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Crisis agrava violencia juvenil, alerta la Cepal

Redacción| El Universal
Sábado 13 de diciembre de 2008
Mayores problemas: delincuencia, porte de armas, pandillas y luchas callejeras

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La crisis financiera podría agravar los factores que exacerban la violencia juvenil en América Latina en la medida que provoque un incremento del desempleo juvenil y mayor frustración de expectativas de movilidad social de jóvenes, advirtió ayer la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

“Entre los jóvenes la desigualdad se vive con sabor a injusticia. Brechas de desempleo y de niveles educativos concurren en este sinsabor, a lo que se suma el riesgo mayor de mortalidad por violencia”, alertó la Cepal, que encabeza la mexicana Alicia Bárcena, en un amplio diagnóstico sobre la violencia juvenil y familiar en la región, incluido en el informe Panorama social de América Latina 2008.

En México, los principales problemas que experimentan los jóvenes, de acuerdo con la Cepal, son la violencia intrafamiliar, la violencia callejera y la violencia en el noviazgo.

El documento consigna que en este año, sólo hasta principios de septiembre el narcotráfico en México dejó 3 mil 200 muertos.

La Cepal puntualiza que la violencia creció en la mayor parte de los países de la región en los últimos años y los jóvenes están sobre representados en la incidencia y gravedad de esta tendencia, como víctimas y como perpetradores. “Es alarmante que la mayor parte de las muertes entre jóvenes se deba a causas externas (asesinatos, accidentes y suicidios)”.

El homicidio es la primera causa de muerte juvenil masculina en varios países de la región, señala el documento, que urgió a los gobiernos latinoamericanos a sostener un diálogo permanente con la juventud.

Urge contar con políticas

También urge “contar con políticas que aborden las causas que llevan a esta escalada de violencia en que los jóvenes son tanto víctimas como protagonistas”, alertó la Cepal.

Las autoridades de países de América Latina, consultadas por la Cepal, indicaron que “el factor que más afecta a los jóvenes de ambos sexos es la pobreza”, y que “el mayor problema percibido por los varones es el desempleo y por las jóvenes la violencia intrafamiliar”.

Los resultados de la consulta indican que el principal problema es la violencia juvenil organizada: delincuencia, pandillas, violencia callejera, y porte de armas que afecta a determinadas zonas urbanas de países de la región.

La situación de las pandillas (maras en Centroamérica, quadrilhas en Brasil), el aumento de la delincuencia en el cono sur y la violencia en los países andinos revelan la necesidad de determinar áreas de acción específica. Preocupa especialmente la articulación de pandillas juveniles con el consumo de drogas, el narcotráfico y el tráfico de personas, sostienen los expertos del organismo de Naciones Unidas.

Exclusiones múltiples

“La violencia se nutre de la exclusión y segregación. Muchos jóvenes latinoamericanos enfrentan situaciones múltiples de exclusión económica, social, política y cultural. Pese a la mayor prosperidad económica de los países, la pobreza continúa afectando a una buena parte de la población joven y persisten elevados grados de inequidad”, detalla el texto.

Agrega que “muchos jóvenes no cuentan con las destrezas necesarias para participar en las sociedades de información y conocimiento. Sus mayores demandas de autonomía chocan con obstáculos para encontrar empleos de calidad que permitan la autonomía material”.

Mientras el mayor consumo simbólico y el aumento en capital educativo generan expectativas de movilidad social, éstas se ven frustradas por las barreras en el acceso a activos productivos o a un primer empleo, explica.

Al mismo tiempo, agrega, “pese a las mayores libertades democráticas, los jóvenes muestran más apatía y desinterés por involucrarse en el sistema político, en un escenario de desconfianza en las instituciones públicas”.

Estudios citados por la Cepal, cuya sede está en Santiago de Chile, destacan que para los varones jóvenes, las frustraciones vinculadas al desempleo llevan a la enfermedad, al aumento de la violencia en pandillas juveniles, al conflicto interpersonal y a la violencia doméstica.

En el caso de las mujeres, el desempleo conllevaría a una mayor dependencia económica de los hombres, lo que puede acarrear un aumento de la violencia contra la mujer.

La Cepal señala que los principales problemas que enfrenta el financiamiento de las políticas y programas de prevención de la violencia juvenil se refieren en buena medida a la falta de continuidad en el presupuesto destinado a estas materias. “En México se señala que la violencia no es reconocida como un problema de salud y seguridad pública, es decir, como prioridad en la designación de recursos”, detalla el informe.

 

 



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