7 DE JUNIO

El abstencionismo provocó que los comicios del pasado 7 de junio fueran más costosos. Al haber votado sólo el 47% del padrón, el costo pasó de 103 a 249 pesos por persona. Los votos más caros fueron en las entidades. En entidades donde se eligió gobernador, el costo osciló entre los 287 y los 911 pesos.

EL COSTO DEL ABTENCIONISMO

Si la tendencia a no ejercer el voto prevalece, el gasto por cada sufragio en estas elecciones pasará de 103 a 249 pesos, es decir, 143% más caro.

Si votar cuesta, no hacerlo cuesta aún más. Desde que iniciaron las campañas, distintas voces alertaron que el abstencionismo será el gran ganador en la jornada electoral de este 7 de junio. De seguir la misma tendencia que en las elecciones intermedias de 2003 y 2009, hoy saldrán a votar menos de 40 millones de mexicanos.

La falta de asistencia a las urnas hará que el gasto por sufragio se eleve a más del doble al pasar de 103 a 249 pesos, según cálculos de PERIODISMO DE DATOS de EL UNIVERSAL.

Días atrás, este medio dio a conocer que el actual proceso electoral significará al erario un gasto de 8 mil 584 millones de pesos, considerando el monto asignado al Instituto Nacional Electoral (INE) para la organización de la elección, los gastos de campaña autorizados a los partidos políticos y el presupuesto aprobado a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

En un escenario ideal, si los 83.6 millones de electores en la lista nominal acudieran hoy a las urnas, el costo promedio del voto sería de 103 pesos. Pero este escenario es utópico.

Diversos factores como los hechos de violencia suscitados en días previos, las amenazas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en estados como Michoacán y Guerrero o el partido de futbol entre las selecciones de México y Brasil han sido motivo de debate entre los actores políticos por su probable efecto en la participación electoral.

Pese a que entre los objetivos más importantes de la Reforma Electoral de 2012 estaba reducir el costo de las elecciones, el ahorro no se ha reflejado. Tan sólo en este año, los diez partidos políticos recibieron 5 mil 200 millones de pesos en prerrogativas, de los cuales mil 173 millones fueron utilizados exclusivamente para las campañas.

La democracia tiene un alto costo en el país. “México es demasiado generoso, no hay comparación a nivel Latinoamérica, donde los partidos políticos reciban un subsidio tan alto”, refiere Javier Aparicio, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

En otros países, como Estados Unidos, las fuerzas políticas tienen que recaudar sus propios recursos. Para el investigador del CIDE, un partido político establecido debería ser capaz de sobrevivir con las aportaciones de sus militantes y abandonar el subsidio gubernamental.

No sólo se trata de las fuerzas políticas, la burocracia electoral también sale cara. En un sistema donde prevalece la desconfianza del ciudadano sobre el proceso y los resultados de los comicios, se invierte una fuerte cantidad de recursos en blindar a las autoridades electorales.

Fuente: Instituto Nacional Electoral (INE)

Cuesta más no votar

Aunado a esto, el abstencionismo presente en todos los procesos electorales —más cuando se trata de una elección intermedia— provoca que los costos incrementen, sin embargo, en cada elección la participación ciudadana es menor. En 1991, 66% de los mexicanos inscritos en la lista nominal acudieron a las urnas para elegir diputados federales; en 1997, sólo asistió 57%.

Seis años después, el porcentaje de participación cayó hasta 41% para crecer sólo un poco en la elección de 2009 (45%), cuando 35 millones de mexicanos eligieron a la LXI Legislatura del Congreso de la Unión.

Con base en el porcentaje de participación de las últimas cuatro elecciones intermedias, la Unidad de Datos de EL UNIVERSAL calculó cuál sería el valor promedio de cada sufragio emitido el día de hoy bajo tres escenarios distintos.

En un escenario optimista, que considera una participación de 66% —la mayor de las últimas cuatro elecciones intermedias— el costo del voto se elevaría a 157 pesos, respecto a los 103 calculados si todos votaran.

Esto significa que el costo al erario por cada ciudadano que no ejerce su derecho al sufragio sería de 54 pesos.

