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"Las Fuerzas Armadas cubren vacíos del Estado"

Doris Gómora| El Universal
04:20Lunes 18 de noviembre de 2013

OPINIÓN. "Los paramilitares mexicanos (...) surgen como el mecanismo derivado de la debilidad de los Estados y de la falta de Estado en algunas zonas del país" Edgardo Buscaglia, profesor de la Universidad de Columbia. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Entrevista con Edgardo Buscaglia, profesor de la Universidad de Columbia

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Aun cuando las Fuerzas Armadas en México están disminuyendo su escala de intervención en tareas de seguridad, en los hechos su actuación es similar a la que tuvieron durante el sexenio de Felipe Calderón, “al cubrir vacíos dejados por las autoridades civiles, que aún no logran establecer cómo fortalecer las cuatro capacidades básicas de control de cualquier Estado del planeta”.

Así lo afirmó Edgardo Buscaglia, profesor de la Universidad de Columbia, quien durante varios años ha investigado y dado seguimiento a la realidad de la seguridad en México, y quien durante el sexenio anterior alertó sobre la errónea política de seguridad, el desgaste de la imagen del Ejército y la posible aparición de grupos paramilitares que hoy son una realidad.

En entrevista, explicó que esta situación política conduce a una impotencia de las Fuerzas Armadas, así como a un mayor nivel de exposición de éstas.

El experto consideró que el nivel de participación de las Fuerzas Armadas en diversos territorios del país, en el combate a la delincuencia organizada, las expone cada vez más a ser “blanco” de denuncias nacionales e internacionales por violaciones a derechos humanos, mientras que la elite política y económica continúa lucrando enormemente con la ausencia de los cuatro tipos de control —judiciales, patrimoniales, legislativos y sociales— que debe ejercer un Estado.

“El Ejército y la Marina se enfrentan así, con impotencia, ante un dique político insuperable que atenta contra su función esencial de seguridad nacional, ya que el enemigo es el mismo sistema político que los enmarca y que debilita al Estado mexicano”, sostuvo el experto.

Desde el inicio del actual sexenio se manejó un bajo perfil mediático para las operaciones de las Fuerzas Armadas en contra del narcotráfico y del crimen organizado en el país, pero se mantuvo la colaboración en entrenamiento e inteligencia con el gobierno de Estados Unidos, dijo.

“Por más sofisticada y enormemente costosa que sea la cortina mediática nacional e internacional, estos cuatro vacíos del Estado continúan alimentando el conflicto armado mexicano y promoviendo que estos vacíos de Estado sean cubiertos por actores mafiosos estatales y no estatales que se disputan los poderes políticos locales y en entidades federativas”.

En el actual sexenio, las Fuerzas Armadas han tenido que acudir a municipios donde grupos de autodefensa han surgido, desarmando a las policías municipales o bloqueando accesos carreteros e incluso reteniendo a militares, principalmente en los estados de Guerrero y Michoacán.

Paramilitares a la mexicana

“Los paramilitares mexicanos, no como consecuencia de una guerrilla de izquierda, surgen como el mecanismo derivado de los vacíos: de la debilidad de los Estados y de la falta de Estado en algunas zonas del país. Es otro tipo de raíz que tiene el paramilitarismo mexicano”, explicó el experto.

Estos grupos —agregó— “limpian extrajudicialmente, fuera del Estado de derecho, una región de grupos adversarios, sean políticos, criminales o de la zona. Eso es lo que básicamente está proliferando en el país, ya sea pagado por empresarios o basados en la organización de los propios pobladores, de los ciudadanos”.

En 2012, en México había 167 grupos relacionados con “vigilantismo”, incluyendo paramilitares, que se crearon para defenderse de la inseguridad y de la violencia que se registra en el país, lo que implica una clara señal de un Estado débil, comentó Buscaglia, quien también es presidente del Instituto de Acción Ciudadana.

“Es una señal del Estado débil. En todos los países donde este tipo de grupos surge es un indicador claro y sintomático de la debilidad del Estado. La cifra que presentamos muestra que son una realidad y aún falta por integrar grupos más pequeños”, destacó.

Al respecto, Buscaglia indicó que es una reacción natural de una población y de empresarios que se sienten indefensos, pero el problema es que al final este tipo de grupos termina afectando sus propios ámbitos sociales porque generan más violencia y deterioran aún más elaspecto criminológico.

La policía comunitaria, explicó el catedrático, es diferente, porque es un mecanismo que funciona como prevención del delito, genuino, ciudadano, que utiliza vías legítimas de resolución de disputas, no es ofensiva, no utiliza armas largas, no tiene rangos militares y surge como una demanda de una pequeña población que se ve amenazada.



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