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La movilidad estudiantil, eje de cumbre

Natalia Gómez| El Universal
Viernes 05 de diciembre de 2014
La movilidad estudiantil, eje de cumbre

Rebeca Grynspan, titular de la Secretaría General Iberoamericana, dice que el esfuerzo denominado Erasmus busca establecer una red para acreditar con criterios de calidad el reconocimiento mutuo de estudios. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Buscan que intercambios pasen de 10 mil a 40 mil al año

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El reto es ambicioso. Pasar de 10 mil intercambios estudiantiles anuales que se llevan a cabo actualmente, a 40 mil en un mismo periodo, y en cinco años —para 2020— lograr que 200 mil jóvenes latinoamericanos hayan tenido una movilidad académica en Iberoamérica.

El instrumento para lograr este número formará parte fundamental de lo que los jefes de Estado y de gobierno acordarán en la 24 Cumbre Iberoamericana, a realizarse el próximo lunes y martes en Boca del Río, Veracruz, en la que el lema será “Iberoamérica en el Siglo XXI: Educación, Innovación y Cultura”.

En el marco de este foro de alto nivel se lanzará la Gran Alianza por la Movilidad Académica, que articulará las distintas iniciativas dentro del espacio iberoamericano.

“Nosotros junto con la Gran Alianza por la Movilidad Académica estableceríamos una plataforma donde hubiera estándares y un logo de certificación que estará dentro de los parámetros que llamaríamos movilidad académica”, explica Rebeca Grynspan, titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

La diplomática asegura que la idea de éste, al que se ha llamado Erasmus Iberoamericano, es también establecer una red de las instancias de acreditación y calificación que existen en la región para establecer criterios de calidad y reconocimiento mutuo de estudios.

Hugo Casanova Cardiel, del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación Superior (IISUE) de la UNAM, prevé retos para lograr un sistema unificado de créditos entre las instituciones de educación superior participantes, ya que incluso en el país no se ha logrado.

El investigador cree que puede haber otras dificultades referidas a la heterogeneidad de las calidades de las instituciones y la inexistencia de programas equivalentes.

Casanova Cardiel conoce bien el programa Erasmus —que permite la movilidad estudiantil europea—, y considera que las familias constituyen un soporte económico fundamental para la salida del joven a estudiar. Duda que las sociedades latinoamericanas tengan los recursos para respaldar desde su presupuesto esa iniciativa.

La Segib calcula que el costo de la estancia del joven, por un curso o un semestre, podría llegar a los 4 mil dólares aproximadamente, monto que sería saldado entre gobiernos, familias y empresas.

Para Grynspan este programa, que será uno de los principales a lanzar por los presidentes, tiene un gran sentido social y en favor de la equidad en la región, al considerar que 70% de los estudiantes de América Latina son primera generación en su familia de estudiantes universitarios.

“Si estos estudiantes no tienen la experiencia de la movilidad en este mundo globalizado su incursión en el mercado laboral también será menos beneficiada”, asegura.

Según un estudio de 2014 de la CAF Banco de Desarrollo para América Latina, a los empleadores se les pregunta cuáles son las cualidades que no logran encontrar en la oferta laboral de los países latinoamericanos y lo que mencionan es la capacidad de los recursos humanos de trabajar en equipo en ambientes diversos y multiculturales.

“Eso se desarrolla con la movilidad académica”, dice la costarricense.

Actualmente los países que mayor flujo de estudiantes reciben son España, Brasil, México, Argentina Chile y Colombia.

La Segib asegura que no habrá un presupuesto gigantesco en manos de un organismo o institución para concretar el proyecto de movilidad.

“Todos los instrumentos usados en los países serán parte del esfuerzo, pero tendrán que respetar las normas, estándares y reglamentación que estableceríamos. Tampoco sobrecargaremos a los ministerios de educación con ese costo”, explica Grynspan.

También se incentivará la movilidad de profesores, a través del Programa Paulo Freire, así como la de los investigadores con el programa Pablo Neruda y una gran plataforma de movilidad de investigadores.

Otra iniciativa que complementa este esfuerzo de estancias estudiantiles y que se aprobará en Veracruz será la movilidad para prácticas y entrenamiento en lo laboral.

“Hemos hablado con el sector privado y están dispuestos a abrir sus puertas para hacer una gran convocatoria de prácticas laborales a estudiantes en Iberoamérica”, señala.



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