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Detienen federales a 31 tras el desalojo

Nurit Martínez, Natalia Gómez, Horacio Jiménez, Francisco Nieto, Marcos Muedano y Julián Sánchez| El Universal
Sábado 14 de septiembre de 2013
Detienen federales a 31 tras el desalojo

DEFENSA. Los maestros llevaron un camión de trascabo como parte de la barricada que pusieron. (Foto: FERNANDO RAMÍREZ EL UNIVERSAL )


Video. En 10 minutos, PF toma control del Zócalo

Según la PF, ninguno de los arrestados es maestro; los turnan ante el MP federal Grupos de embozados y autodenominados anarquistas, tras confrontación: autoridades

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Minutos antes de que venciera el plazo acordado entre autoridades federales y locales, con la intermediación de Oaxaca, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) desalojaron el Zócalo capitalino, lo que permitió que en 10 minutos la Policía Federal tomara el control de ese espacio para que se realicen las fiestas patrias.

Al mismo tiempo en el que la Plaza de la Constitución quedaba libre, grupos de embozados, simpatizantes del magisterio y los autodenominados “anarquistas” se confrontaron con elementos de la Policía Federal.

Durante las siguientes dos horas, en el Centro Histórico ocurrieron al menos seis enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas federales. El gobierno federal reportó por la noche 31 detenidos, ninguno del magisterio. Todos fueron trasladados al Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa, debido a que se les encontró pólvora, petardos, tanques de gas y se les atribuye haber roto el pavimento. Fueron puestos a disposición del Ministerio Público.

Las autoridades dijeron que los enfrentamientos fueron encabezados por grupos de infiltrados. Se reportaron 11 policías federales con lesiones. La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal dijo no tener detenidos. La Cruz Roja mexicana dio a conocer que 29 personas recibieron atención por contusiones.

El jueves, la Secretaría de Gobernación (Segob) emplazó a los maestros de la CNTE a abandonar el Zócalo para permitir las festividades del Grito de Independencia. Las alternativas que se ofrecieron a la dirigencia política fue llevar su plantón al Monumento a la Revolución y la Plaza de Santo Domingo durante los días 14, 15 y 16 de septiembre. La dirigencia de la CNTE sesionó en asamblea plenaria durante nueve horas en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas, donde el acuerdo mayoritario que llevarían a su asamblea estatal era que desalojarían la plaza.

La madrugada del viernes se instaló el órgano de decisión y tres horas y media después se suspendió el análisis ante un supuesto “ultimátum” del subsecretario de Gobierno de Segob, Luis Enrique Miranda.

Los líderes del magisterio realizaron una marcha rumbo al Zócalo y a su llegada anunciaron que reforzarían el plantón para evitar el ingreso de la policía.

Las mujeres empezaron a empacar sus pertenencias, a recoger cazuelas, lonas y casas de campaña para luego subir a autobuses.

En cambio, los hombres tomaron palos y tubos e instalaron barricadas en las calles de acceso. Cerca de las 10 de la mañana dos helicópteros de la Policía Federal hicieron tres sobre vuelos de reconocimiento. Una hora después, camiones con elementos de seguridad pública ingresaron por avenida Juárez para colocarse en las calles aledañas a la zona en disputa. Ahí esperaron la orden de ingreso.

A las dos de la tarde, cuando los maestros declararon un receso en su asamblea, hubo otro sobrevuelo de la policía federal y minutos más tarde ingresaron —en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, por la avenida 20 de noviembre— el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, así como los secretarios de Gobierno del Distrito Federal, Héctor Serrano, y de Oaxaca, Alfonso Gómez Sandoval.

Galindo fue cordial y explicó que debían abandonar el Zócalo para que se pudieran efectuar las fiestas patrias. La negociación inició con los secretarios de los gobiernos capitalino y oaxaqueño para que la disidencia magisterial notificara en cuánto tiempo podrían retirarse a cualquiera de las alternativas ofrecidas.

Aceptada la propuesta por parte del secretario de organización de la Sección 22, Francisco Villalobos, empezó a correr el tiempo concedido.

Manuel Mondragón, comisionado nacional de Seguridad, dijo que a las cuatro de la tarde los elementos federales ingresarían a la plancha capitalina: “La Policía Federal no puede hacer ningún papelazo, porque esto ya está llegando a su límite”.

La salida

Para ese momento en el campamento sólo permanecían algunos de los maestros. La mayoría había decidido salir con sus pertenencias hacia las calles rumbo al Eje Central.

Minutos antes de cumplirse el tiempo pactado con los representantes de los tres gobiernos, los más de 10 integrantes de la dirigencia nacional de la Sección 22 dieron la orden de salir del Zócalo. El retiro ocurrió por la calle 20 de noviembre, luego de pedir garantías de que la Policía Federal no los reprimiría.

Una vez supervisada la ruta, directamente por el secretario general de Oaxaca, Rubén Núñez, los maestros avanzaron por 20 de noviembre, entre explosiones de petardos.

Al avanzar por Eje Central los líderes dijeron que realizarían un mitin en la explanada de Bellas Artes. Minutos después inició la confrontación, entre las calles de Victoria e Independencia, de embozados con granaderos.

La actuación de federales hizo que en menos de un minuto el contingente donde caminaban los líderes de la CNTE quedara encapsulado.

La policía identificó a los dirigentes y, previa identificación, todos los maestros fueron liberados de ese cerco, para luego trasladarse a la Secretaría de Gobernación.

En tanto, otro grupo de policías entró con dos tanquetas de agua por las calles de Moneda, 5 de mayo y Tacuba al Zócalo, para entonces vacío.

A su paso, las fuerzas federales apagaron las fogatas, además de derribar las tiendas de campaña que mantenían desde hace cuatro semanas los maestros inconformes.

Antes del desalojo, el grupo de jóvenes agredió a los federales lanzándoles en varias ocasiones petardos, piedras, botellas y palos; sin embargo, poco duró su resistencia, pues en el momento en que los policías avanzaban con escudos, cascos, arreos, toletes y las tanquetas, huyeron hacía Izazaga, donde se registraron varios enfrentamientos, dejando vidrios rotos y policías heridos. La escena se repitió en varios puntos del primer cuadro de la ciudad.

Por la noche, los maestros instalaron un nuevo campamento al pie del Monumento a la Revolución.



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