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‘Goteo’ desde EU desboca tráfico de armas en México

WILBERT TORRE / CORRESPONSAL| El Universal
Domingo 25 de mayo de 2008
La compra de arsenales por los cárteles mexicanos inició en tiendas legales. Ahora cambian estrategias y para disimular estas operaciones, los narcos se allegan armamento mediante compradores individuales que acuden a pequeños negocios, recurren a adquisiciones privadas o las consiguen en mercados ‘de pulgas’

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WASHINGTON.— George Inkadosian, el hombre que abastecía armas a los cárteles mexicanos desde su tienda en Phoenix, Arizona, quedó en libertad tras pagar una fianza de 75 mil dólares. La policía lo vigilará con un grillete electrónico sujeto a uno de sus tobillos.

Enfrentará juicio por fraude, lavado de dinero y asistencia a una banda criminal, entre otros cargos levantados por el fiscal Patrick Zinicola. Inkadosian fue detenido a principios de mayo, acusado de venta ilegal de armas, en X-Calibur, un almacén localizado en Phoenix. Agentes especiales decomisaron ahí unas mil 300 armas y existen evidencias de que rifles, municiones y pistolas de alto poder viajaban de Arizona a México para abastecer a narcotraficantes.

El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México es un cáncer mutante: Comenzó en establecimientos legales y después se transformó en una venta de goteo casi imposible de rastrear; antes llegaba desde California, Texas y Arizona y en los últimos años se detectaron envíos desde Florida y el estado de Washington. Lo peor es que los narcotraficantes modificaron sus hábitos de compra: Ya no les interesan las pistolas calibre 38. Ahora prefieren los rifles de asalto Colt AR-15 y 7.62 (una variante del AK47) y la FN 5.57, mejor conocida en ambos países como la matapolicías.

Informes y cifras oficiales de la Oficina de Control de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego de los Estados Unidos (ATF) señalan que 90% de las armas que entran a México llegan desde ese país. Combatir el tráfico de arsenales es una tarea no sólo compleja, sino desigual: La fuerza dedicada a evitar el ingreso de armas en la frontera norte consiste en 100 agentes especiales y 25 investigadores dedicados a vigilar a la industria armamenticia de Estados Unidos, más de 100 veces menos el cuerpo de 18 mil 319 policías que conformarán la Patrulla Fronteriza al terminar el año.

William Hoover, director asistente de Operaciones de Campo de la ATF, declaró en un informe entregado a la Casa de Representantes que hay suficiente evidencia para calcular que 90% de las armas confiscadas en México o en tránsito hacia el país proceden de Estados Unidos. Explicó que Texas, Arizona y California son las tres principales fuentes de abastecimiento de las bandas de narcotraficantes.

Hoover hizo notar, sin embargo, que la ATF ha detectado que los cárteles mexicanos incrementaron la compra de armas en el último año a otros estados localizados tan al este como Florida y tan al oeste como Washington. Otras dificultades que la agencia enfrenta para combatir el tráfico de armas tiene que ver con mutaciones en los patrones de compra y en la demanda de los grupos dedicados al narcotráfico.

Algunas estrategias puestas en marcha como el sistema Entrace para el rastreo de armas a través de un banco digital de datos no son efectivas cuando el proceso de compra-venta no ocurre por medio de almacenes que operan con licencias de armas de fuego. Se les conoce como compradores por goteo y son personas sin antecedentes ni impedimentos legales que adquieren las armas para después ponerlas en manos de los traficantes que a su vez las envían a los cárteles de droga.

Otra fuente de abasto son las ventas privadas y las armas que es posible obtener de manera tan fácil como asistiendo a uno de esos tianguis de antigüedades llamados de pulgas que se multiplican los fines de semana en todas las ciudades del país.

Es en esos dos puntos donde las autoridades estadounidenses encuentran dificultades para rastrear un arma. La primera exigencia del gobierno mexicano es que las armas sean detectadas y confiscadas antes de que atraviesen la frontera, hecho que hasta ahora es casi imposible. De ahí que un buen número de pistolas y armas de alto poder hayan sido encontradas en posesión de conocidos líderes de los carteles de droga como Alfredo Beltrán Leyva.

Información reunida por medio de tareas de inteligencia en los Estados Unidos advierten que los carteles mexicanos han utilizado sus sistemas de lavado de dinero, distribución y transportación de droga para adquirir armas ilegales. Entre 2006 y 2007 la ATF reportó un aumento de 100% en los requerimientos de rastreo de armas de México.

En 2007 la agencia investigó 187 casos y confiscó cerca de mil 300 armas. La Iniciativa Mérida en cooperación con México permitiría a la ATF recibir dos millones de dólares para fortalecer sus estrategias en la materia.

 



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