En un segundo escenario se consideró una participación ciudadana de 52%, equivalente al promedio de los cuatro procesos electorales considerados en el ejercicio. Bajo este supuesto, 43.5 millones de mexicanos acudirían hoy a votar, incrementando el costo de cada sufragio a 197 pesos. En consecuencia, el costo por cada voto no ejercido sería de 94 pesos.

En el escenario pesimista —aunque probablemente el más realista si el fantasma del abstencionismo se impone hoy— se tomó en cuenta una participación de 41%, la más baja en elecciones intermedias desde 1991.

En este caso, el costo promedio del voto se dispararía a 249 pesos, es decir, significaría un 143% más caro que si todos los ciudadanos inscritos en el padrón electoral acudieran a las urnas a ejercer su voto. Por ende, los mexicanos tendrían que pagar 147 pesos por cada sufragio no emitido.

Reducir el gasto

El profesor del CIDE, Javier Aparicio, señala que México no tiene una democracia más eficiente que otros países de América Latina, pero paradójicamente es el que destina mayores recursos en intentar mantenerla.

Las elecciones mexicanas tienen elementos que deberían ser más simples, pero la desconfianza que permea entre ciudadanos e instituciones lo convierten en algo muy complejo.

Sólo para la credencial de elector se implementaron hace un año 25 medidas de seguridad para evitar su falsificación, éstas son similares a las que se somete un pasaporte.

“México es demasiado generoso, no hay comparación a nivel Latinoamérica donde los partidos políticos reciban un subsidio tan alto por parte del gobierno”

“México tiene un modelo electoral sobrerregulado y en consecuencia es muy caro... Subsidiamos excesivamente nuestro sistema político electoral”

JAVIER APARICIO Profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE)

Existen otras incongruencias en el proceso electoral. Mientras que en cada elección intermedia el porcentaje de participación disminuye, el número de casillas crece. Hoy se colocará la cantidad de casillas “más grande que se haya conocido” —en palabras del presidente del INE, Lorenzo Córdova—, pero a la vez se prevé que menos de la mitad de los electores vote.

Hace seis años se instalaron 140 mil 239 casillas, mientras que ahora serán 148 mil 910. Esto tiene como consecuencia mayores requerimientos materiales y humanos en capacitación electoral, impresión de documentación y producción de materiales electorales.

El costo de estos conceptos podría reducirse mediante la instalación de urnas electrónicas o bien, empleando a los mismos ciudadanos que ya fueron capacitados en elecciones anteriores, explica Aparicio.

Para esta elección, el INE erogó 36 millones 708 mil 740 pesos en una “estrategia de educación cívica para promoción de la participación ciudadana” y 67 millones 726 mil 337 pesos en una “campaña de difusión para incentivar la participación ciudadana”. En total, más de 104 millones que hoy se conocerá si cumplieron su propósito o de plano no sirvieron para nada.

$1,917,801,711

Capacitación y asistencia electoral

$709,832,377

Compensaciones

$197,113,205

Materiales y documentación electoral

$123,622,853

Programa de Resultados Preliminares Electorales

$104,435,077

Difusión para incentivar la participación ciudadana

$58,548,608

Ubicación e instalación de casillas


VOTO ESTATAL TAMBIÉN SALE CARO

Debido a la baja participación en los comicios del pasado 7 de junio, el costo del voto para gobernador en cada estado osciló entre los 287 y los 911 pesos; si todos hubieran votado, cada sufragio habría costado entre 160 y 383 pesos

Aunque casi 37 millones de mexicanos acudieron a las urnas el pasado 7 de junio para elegir diputados federales, esto sólo representó 47% de todos los que pudieron haber participado. Pese a que la cifra rompió con los bajos pronósticos que se tenían, al final cada voto salió más caro como consecuencia del abstencionismo. La situación no fue distinta en los comicios locales.

Un ejercicio realizado por la Unidad de Datos de EL UNIVERSAL, para el Distrito Federal y las nueve entidades donde se eligió gobernador, revela que el costo del sufragio local rondaría entre los 160 y 383 pesos, escenario que sólo hubiera sido posible si todos los ciudadanos inscritos en la lista nominal hubieran votado.

Pero en las entidades donde la gente presentó más renuencia para ir a las urnas, el costo del sufragio incluso se triplicó, llegando a los 900 pesos por cada voto.

