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Al descubierto, los secretos de WikiLeaks

Mark Hosenball| El Universal
Domingo 13 de febrero de 2011
Aluvión de libros y cintas sobre el portal y su fundador, Assange

LONDRES.— El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, amenazó con demandar al periódico británico The Guardian, al que acusó de haber supuestamente entregado sus archivos de cables confidenciales estadounidenses a The New York Times, según revelan dos nuevos libros.

Los relatos de periodistas de The Guardian y de la revista alemana Der Spiegel describen las turbulentas relaciones de sus publicaciones con el volátil fundador de WikiLeaks.

Assange, un hacker informático nacido en Australia, devino en celebridad internacional el año pasado después de que su sitio adquiriera, y comenzara a hacer públicos, cientos de miles de documentos secretos del gobierno estadounidense.

Los libros de los periodistas de la prensa alemana son parte de la primera oleada de lo que podría convertirse en un aluvión de textos, documentales y largometrajes sobre el fenómeno WikiLeaks y Assange, su colorido testaferro.

Otras publicaciones en curso o ya a la venta incluyen un “libro electrónico” editado por el New York Times; The Age of WikiLeaks, de Greg Mitchell, bloguero de la revista The Nation, y el propio libro de Assange, por el cual, se dice, habría recibido un adelanto de unos 1.5 millones de dólares.

Amenaza legal

Tanto el libro del periodista de Der Spiegel como el de The Guardian se refieren a una reunión del 1 de noviembre de 2010 en la que Assange amenazó a The Guardian con una demanda por presuntamente romper el acuerdo que él pensaba tenía con el periódico.

El creador de WikiLeaks “sintió que se había violado el acuerdo, motivo por el cual había venido acompañado de sus abogados”, cuentan los periodistas del Spiegel Marcel Rosenbach y Holger Stark en su libro, titulado Staatsfeind WikiLeaks (WikiLeaks, Enemigo Público N 1).

Según su recuento, Assange firmó un acuerdo escrito con The Guardian mediante el cual el periódico aceptaba que WikiLeaks proveyera los cables diplomáticos para que los revisara y que el diario no podía duplicarlos ni publicarlos sin el permiso de la organización. Los periodistas de The Guardian David Leigh y Luke Harding dicen en “WikiLeaks: Inside Julian Assange’s War on Secrecy” (WikiLeaks: dentro de la guerra de Julian Assange contra el secreto), que el australiano no quería que los cables llegaran a manos de The New York Times porque este periódico escribió una nota poco halagadora sobre él.

Para fines de octubre, The Guardian había adquirido copias de los cables de una fuente secundaria indirectamente comprometida con Assange, así que los ejecutivos editoriales concluyeron que ya no estaban obligados a ningún acuerdo firmado con Assange. Fue entonces cuando le suministraron al Times el material sobre el Departamento de Estado estadounidense.

Según los periodistas del Spiegel, en la reunión del 1 de noviembre Assange habló de “robo” y amenazó con demandar por la pérdida de “los activos financieros” de WikiLeaks. La respuesta de Alan Rusbridger, editor de The Guardian, fue: “Espero con ansias un caso así en la justicia”.

 

 



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