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Ir al dentista lo dejó en silla de ruedas

Esteban Román Alonso| El Universal
04:25Lunes 19 de agosto de 2013
La madre de Erik explica cmo la herida causada a su hijo deriv en artritis reactiva, la cual le im

DETERIORO. La madre de Erik explica cómo la herida causada a su hijo derivó en artritis reactiva, la cual le impide mover dedos de las manos. (Foto: ADRIÁN HERNÁNDEZ / EL UNIVERSAL )

Erik Castañeda iba por dolor en una muela. El médico le arrancó tres y hueso de maxilar

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De un solo tirón el dentista le sacó dos muelas, en el forcejeo le tumbó otra y por la violencia de la extracción le fracturó el maxilar. A partir de ese momento la salud de Erik Castañeda Trejo, de 33 años, fue en picada. Hoy está en silla de ruedas.

Erik es un interno del reclusorio oriente de la ciudad de México, preso desde agosto de 2010. Durante año y medio la vida en el penal había sido su único castigo, hasta que un dolor de muelas le hizo acudir a los servicios médicos de la cárcel.

El dolor se volvió insoportable el 29 de mayo de 2012, por lo cual Erik pidió ayuda al odontólogo del turno matutino Arturo García Nataret. El dentista aceptó atenderlo sólo después de exigir y recibir 160 pesos a cambio. Sin placas o estudios previos —para evaluar el problema— el encargado procedió de inmediato a la extracción. Pero se equivocó de muela. Después de quebrar la mitad una pieza sana removió la que sí estaba infectada con todo y un pedazo de hueso.

El propio resumen clínico del 31 de mayo de 2012 de la Unidad Médica del Reclusorio Oriente describe las secuelas: “Se observa heridas en los alveolos (hueso que retiene las muelas) correspondientes al segundo y tercer molar superior derecho, ambas heridas con abundante sangrado espumoso; la encía se observa con laceración y pérdida de continuidad en su estructura (fractura)”.

En el documento, firmado por la cirujano dentista Martha Patricia Aguilar Salazar —quien atendió a Erik dos horas después de la extracción para detener la hemorragia en su boca—, se describe cómo el paciente tuvo que ser hospitalizado por la infección que le causaron las heridas. Su calvario apenas comenzaría: después del diagnóstico inicial fue trasladado a tres diferentes hospitales públicos (Xoco, Balbuena y Rubén Leñero) que no lo recibieron porque no tenían especialistas maxilofaciales.

Los expedientes médicos de Erik, elaborados por la Torre Médica de Tepepan, dan cuenta de su progresivo deterioro: en el transcurso de un año la infección bucal se transformó en infección sanguínea, después devino en padecimiento cardiaco y finalmente en artritis reactiva que le impide movimientos de piernas y manos.

En el Instituto Nacional de Nutrición, donde actualmente es atendido Erik, los especialistas le dicen que no podrá ser diagnosticado apropiadamente hasta que no sea internado, solicitud hecha ya por el paciente y a la cual no han accedido las autoridades penitenciarias ni las de la Secretaría de Salud del Distrito Federal.

De acuerdo con el Manual de Organización y funciones de seguridad para los Centros de Reclusión del Distrito Federal, que contiene un “Modelo de Atención a la Salud en los Centros de Reclusión”, se considera al Reclusorio Oriente un lugar que otorga servicios de salud bucal “de primer nivel”.

A pesar del daño ocasionado, las autoridades de salud penitenciarias no pagan todos los medicamentos y tratamientos que el interno requiere a raíz de la extracción de muelas. Los familiares de Erik son quienes han tenido que comprar los fármacos y los estudios. El propio resumen clínico del paciente, elaborado por la unidad médica del reclusorio oriente, admite que el pasado 10 de junio el prisionero tenía programada una cirugía maxilofacial que tuvo que ser pospuesta debido a dos factores: un exceso de glóbulos blancos en el organismo (provocado por su artritis) y al hecho de que “aún no se cuenta con el material de reconstrucción ósea solicitado a los familiares”. La madre del interno calcula que en el transcurso del último año ha gastado al menos 30 mil pesos en medicamentos y en tratamiento.

Será el Juzgado tercero de distrito de amparo en materia penal en el Distrito Federal el que resuelva esta semana (expediente amparo indirecto 454/2013) si el paciente será liberado en virtud del daño a su salud que, con base en el expediente médico, es irreparable. Así lo argumentan en entrevista sus abogados Javier Cruz Angulo, José Antonio Caballero y Benjamín Salinas. La decisión, añaden, sentaría un precedente hasta la fecha inexistente en jurisprudencia de tribunales colegiados de circuito y de la Suprema Corte de Justicia.

EL UNIVERSAL buscó entrevista con la Secretaría de Salud del Distrito Federal, de la cual depende el servicio médico dentro de los reclusorios en la capital del país. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no había respuesta.



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