Desencanto electoral

Los habitantes de la capital del país mostraron su decepción con el gobierno del sol azteca. Después de tener el control de 90% del Distrito Federal, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se quedó con tan sólo seis demarcaciones. Este desencanto también provocó que apenas 40% de los más de siete millones de capitalinos que integran la lista nominal decidiera votar. Menos de tres millones eligieron a los 16 jefes delegacionales y los asambleístas.

Esta baja participación salió cara. El costo real del voto en la ciudad pasó de 213 pesos (con un 100% de participación) a casi 550 por cada sufragio emitido. El Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) tuvo uno de los presupuestos más altos para cubrir los gastos de la época electoral, incluso por encima de órganos como el de Nuevo León, entidad en la que además de elegir 51 alcaldes y renovar el Congreso local, se votó por gobernador.

Baja California Sur fue uno de los sitios donde el abstencionismo elevó considerablemente el costo del voto. El desencanto por las elecciones prevaleció y sólo 54% de su población fue a las urnas. En un escenario ideal, donde todos los sudcalifornianos hubieran acudido a votar, el costo de cada sufragio hubiera sido de 375 pesos. Pero el abstencionismo hizo que esta cifra se elevara hasta los 911 pesos, siendo el estado con el mayor incremento de las 10 entidades analizadas.

Después se encuentra Sonora, estado donde habrá alternancia de poder. Con 53% de participación ciudadana para elegir gobernador, el costo de cada voto fue de 799 pesos. Le sigue Campeche, donde sólo la mitad de los pobladores votaron y el costo de cada sufragio significó al erario un desembolso de 712 pesos, el doble de lo que hubiera costado si todos los campechanos hubieran participado.

Para realizar este cálculo se consideró el presupuesto asignado a cada instituto electoral como un valor aproximado de lo que costó la elección, incluyendo las prerrogativas a los partidos políticos.

Se tomó este dato porque era el único que aparecía de manera uniforme en los portales de transparencia de los institutos electorales de las entidades federativas para las cuales se realizó el ejercicio.

El costo de cada sufragio en el escenario donde todos hubieran votado se obtuvo dividiendo el presupuesto de cada instituto entre el número de ciudadanos que aparecen en la lista nominal del estado actualizada al 30 de abril de 2015.

Para calcular el costo real se dividió el presupuesto destinado a cada instituto entre el número de ciudadanos que votaron para elegir gobernador. En el caso del Distrito Federal, se tomó como referencia el número de capitalinos que acudieron a las urnas para elegir a sus jefes delegacionales.

La votación de cada estado se obtuvo de las cifras que arrojaron los Programas de Resultados Electorales Preliminares (PREP) de cada órgano electoral. Estos datos podrían presentar ligeras variaciones después de que se presenten los resultados de los cómputos distritales.

Nota: Los resultados se refieren al costo del voto estatal para gobernador. En el DF, es el costo del voto para jefes delegacionales.
Fuente: Institutos electorales locales
1,570 MILLONES DE PESOS

recibió el IEDF para organizar los comicios en la capital, el doble de lo que recibió el órgano electoral de Nuevo León, donde se eligió también gobernador.

911 PESOS

costó cada voto emitido para elegir gobernador en Baja California Sur, 2.5 veces más lo que hubiera costado de haber participado el 100% de los sudcalifornianos.

El caso atípico

Nuevo León dio un giro de 180 grados en su política. Por primera vez un candidato independiente, Jaime Ramírez El Bronco, fue elegido por los ciudadanos para gobernar el estado, dejando muy lejos a los partidos políticos.

Esto se vio reflejado en la participación de la sociedad neolonesa. El 59% de la población que se encontraba en la lista nominal acudió a las urnas para emitir un voto diferente al de años atrás.

A pesar de esto, el costo del voto en la entidad norteña fue de 407 pesos en promedio. Alrededor de 186 pesos más si se hubiera registrado un 100% de participación.

Inseguridad y democracia

En Guerrero y Michoacán, las dos entidades que han salido en titulares nacionales durante los últimos meses debido a la inseguridad y la corrupción que aquejan a la población, 54% de la población en lista nominal acudió a las urnas para elegir a su futuro gobernador.

Esto generó que el costo del voto de cada ciudadano fuera de 348 y 364 pesos, respectivamente.