontera marítima con México, ambos campos se conectan con los activos Magnánimo y Alaminos en territorio mexicano y tienen programado empezar a extraer crudo a partir del próximo año.

La dirección de Pemex Exploración y Producción (PEP) cita en la información a la cual EL UNIVERSAL tuvo acceso, que según “proyecciones de la empresa Word Mackenzie la producción promedio en 2015 en la porción estadounidense podría alcanzar los 160 mil barriles diarios de aceite y 200 millones de pies cúbicos de gas”.

El problema para México es que estaría perdiendo la oportunidad de obtener parte de la primera producción de esos yacimientos transfronterizos, que tentativamente Chevron y Stone Energy empezarán a recibir en 2010, señaló Jaime Brito de la firma consultora PFC Energy, con sede en Washington, DC.

La decisión de aplazar los trabajos en el yacimiento transfronterizo que se comparte con Estados Unidos fue tomada desde finales de 2007 y la información se reservó porque estaban por iniciarse los debates en torno a la reforma energética, en donde uno de los temas a tratar por especialistas fue precisamente “Yacimientos Transfronterizos: Negociación, Exploración y Explotación”.

Haber dado a conocer en ese momento la intención de posponer las actividades en Perdido “habría significado no sólo contaminar las negociaciones de la reforma sino el debate mismo”, comentó un alto funcionario de PEP que solicitó el anonimato.

De hecho, salir a trabajar en los límites marítimos fronterizos con Estados Unidos fue una de las tantas razones que esgrimió el presidente Felipe Calderón para llevar a cabo la reforma energética.

En su iniciativa de Reforma a la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo, aseguró que “la explotación unilateral de estos yacimientos implicaría apropiarse de hidrocarburos que, en toda justicia, deberían ser divididos proporcionalmente entre los países involucrados”.

Aseguró, que “dada la naturaleza geológica de este tipo de yacimientos, la extracción de los hidrocarburos propiedad de la nación puede realizarse desde el otro lado de la frontera, sin invadir el espacio de jurisdicción mexicana lo cual constituye una situación preocupante para el país, puesto que México, de no actuar ahora, puede perder en el tiempo de manera significativa la posibilidad de aprovechar adecuadamente los recursos existentes en yacimientos transfronterizos”.

En los foros, Adán Oviedo Pérez, director de Comesa, filial de Pemex y socia de la francesa Schlumberger, recomendó realizar trabajos de perforación de pozos exploratorios “dada la evidente existencia de yacimientos transfronterizos en el Cinturon Plegado de Perdido y dado que es altamente probable que la explotación del yacimiento en el lado estadounidense afecte hidráulicamente su comportamiento”.

Habría señalado la necesidad de fortalecer los programas exploratorios que “incluyan la adquisición sísmica y la perforación de pozos exploratorios para reducir la incertidumbre del volumen de recursos prospectivos y descubrir reservas estableciendo su comercialidad”, señala.

La especialista Lourdes Melgar Palacios alertó que en materia de yacimientos transfronterizos México “no ha hecho su tarea” y que los recursos petrolíferos de nuestro país “están realmente en riesgo de perderse".

Indicó que para saber si una zona está en riesgo se requieren “estudios sísmicos tridimensionales que permitan inferir el modelo geológico y se requiere perforar pozos exploratorios para determinar el potencial de la zona”.

Pero ni una ni otra recomendación fue considerada por Pemex en el momento de tomar la decisión de dejar para después el yacimiento transfronterizo, pues ni perforación de pozos exploratorios y estudios de sísmica en esa región son prioritarios para la paraestatal en lo que resta de la presente administración.

Pemex decidió ir a explorar a otras regiones: al proyecto denominado Golfo de México Sur, donde elaborará 17 estudios exploratorios y perforará cuatro pozo entre 2008 y 2011, con lo que pretende incorporar un recurso medio de 428 millones de barriles de petróleo y gas; el proyecto Campeche Poniente que demanda 25 estudios y siete pozos que le darían a nuestro país 130 milones de barriles más.

Además, el proyecto Coatzacoalcos con 10 estudios y la perforación de 14 pozos para obtener un potencial (con riesgo) de 249 millones de barriles; y Golfo de México B, en donde se realizarán 21 estudios y perforarán 19 pozos que podrían aportar mil 53 millones de barriles.

La apuesta entonces de esta administración está en otras regiones, pero no en Perdido, donde compañías petroleras que operan del lado de Estados Unidos están listas para extraer petróleo mexicano.

 



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