aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Zozobra ante la evacuación

Yazmín Rodríguez/corresponsal| El Universal
Jueves 20 de octubre de 2005

DZILAM DE BRAVO, Yuc.- Damián Alberto Ciau Pérez, de tan sólo ocho años, ya sabe lo que es un huracán y su significado: hace tres años estuvo refugiado por más de 22 días en un albergue ante el paso del huracán Isidore, que devastó en esa ocasión 88 municipios de los 106 que tiene Yucatán.

Ahora, pegado a su madre Carmela Pérez de Ciau muestra en su infantil rostro la preocupación de ver que sus padres y dos hermanos están asegurando sus pertenencias y su pequeña vivienda ante la posible llegada de un nuevo meteoro, uno más que ahora lleva el nombre de una mujer, Wilma.

Su corta edad no es impedimento para entender lo que pasa ya que dejó de ir a clases este miércoles debido a la movilización en este municipio y la alerta en la que entraron sus habitantes, todos ellos conocidos entre sí.

Su madre Carmela, lejos de querer relatar sus temores, únicamente recuerda que necesita ubicar dónde estarán los refugios, ir a conseguir agua, reunir alguna ropa y repetirle a Damián Alberto hasta el fastidio que no salga de casa y no se separe de sus hermanos Cristiane y José Domingo.

El niño apenas balbucea pero alcanza a decir que tiene miedo por las lluvias y "los árboles que se mueven mucho cuando hay huracán". Solamente imagina que la palabra significa prisa, preocupación y carreras de un lado a otro por parte de su padre José Domingo Ciau, agricultor de origen y pescador ocasional.

El niño como muchos otros más de este pequeño municipio enclavado en la zona oriente del estado y ubicado en la franja costera comentó que estuvo en un albergue junto con sus padres cuando vino Isidore y que en ese tiempo tuvieron cobijas y comida pero "extrañaba mi casa", esa que sólo tiene una pieza de mampostería, ya que las otras dos habitaciones, de láminas de cartón, no soportaron los embates de ese huracán.

Hoy como hace tres años, los habitantes de Dzilam de Bravo desean y ruegan por que Wilma no llegue. Es miércoles y será hasta mañana jueves cuando se defina la trayectoria del huracán pero de antemano ellos perciben y advierten el peligro: "Hay que salir", decía Carmela, que a sus 42 años piensa que su única razón de existir es ver crecer sanos y salvos a sus hijos.

Para cumplir su meta tiene que ponerlos a salvo y eso... eso es precisamente lo que estaba haciendo a 48 horas de que Wilma llegue.



comentarios
0