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Magia del interés une a PAN y PRI

Juan Arvizu| El Universal
Miércoles 31 de octubre de 2007

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Otra vez de la mano, PAN y PRI, amalgamados con la magia del interés político, dejaron atrás los reclamos del día anterior. Se reencontraron en una risa común, franca, alentada por cada puntada, ironía, provocación, de oradores del PRD que con horas-escaño extras les cobraron la aprobación de la Ley de Ingresos, que no pudieron impedir en Xicoténcatl.

En uno de los varios destellos de hilaridad, despertada por el aguijón de perredistas en tribuna, el priísta Francisco Arroyo se acercó amistoso a sus colegas panistas y, en alusión a los otros, dijo: “Estamos hechos del mismo barro, pero no es lo mismo vasija que jarro”.

Por sistema, la mayoría formada por panistas y priístas guardó silencio. No subió a discutir las objeciones a la Ley de Ingresos, la primera del presidente Felipe Calderón. Punto por punto, sólo perredistas alegaron, reprocharon, a los dueños del nuevo “mayoriteo”.

En el último tramo del debate, cuando la casona de Xicoténcatl ya no era el hormiguero de gente del mediodía, el senador Tomás Torres (PRD), lanzó la última piedra de su arsenal, una parodia a versos de Pablo Neruda:

“Me gustan cuando callan, porque están como ausentes”.

Santiago Creel (PAN), presidente del Senado, sonrió, por fin. Desde el lunes traía el gesto duro, con su consecuencia: no oye a los que le hablan al paso. Eran casi las siete de la noche. Y dejó que la sonrisa se abriera. ¿Ya qué, si el pacto con los priístas tenía continuidad?

“Ustedes, los priístas, son los responsables de que esto se apruebe”, había señalado, casi histriónico Pablo Gómez (PRD), con golpes de puño, bien calculados, en el atril de la tribuna. Y les recordaba que los panistas, “les pagan mal, a la hora que les toca a ustedes defenderse” de acusaciones de narcopolíticos.

El gozo oxigenó a los legisladores. Alejandro Zapata Perogordo (PAN) y sus compañeros de escaño María Teresa Ortuño y Alberto Villarreal, festejaron lo dicho de modo serio, de tribuno enojado.

La fría mañana de ayer parecía que traería una nueva sacudida, a cuenta de la erupción del día anterior, en la que la bancada del PAN se puso del lado de Vicente Fox en su pleito con Manlio Fabio Beltrones.

El panista Federico Döring (ausente el lunes) llegó con la espada desenvainada. Ante reporteros reprochó: “Fox no tiene derecho de atacar a los políticos que han sabido dialogar y construir acuerdos con este gobierno”. Fue ingratitud, dijo.

En una sala de Xicoténcatl, el procurador general Eduardo Medina-Mora, desde las nueve horas y hasta las 13 horas, aguantó largas intervenciones-pregunta con fuero de legislador. Fue desayuno. El plato de palabras hartó a integrantes de la Comisión de Justicia que no pudieron fugarse del lugar.

Cabilderos, colaboradores de senadores, “enlaces” del gobierno federal, visitantes diversos, congestionaron patios y salas de estar.

Un extraño debate cruzado —del mismo partido argumentaron en favor y en contra— sobre el derecho de cinco dólares por turista que desembarque de un crucero, sazonó la comida.



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